Cuando pensamos en plantas peligrosas, es habitual imaginarnos especies exóticas que crecen en selvas del Amazonas. Sin embargo, algunas de las más tóxicas pueden encontrarse mucho más cerca de lo que creemos. En España existe una planta silvestre que crece de forma espontánea en numerosos espacios naturales y que, pese a su aspecto aparentemente inofensivo, es considerada una de las más venenosas del mundo.
Así lo advierte Melerus (@themelerus), divulgador especializado en botánica, que alerta sobre la presencia de la cicuta, también conocida popularmente como perejil de los locos, una especie cuya peligrosidad ha sido conocida desde la Antigüedad y que todavía hoy puede encontrarse en campos, jardines, parques e incluso junto a caminos y cursos de agua.
La planta que pasó a la historia por la muerte de Sócrates
La cicuta ocupa un lugar destacado en la historia. Según relata el propio experto, fue la planta empleada para elaborar el veneno con el que fue ejecutado el filósofo Sócrates, condenado en la antigua Atenas bajo la acusación de corromper a los jóvenes de su tiempo.
Desde entonces, su nombre ha quedado asociado a uno de los tóxicos vegetales más conocidos, aunque muchas personas desconocen que esta especie continúa creciendo de forma silvestre en numerosos rincones de España.
Uno de los mayores riesgos de la cicuta reside en su parecido con otras plantas de la familia de las umbelíferas. Sus hojas recuerdan mucho a las del perejil o a las de la zanahoria silvestre, una similitud que puede provocar errores de identificación.
Precisamente por este motivo recibe el nombre popular de perejil de los locos. Sin embargo, existen algunos rasgos que ayudan a diferenciarla. Uno de los más característicos son las manchas de color violeta que aparecen a lo largo de su tallo, consideradas una de sus principales señas de identidad.
Además, sus tallos son huecos, una curiosidad que suele llamar la atención, aunque el experto lanza una advertencia clara para evitar cualquier manipulación innecesaria.
Una planta extremadamente tóxica
La cicuta contiene alcaloides muy potentes capaces de afectar gravemente al organismo tanto de personas como de animales. Su acción se dirige al sistema nervioso periférico y provoca una parálisis progresiva de la musculatura.
En los casos de intoxicación grave, esa parálisis puede alcanzar los músculos responsables de la respiración, provocando un fallo respiratorio que puede resultar mortal si no se recibe atención médica urgente.
Por este motivo, los especialistas insisten en que nunca debe manipularse ni, mucho menos, consumirse ninguna planta silvestre si no se conoce con absoluta certeza su identificación.
Dónde suele crecer y cómo reconocerla
La cicuta suele desarrollarse en terrenos húmedos, márgenes de arroyos, acequias y otras zonas con abundante agua, donde puede alcanzar un considerable tamaño.
Otro de los detalles que permite identificarla es el olor que desprenden sus hojas al romperse. Lejos del aroma fresco característico del perejil, presenta un olor intenso y desagradable que muchos describen como nauseabundo.
Fotografía de portada | Vía @themelerus
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