Álvaro Lafuente (@guitarricadelafuente), conocido artísticamente como Guitarricadelafuente, atraviesa uno de los momentos más interesantes de su trayectoria. A sus 29 años, el músico nacido en Benicàssim ha conseguido convertir una personalidad artística muy reconocible en una de las carreras más singulares de la música española reciente. Ahora, además, suma una nueva faceta a su currículum: la interpretación.
El próximo 25 de septiembre llega a los cines La bola negra, la nueva película dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, en la que Guitarricadelafuente se estrena como actor. El artista también pone música a la película con La Nieve, un proyecto que coincide con otro momento importante de su agenda: el tramo final de su gira de 2026, que terminará el 2 de octubre en el Movistar Arena de Madrid.
Pero más allá de los escenarios, los rodajes y los estudios de grabación, hay otro espacio que permite acercarse a la personalidad del artista: su casa. En su piso de Barcelona encontramos un interiorismo sereno, con materiales cálidos, muebles de inspiración vintage y pequeños detalles relacionados con su universo musical. Un hogar que parece alejarse de las estridencias y apostar por una decoración tranquila, vivida y con carácter.
Una cocina de aire tradicional y muy cálido
La cocina se aleja de la estética minimalista que suele dominar las viviendas contemporáneas y apuesta por un estilo mucho más tradicional y acogedor. Los frentes de los armarios de madera en un tono miel son los grandes protagonistas de la estancia y aportan una importante dosis de calidez, especialmente en combinación con el suelo de baldosas en tonos terracota.
La encimera, de acabado moteado, recorre buena parte de la cocina y contrasta con el mobiliario de madera. Sobre ella encontramos diferentes utensilios y objetos de uso cotidiano que refuerzan esa sensación de cocina vivida, lejos de los espacios excesivamente depurados.
Uno de los detalles más llamativos es el alicatado de inspiración tradicional, con piezas claras y una cenefa decorativa de motivos geométricos que recorre las paredes. Este recurso aporta personalidad y conecta visualmente con el carácter clásico del mobiliario.
La estancia cuenta, además, con una gran puerta acristalada que comunica directamente con el exterior. La entrada de luz natural suaviza la intensidad de los muebles de madera y hace que la cocina resulte más luminosa y abierta. Frente a ella se sitúa la zona de comedor, con una mesa cubierta por un mantel estampado y varias sillas de madera.
El conjunto transmite una sensación doméstica y relajada, como si la cocina fuese uno de los verdaderos centros de reunión de la casa. Una decoración alejada de las tendencias más pasajeras que apuesta por materiales cálidos, piezas funcionales y detalles de inspiración tradicional.
Un dormitorio sencillo donde la ropa de cama es protagonista
El dormitorio mantiene esa misma sensación de sencillez y naturalidad que aparece en otras zonas de la vivienda. La cama ocupa buena parte del espacio y está vestida con una combinación de textiles en tonos blancos y grises, con rayas finas que aportan textura y un discreto contraste sin romper con la estética serena de la habitación.
La elección de la ropa de cama consigue un efecto especialmente relajado. Las sábanas aparecen ligeramente desordenadas y algunos tejidos caen de manera informal alrededor de la cama, un detalle que aleja el dormitorio de una apariencia demasiado estudiada y le proporciona un aire mucho más cotidiano.
También destaca la presencia de madera en la estructura de la cama y en parte del mobiliario, un material que vuelve a aparecer en diferentes estancias de la casa y que funciona como uno de los principales elementos para aportar calidez.
Junto a la cama encontramos una pequeña zona de apoyo con libros y objetos personales, mientras que las paredes blancas actúan como un fondo neutro que deja todo el protagonismo a los textiles y a los muebles.
El resultado es un dormitorio de estética sencilla y confortable, en el que no hacen falta grandes elementos decorativos para conseguir una atmósfera acogedora. Blanco, madera y textiles de inspiración natural vuelven a ser la fórmula elegida para crear un espacio tranquilo.
Un salón donde mandan los tonos naturales
El salón es uno de los espacios que mejor resume la estética de la vivienda. Frente a interiores excesivamente decorados o dominados por una única tendencia, aquí se impone una gama cromática mucho más pausada, construida a partir de beige, crudos y otros tonos naturales.
El sofá se convierte en el gran protagonista de la zona de estar. Tapizado en un tejido beige de textura visible, aporta volumen y sensación de confort sin introducir contrastes cromáticos demasiado fuertes. Los cojines, también en tonalidades claras, completan el conjunto y demuestran que una decoración neutra no tiene por qué resultar plana: la clave está en combinar diferentes texturas.
Las paredes siguen esa misma línea estética, con un acabado neutro y ligeramente texturizado que contribuye a crear una atmósfera envolvente. El resultado es un salón de aspecto relajado y atemporal, un espacio que parece pensado tanto para descansar como para disfrutar de largas sesiones de música.
Una mesa de comedor que concentra todas las miradas
Si en el salón la protagonista es la combinación de texturas, en el comedor todas las miradas se dirigen hacia una única pieza: una gran mesa redonda de mármol blanco. Su posición central ayuda a estructurar visualmente la estancia y, al mismo tiempo, introduce un elemento de sofisticación. El mármol, con su superficie clara y elegante, aporta luminosidad y contrasta con otros materiales presentes en la habitación.
Alrededor de la mesa aparecen sillas negras de madera curvada. Su silueta introduce un marcado contrapunto frente a la ligereza visual del mármol y añade una interesante referencia a la estética vintage.
También contribuye a esta sensación el suelo de madera, en un tono cálido cercano al cobre. La combinación de madera, mármol y negro consigue que el comedor tenga personalidad sin necesidad de recurrir a una decoración excesiva.
Un baño en azul cielo con un marcado aire retro
El baño es, probablemente, una de las estancias con mayor personalidad de la vivienda. Frente a los tonos neutros que predominan en otras zonas de la casa, aquí el color adquiere todo el protagonismo gracias a un alicatado azul cielo que recubre las paredes y aporta una sensación fresca y luminosa.
Las piezas cerámicas, colocadas en formato rectangular y con una disposición sencilla, recuerdan a los baños de estética retro y aportan un punto de carácter sin necesidad de incorporar demasiados elementos decorativos. El azul se combina con el blanco de la bañera, creando una paleta cromática muy limpia y relajada.
La zona de baño cuenta con una bañera blanca de líneas tradicionales, acompañada por una ducha de mano y una grifería de acabado metálico. El conjunto mantiene un aspecto funcional y sin artificios, en consonancia con la personalidad del resto de la vivienda.
Otro detalle que llama la atención es el radiador toallero blanco, instalado sobre la pared azul y perfectamente integrado en la composición. Los pequeños accesorios metálicos de la estancia aportan un discreto contraste y completan este ambiente de inspiración clásica.
Cuando un instrumento musical se convierte en parte de la decoración
No podía faltar en la casa de Guitarricadelafuente un espacio reservado a la música. En uno de los rincones de la vivienda encontramos un teclado de estética retro que, por su diseño, adquiere prácticamente la categoría de pieza decorativa. No parece un instrumento escondido o relegado a un segundo plano, sino un elemento integrado en la propia estética del hogar.
Es, probablemente, uno de los rincones que mejor representa la relación entre la decoración y la profesión del artista: aquí la música no solo se escucha, también forma parte del paisaje cotidiano de la casa.
Imágenes | Guitarricadelafuente
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