Fichadas en revistas y proyectos de interiorismo, las duchas a ras de suelo y las mamparas fijas se han convertido en una de las opciones más habituales en las reformas de baño. Aportan una sensación de amplitud, facilitan el acceso y ofrecen una estética mucho más limpia que las antiguas bañeras.
Sin embargo, una mala elección de sus dimensiones (habitualmente, de forma restrictiva) puede acabar provocando un problema muy habitual: que el agua termine saliendo al resto del baño en cada ducha.
No fijarse solo en el diseño
Sobre este aspecto ha hablado Félix García, experto en reformas y responsable de la cuenta @loshermanosgarciareform, quien explica que no basta con elegir una mampara por su diseño. Para que resulte realmente práctica, el tamaño del cristal y la colocación del rociador son determinantes.
Su recomendación es clara y no deja lugar a interpretaciones: "La mampara debe tener como mínimo 1 metro de largo y 1,95 de alto. Y hay que colocar bien el rociador para que el agua no se salga".
Un metro de ancho como referencia
"A partir de un metro es perfecto", asegura, y según explica el especialista, una hoja fija de un metro de ancho suele ser suficiente para contener la mayor parte de las salpicaduras y dirigir el agua hacia el plato de ducha y el desagüe.
Si el espacio lo permite, aumentar esa medida hasta 110 o incluso 120 centímetros ofrece una protección mayor, especialmente en duchas amplias. Por debajo del metro, en cambio, es más fácil que el agua escape por la abertura de la mampara.
En cuanto a la altura, Félix García señala que 1,95 metros es la medida más habitual. Aunque quede un espacio libre hasta el techo, esto no suele generar problemas porque el agua cae hacia abajo y no sale por esa zona. Asimismo, para quienes buscan un acabado más uniforme, también existen mamparas que llegan hasta el techo.
El error está muchas veces en el rociador
Pero más allá de tener en cuenta las dimensiones de la mampara, no siempre esta es la responsable de que se nos salga el agua de la ducha, pues el experto insiste en que incluso una mampara con las dimensiones correctas puede resultar poco eficaz si el rociador está mal instalado.
Aunque parezca algo obvio, la primera recomendación es orientar siempre el chorro hacia el interior de la ducha. Si el agua apunta hacia la abertura o hacia el borde de la mampara, aumenta considerablemente el riesgo de que rebote y termine mojando el suelo del baño.
También aconseja ajustar correctamente la inclinación para que el agua caiga hacia la parte central del plato de ducha, favoreciendo que se dirija directamente al desagüe.
El tipo de ducha también influye
Otro aspecto que conviene tener en cuenta es el propio modelo de rociador. Los sistemas de efecto lluvia, los cabezales de gran tamaño o las duchas con mucha presión generan más salpicaduras que otros modelos.
@loshermanosgarciareform Respuesta a @Patri 🌻 ¿Cuánto tiene que medir la mampara fija para que no se salga el agua? 👀🚿 La clave está en esto: Mínimo 100 cm de hoja fija y colocar bien el rociador orientado hacia dentro. No es solo diseño, es funcionalidad. ¿Prefieres mampara fija o cerrada completa? 💬🤔 #Reforma #Baño #Ducha #diseñodeinteriores #Obra
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En estos casos, el especialista recomienda valorar una hoja fija de mayores dimensiones o incluso instalar una mampara completamente cerrada para evitar que el agua salga al exterior.
Para Félix García, una buena reforma no depende únicamente de la estética. La verdad es que elegir unas medidas adecuadas y planificar correctamente la posición del rociador puede marcar la diferencia entre una ducha cómoda y un baño que haya que secar después de cada uso.
Fotos | @loshermanosgarciareform/Tik Tok, Pexels/Max Vakhtbovych y Pexels/Gustavo Galeano Maz.
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