Muchas veces, el problema de una cocina no son los metros cuadrados que tenga, sino cómo esos metros están distribuidos. Una encimera que ocupa mucho espacio, una isla que no toca o una ventana que entorpece la apertura de cualquier mueble o electrodoméstico.
Es precisamente lo que ocurre en este proyecto explicado por Miguel Gómez (@formas_cocinas) experto en cocinas, donde la posición de la ventana condicionaba la colocación de los muebles y, especialmente, la apertura tanto de las ventanas como del horno.
“Esto te puede estar pasando a ti. Tienes una cocina antigua, la quieres poner nueva y este mueble es capaz de invadir a la ventana”, explica Miguel Gómez. Una situación bastante frecuente en las reformas, sobre todo cuando se pretende aprovechar al máximo una pared y colocar en ella muebles altos o columnas de electrodomésticos.
Una ventana que condicionaba toda la distribución
En este caso, la solución pasa por jugar con la propia configuración de la ventana. La instalación cuenta con una ventana doble, pensada para permitir la apertura de las dos hojas. Sin embargo, la zona situada más próxima al mueble de cocina se convierte en un elemento fijo.
Es decir, esa parte de la ventana no se abre en ningún momento. Puede parecer una modificación sencilla, pero resulta determinante para conseguir que el resto de elementos funcionen correctamente.
“Lo que hemos hecho es poner un fijo en la zona que queda pegada al mueble”, explica Miguel. De esta manera, se libera el espacio necesario para que las dos hojas móviles puedan realizar su recorrido sin chocar con el mobiliario.
El detalle que permite abrir las ventanas
La clave de esta solución está precisamente en ese pequeño cambio de configuración. Al convertir en fijo el tramo de ventana que queda junto al mueble, las dos ventanas que sí necesitan apertura disponen del espacio suficiente para hacerlo correctamente.
Así, las dos hojas pueden abrirse hasta 90 grados, sin que el mueble de cocina se convierta en un obstáculo. Pero hay otro elemento que también debía quedar resuelto: el horno.
En una cocina, la apertura de un horno necesita un espacio de maniobra suficiente y, si se encuentra demasiado próximo a una ventana, cualquier interferencia puede convertir una distribución aparentemente perfecta en una solución poco práctica en el día a día.
Por eso, en este proyecto se optó por incorporar una columna de horno y microondas, una decisión que permite aprovechar verticalmente el espacio y, al mismo tiempo, solucionar el encuentro entre el mobiliario y la ventana.
“El horno también puede abrir sin problema”, señala Miguel Gómez. Y ahí está precisamente el éxito de la propuesta: no se trata simplemente de conseguir que todo quepa, sino de que todo pueda utilizarse con normalidad.
Un fijo puede ser la solución
A primera vista, renunciar a una parte de la apertura de la ventana podría parecer un inconveniente. Sin embargo, cuando la alternativa es tener una ventana que choque con el mobiliario o un horno que no pueda abrirse correctamente, convertir una de las hojas en fijo puede ser una solución mucho más inteligente.
Además, el proyecto mantiene uno de los grandes valores de cualquier cocina: la entrada de luz natural. “La diferencia está en que la parte que queda junto al mueble es fija, pero las dos ventanas que necesitamos abrir siguen teniendo una apertura de 90 grados”, explica el experto. Una intervención aparentemente pequeña que permite resolver un problema de distribución sin sacrificar funcionalidad.
Fotografía de portada | Miguel Gómez | Foto de Collov Home Design en Unsplash
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