Aunque los expertos no se cansan de advertirnos que una vez que el teléfono ha cargado hay que desenchufar el cargador de enchufe, lo cierto es que en miles de casas quitamos el teléfono y dejamos el cargador conectado a la red. Para muchos, es algo tan normal que ni siquiera se plantean qué puede pasar durante las horas que permanece enchufado sin estar cargando ningún dispositivo.
Y de hecho, para la mayor parte de la gente, no es un objeto que asociemos con el peligro. Es pequeño, silencioso, está ahí desde hace meses o años y nunca ha dado ningún problema. Pero un policía ha querido recordar, a través de un vídeo en su cuenta de Instagram, que esa confianza tiene un límite, y que ese límite puede provocar una desgracia en cuestión de segundos.
Por qué un cargador puede llegar a ser un problema
El policía Enric Serrano ha compartido en sus redes sociales una advertencia dirigida a quienes dejan el cargador conectado a la corriente por la noche o al salir de casa. El vídeo que acompaña el mensaje muestra precisamente eso: lo rápido que un incidente eléctrico menor puede escalar cuando no hay nadie delante para cortarlo a tiempo. "Unos segundos pueden ser suficientes para que un pequeño fallo se convierta en un incendio", insiste Serrano.
La explicación técnica que da el policía es sencilla y no requiere ser electricista para entenderla. "Un cargador defectuoso o deteriorado o de mala calidad puede sobrecalentarse o sufrir un fallo eléctrico, y las consecuencias pueden ser fatales", explica.
El problema no es que un cargador vaya a provocar un incendio simplemente por permanecer enchufado. El riesgo aparece cuando existe un fallo, un sobrecalentamiento o algún defecto en el propio cargador o en el cable. Si ocurre mientras estamos en casa, podemos detectarlo y reaccionar. Si hemos salido, o si estamos durmiendo, la situación es muy diferente.
De ahí su recomendación: si el móvil ya está cargado y no vamos a utilizar el cargador, mejor desenchufarlo. También aconseja no seguir utilizando cables o cargadores que estén deteriorados. Si vemos que el cable está dañado, la carcasa presenta desperfectos o el cargador tiene cualquier signo de deterioro, lo más sensato es sustituirlo.
Y hay otro detalle importante que deberíamos tener en cuenta: no dejar estos dispositivos junto a materiales que puedan arder con facilidad. Ropa, papeles, textiles o cortinas no son precisamente el mejor lugar para dejar un cargador conectado.
Al final, se trata de un gesto que apenas lleva unos segundos. Terminamos de cargar el móvil, quitamos el cargador de la pared y listo. Sobre todo si vamos a salir de casa durante varias horas, es una de esas pequeñas costumbres que merece la pena incorporar.
Fotografías | Policía Blue Line
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