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Casas poco convencionales: vivir en un camión de la basura

Casas poco convencionales: vivir en un camión de la basura
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Actualización 16/12/08: Gracias a un comentario de nuestro lector Jesús, hemos tenido conocimiento de que la información sobre el camión no es del todo exacta. Estos vehículos de expedición se diseñan y comercializan a través de la empresa Unicat, que monta estructuras habitables sobre chasis de marcas como Mercedes, Man o Volvo. Uno de los chasis disponibes el Unimog, utilizado para usos militares, agrícolas y de limpieza entre otros. Por tanto no se trata de un viejo camión de basura, sino de un vehículo de lujo cuyo precio ronda los 300.000 euros.

Estos detalles no se reflejaban en la fuente consultada. Lamento profundamente el error de documentación y añado esta rectificación para no caer en falsas interpretaciones.

No nos hemos recuperado todavía del impacto de ver una iglesia inglesa convertida en un bohemio loft, cuando encontramos esta autocaravana de lujo hecha sobre la estructura de un viejo camión de la basura.

Vivir para ver… Si nos dijeran que alguien vive en un camión de los que recogen nuestros desperdicios, seguramente sentiríamos lástima, pero nada más lejos de la realidad, ya que en esta casa rodante no falta detalle, y el lujo está presente tanto en los materiales como en los complementos.


Nada más entrar, después de sortear un par de escalones que conducen a un mundo práctico y ordenado, encontramos el despacho, un rincón situado a la derecha de la entrada con una mesa de escritorio y un armario alto, más que suficiente para trabajar con el portátil.

Ya comenzamos a ver detalles que nos revelan un afán de comodidad, como la silla ergonómica, para trabajar sin presiones y con una correcta postura. Algo me dice que aquí vive un sibarita.

Junto al despacho, una pequeña ventana da paso a la cabina del camión. Más arriba podemos ver un cuadro de mandos con todos los controles de la casa.

Apenas con dar un paso nos situamos en la cocina, pequeña pero equipada para disfrutar de ella. Cuatro fuegos de gas y un horno nos sugieren gran pasión por la cocina , así como el armario que en muy poco espacio distribuye en cajones un completo equipo de cocina, en perfecto orden y sin olvidar lo fundamental: un juego de cuchillos de chef.

¿Dije que aquí vivía un sibarita? un sibarita cafetero, añadiría… El detalle de la cafetera expresso colgada de la pared no tiene desperdicio. El dueño está preparado para vivir en un espacio mínimo, pero ¿que sería de él sin un buen capuccino?


En el lado opuesto a la cabina, tres grandes peldaños separan la zona de estar, un espacio mínimo pero sereno en el que nos encontramos rodeados de sofás tapizados en color azul que ofrecen asiento durante el día y cama durante la noche. Bajo ellos, pequeñas puertas esconden más espacio para el almacenamiento y un radiador calienta las jornadas más frías.

En el centro, una mesa extensible sirve en esta ocasión una bandeja de fruta, pero suponemos que los aperitivos han sido sabrosos y más contundentes.

Los armarios sirven de escalera para llegar al dormitorio, situado sobre la cocina, en el nivel superior. Concebido como un tatami, el colchón descansa sobre una estructura de madera que lo rodea. Incrustado en ella, unos altavoces traen buena música a este minúsculo hogar. La pequeña barandilla delimita el paso, disuadiendo de saltar por otro lugar que no sean las escaleras.

Por último, me gustaría hablar del jardín. Cada día uno nuevo, extenso y a su disposición. Son las ventajas de tener una casa rodante: disfrutar de distintos entornos y tener un jardín tan grande como el mundo.

Vía | Apartment Therapy

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