Con el año 2026 avanzando a velocidad de crucero, es el momento de saber qué es lo que se va a llevar esta temporada. Después de meses observando ferias, salones y los proyectos más recientes de interioristas de todo el mundo, se empiezan a perfilar patrones claros: colores, materiales y formas que prometen marcar nuestras casas durante los próximos meses. No se trata solo de seguir tendencias, sino de entender cómo estos detalles pueden transformar un espacio y hacerlo más acogedor, práctico y visualmente atractivo.
Y para saber qué es lo que se va llevar este año, desde Decoesfera hemos hablado con algunos de los principales interioristas del país para saber cuáles van a ser las tendencias que van a marcar el año. Como avance, estos profesionales coinciden en que los hogares quieren reflejar quiénes somos, dejando espacio al color, a la artesanía y a la personalización. El resultado promete espacios que cuentan historias, invitan a quedarse y, sobre todo, que hacen que cada estancia tenga su propio sello.
Vuelve el color
Sigfrido Serra Studio
Que estamos cansados de espacios minimalistas en los que el protagonismo recae en el blanco o en los tonos beige, es algo evidente. Y de hecho, en 2026 el color vuelve a ocupar el lugar que nunca debió perder. El interiorista Sigfrido Serra cree que "más allá de lo que marque el Pantone del año, el interiorismo se libera de las normas cromáticas y apuesta por paletas intensas, contrastadas y personales"
Para este interiorista, "el color deja de ser un mero acompañante para convertirse en protagonista, estructurando los espacios y definiendo su carácter. Tonos ácidos conviven con colores profundos y surgen combinaciones inesperadas que aportan identidad y emoción a los interiores".
Carrillo
De esa misma opinión es Laura Carrillo, del estudio Carrillo Projects & Interior Design. "En 2026, la decoración incorpora una paleta más expresiva y optimista, con los llamados colores vitamina". Tonos que aportan energía, dinamismo y una sensación inmediata de bienestar, "como los amarillos suave, los naranjas cálidos, los verdes vibrantes o los azules luminosos". Para esta interiorista, estos colores, "utilizados con criterio, revitalizan los espacios sin resultar estridentes".
La clave está en el equilibrio, ya que lo colores vitamina funcionan especialmente bien como acentos, "en una pieza de mobiliario, un textil, un papel pintado, una obra de arte o un detalle decorativo que aporte luz y carácter al conjunto". Combinados con bases neutras y materiales naturales, añaden vitalidad sin perder elegancia.
El interiorista Alejandro Cateto no solo apuesta por el color, sino también por la actitud pop como reacción al minimalismo neutro. Y asegura que una de las cosas que más le entusiasma este año es ver cómo muchos diseñadores se posicionan, casi de forma consciente, en contra del color Pantone 2026, el “Cloud Dancer”.
Para este diseñador, alma mater del estudio Cateto Cateto, "resulta paradójico que un tono tan etéreo y contenido se presente bajo un nombre que sugiere movimiento y vitalidad, cualidades que el propio color no transmite". Para este profesional andaluz, "las tendencias reales avanzan hacia interiores mucho más vivos, expresivos y coloristas, con referencias pop y una clara voluntad de emoción y carácter, alejándose del minimalismo neutro que ha dominado los últimos años".
Fhe.es para Manuel Espejo Estudio
Al uso del color se suma Manuel Espejo. Aunque en este caso, además de apostar por el color, el interiorista cree que vamos a ver el regreso decidido de las rayas. "Las veremos en revestimientos de pared, textiles, tapicerías y alfombras, aportando ritmo y personalidad a los espacios". Para este profesional, "combinadas con paletas cromáticas vibrantes o bien equilibradas, las rayas se consolidan como un recurso decorativo clave.
Las texturas lo son todo
Sigfrido Serra Studio
Para Sigfrido Serra, junto al color, "aparece una clara reivindicación de lo táctil. Los hogares abandonan la imagen plana para entrar en una etapa donde las texturas lo son todo. Textiles con volumen, piedras naturales, cerámicas con relieve y maderas trabajadas aportan profundidad y calidez". Para este interiorista, los espacios ya no solo se miran, se sienten, y esa experiencia sensorial se convierte en una de las grandes claves del interiorismo contemporáneo.
Además, para este interiorista valenciano, "la textura sustituye al ornamento. No se trata de añadir más elementos, sino de materializar mejor cada decisión". De esta manera, se imponen superficies con carácter, acabados imperfectos y materiales con memoria para construir "ambientes más duraderos, más honestos y, sobre todo, más emocionales. Incluso los espacios más contenidos ganan riqueza cuando se trabajan desde la materia".
La interiorista Virginia Albuja comparte esa visión, y destaca la "importancia de “vestir” los interiores, aporta mayor riqueza sensorial creando un mix & match de materiales, las superposiciones, texturas y contrastes que generan profundidad, carácter y una experiencia que se disfruta con todos los sentidos".
El Gran espacio abierto comienza a agotarse
Sigfrido Serra Studio
Sigfrido Serra lo tiene claro. Y además, se atreve a decirlo: "El gran espacio abierto empieza a agotarse. En 2026 vuelve la compartimentación inteligente, no como un retroceso, sino como una evolución natura". Para este interiorista, los hogares reclaman intimidad, control y espacios con funciones claras. c
De esta manera, "paneles correderos, celosías, cortinas o cambios de nivel y material permiten separar sin renunciar a la fluidez". Para Sigfrido, compartimentar es, al final, una forma de mejorar la calidad de vida y de adaptarse a nuevas maneras de habitar.
