David Merino, de un pueblo de Burgos de 20 habitantes: "No hay recursos, sino colaboración de todos los vecinos"

Rezmondo conserva sus calles, jardines y fachadas gracias al trabajo compartido de sus vecinos, una forma de organización que ha permitido cuidar este pequeño municipio burgalés pese a la falta de recursos

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Joana Costa

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Mucho se habla de la España vaciada y de las consecuencias socioeconómicas de esta falta de oportunidades en el campo. No obstante, un ejemplo de perseverancia y buena coordinación es el de la localidad de Rezmondo, en Burgos. 

En este pueblo no hay grandes presupuestos ni una brigada permanente encargada de mantener cada rincón del pueblo. Lo que sí existe es una costumbre transmitida durante generaciones: cuando algo necesita atención, los vecinos se organizan y lo hacen entre todos.

"Se hacen muchas cosas"

Así lo cuenta David Merino, vecino de 76 años, en una entrevista al canal de YouTube Vive Tu Pueblo. "No hay recursos, sino colaboración de todos los vecinos, y con la colaboración con poco se hacen muchas cosas. Así lo hemos hecho siempre", explica.

Reparación de calles y mantenimiento 

Según relata Merino en la entrevista, esta implicación colectiva ha permitido abrir caminos, construir pequeños pasos sobre el arroyo de Guadilla, reparar calles y cuidar los jardines. El mantenimiento también llega a las viviendas: cada familia limpia su fachada, coloca flores y contribuye a conservar la imagen del municipio.

"Estamos orgullosos de que, como ha llegado usted, venga otra gente y nos diga lo mismo: que es un pueblo muy bonito", señala Merino a Vive Tu Pueblo. El resultado es una localidad cuidada que sorprende a quienes la visitan, especialmente al conocer que, según el propio vecino, actualmente viven en ella apenas 18 personas.

De 250 habitantes a menos de una veintena

Rezmondo llegó a reunir alrededor de 250 habitantes a mediados del siglo XX, cuando la agricultura y la ganadería sostenían buena parte de la vida económica local. Como tantos municipios del interior, fue perdiendo población conforme sus vecinos se trasladaban a localidades más grandes en busca de empleo y servicios.

Este descenso demográfico no ha supuesto, sin embargo, el abandono de sus espacios comunes. La experiencia de Rezmondo muestra cómo la colaboración vecinal, a lo Fuenteovejuna, puede convertirse en una herramienta de supervivencia (en este caso cotidiana) cuando los recursos municipales son limitados.

Situado en el noroeste de la provincia de Burgos, cerca del límite con Palencia y a unos 22 kilómetros de Villadiego, el pueblo se levanta en un paisaje de suaves ondulaciones y campos de cereal próximo a la ribera del Pisuerga.

Vinculado a un monasterio del siglo X

La historia de Rezmondo está estrechamente relacionada con el antiguo monasterio de Santa María, documentado desde el año 968. El núcleo creció alrededor de esta comunidad religiosa y permaneció vinculado durante siglos al monasterio de San Pedro de Cardeña.

Rezmondo permite además recorrer el paisaje agrícola del entorno y acercarse a otros pueblos del área de Odra-Pisuerga. Más que una localidad detenida en el tiempo, es un ejemplo de cómo una comunidad diminuta puede mantener vivo su patrimonio cuando el presupuesto escasea, pero todavía quedan manos dispuestas a colaborar.

Fotos | Vive Tu Pueblo/YouTube y Rezmondo/Diputación de Burgos

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