Recuperar la esencia de lo antiguo
Fhe.es para Manuel Espejo Estudio
Manuel Espejo nos explica que en 2026 cobra especial importancia poner en valor los elementos originales de la vivienda. "Conservar pilares, vigas o estructuras existentes aporta carácter y autenticidad a los espacios" Y para este interiorista, tratarlos en tonos negros es siempre un acierto, ya que "los rejuvenece, los integra en propuestas contemporáneas y crea un contraste elegante que realza la arquitectura original".
Personalización de cada estancia para crear espacios inspiradores
Carrillo
Para Laura Carrillo, en 2026 la personalización se va a consolidar como una de las grandes tendencias en decoración. "Más allá de seguir estilos o modas, los hogares evolucionan hacia espacios que reflejan la identidad, la historia y la forma de vivir de quienes los habitan". Para esta interiorista, muy conocida por sus proyectos tanto en España como en Arabia Saudí, "decorar deja de ser una elección estética para convertirse en un acto consciente".
Además, personalizar es también mimar el espacio, prestando atención a los detalles y eligiendo piezas con intención, obras de arte significativas, muebles adaptados a cada necesidad, objetos con valor emocional o materiales agradables al tacto.
Virginia Albuja comparte esa opinión. Y de hecho, cree que más que hablar de grandes novedades, "la verdadera tendencia actual es reinterpretar y profundizar en una manera de diseñar que llevamos años construyendo: la creación de espacios auténticos, únicos y plenamente coherentes, con acabados honestos que aportan alma, historia y autenticidad". Para esta interiorista, "tener la capacidad de crear espacios que inspiran, activan y favorecen el bienestar emocional, es de vital importancia. Transmitir alegría, con propuestas más expresivas, estimulantes y cargadas de energía creativa con combinaciones inesperadas, patrones geométricos y detalles que aportan una identidad propia a cada proyecto, es indispensable".
Adiós a la pintura: revestimientos en paredes y techos, más que nunca
Fhe.es para Manuel Espejo Estudio
Manuel Espejo comparte la idea de personalizar las estancias. En este caso, apostando más que nunca por revestimientos en paredes y techos. "Este año dejamos en segundo plano la pintura para dar protagonismo a los revestimientos decorativos".
Para este profesional, los papeles pintados con formas sutiles y texturas naturales, como el lino, ganan fuerza, al igual que el entelado de paredes, "que aporta profundidad, calidez y una sensación de sofisticación muy actual". De esta manera, paredes y techos se convierten en auténticos elementos de diseño.
Piezas con historia y artesanía contemporánea
Carrrillo
Para Laura Carrillo, en 2026 veremos cómo las piezas con historia ganan protagonismo en los hogares. Según esta interiorista, "se trata de incorporar elementos que no solo decoran sino que aportan alma y carácter, ya que son objetos familiares, antigüedades restauradas o piezas artesanales con significado".
Estas piezas convierten cualquier espacio en un lugar único y memorable, creando conexiones emocionales y diálogos entre pasado y presente. El valor de un hogar no está solo en la estética, sino en los recuerdos y emociones que transmiten los objetos que lo habitan", explica la interiorista.
Regreso a la artesanía contemporánea
Que lo artesano está de moda, está fuera de duda. Para Alejandro Cateto, "No se trata de nostalgia, sino de revalorizar el oficio frente a la producción masiva". Por eso, apuesta de forma decidida por piezas hechas a mano, materiales tradicionales como el barro, la cerámica o la madera, y una colaboración cada vez más estrecha con artistas y artesanos locales que reinterpretan técnicas históricas desde un lenguaje actual.
Foto de Ricardo Labougle, cerámica de Desiree Von Pelt
Para este interiorista, "en 2026, la artesanía deja de ser un recurso decorativo para convertirse en un elemento estructural y conceptual del proyecto". Cateto, que se reconoce como "un enamorado de lo tradicional reinterpretado", cree que las cerámicas decorativas —lo “de siempre”—, vistas desde una óptica contemporánea van a ser irresistibles esta temporada. "Los botijos evolucionados de Desireé Von Pelt Atelier son un ejemplo maravilloso, o las piezas artísticas que combinan madera y piedra de Iñigo Calleja con su firma Amber".
Lo vernáculo, reinterpretado
Alejandro Cateto cree que "se percibe una clara vuelta a los materiales y acabados vernáculos, o incluso al uso de sistemas constructivos contemporáneos que, desde lo visual y lo táctil, se leen como tradicionales. Un buen ejemplo es la recuperación del revoco proyectado tipo tirolesa, una técnica similar al gotelé históricamente asociada a acabados rústicos, y hoy reinterpretada mediante soluciones técnicas avanzadas.
"Lo interesante es cómo estas soluciones permiten construir una estética local contemporánea, incluso incorporando color, sin renunciar a las prestaciones exigidas por la arquitectura actual". Por ejemplo, Cateto pone de ejemplo cómo lo usan en sus proyectos equipos como Plantea estudio o El Departamento.
Conexión con la naturaleza
Eclos, de Cosentino
Para Virginia Albuja, “la conexión con la naturaleza continúa siendo un eje esencial: las formas orgánicas que se contraponen al brutalismo, los materiales vivos junto al desarrollo de otros tecnológicos y sostenibles, como Eclos de Cosentino, representan una evolución responsable del diseño que nos permite crear una convivencia real entre artesanía y tecnología”.
En este equilibrio, añade, la decoración deja de ser únicamente estética para convertirse también en una declaración de valores, donde bienestar, durabilidad y respeto por el entorno marcan el rumbo de los interiores contemporáneos.
Fotografía de portada | Sigfrido Serra Studio
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