Hace casi un año, Irene Vila (@irenevilaurra) decidió embarcarse en un proyecto que, con el tiempo, acabaría conquistando a miles de personas en todo el mundo. Compró por 9.000 euros una pequeña casa antigua en el pueblo de su abuela, en la sierra de Castilla-La Mancha, y decidió recuperarla prácticamente desde cero.
"Hace casi un año que compré mi casita en el pueblo de mi abuela por 9.000 euros. La casita tiene un encanto especial y la estoy reformando con paciencia y cariño", explica Irene.
Lo que comenzó como un proyecto personal se ha convertido en una historia seguida desde distintos rincones del mundo. Los vídeos en los que muestra el proceso de transformación de la vivienda se han hecho virales y han convertido esta pequeña casa de pueblo en una de esas reformas que miles de personas esperan descubrir capítulo a capítulo.
Una casa vieja con una segunda oportunidad
Cuando Irene abrió por primera vez la puerta de la vivienda, se encontró con una casa que llevaba más de tres décadas cerrada. El paso del tiempo había dejado una profunda huella y la primera misión no tenía nada que ver todavía con decorar: había que recuperar la vivienda.
"El verano pasado limpié la casa entera con mis propias manos para poder estar allí, porque la casa llevaba más de 30 años cerrada y se respiraba polvo", recuerda.
Aquel primer contacto con la casa fue el comienzo de una transformación que todavía continúa. Antes de pensar en cómo decorar cada habitación, había que devolverle a la vivienda unas condiciones mínimas para poder disfrutar de ella.
La limpieza dio paso a una larga lista de trabajos como paredes que necesitaban ser lijadas, madera afectada por la carcoma, escaleras por recuperar y un jardín que había quedado completamente desatendido. "He tratado carcomas, he lijado paredes y he hecho tantas cosas que ni me acuerdo", cuenta Irene.
Un tejado que costó más que la propia casa
En cualquier rehabilitación, proteger la estructura de la vivienda es una de las primeras prioridades. En esta casa, el tejado se convirtió en la gran obra de esta primera etapa. La intervención supuso una inversión de casi 12.000 euros, una cifra que incluso supera los 9.000 euros que Irene pagó por adquirir la casa. "Reformamos el tejado y me costó casi 12.000 euros, más que la casa", explica.
La diferencia entre el precio de compra y el coste de una rehabilitación como esta pone de manifiesto una realidad que conocen bien quienes se embarcan en la recuperación de viviendas antiguas: comprar barato no significa necesariamente reformar barato.
Recuperar cada rincón
Las grandes obras han convivido con trabajos mucho más pequeños, pero igualmente importantes para devolverle personalidad a la vivienda. Las escaleras que conducen al jardín fueron reformadas, el exterior se recortó por completo y también llegó el momento de trabajar las escaleras superiores.
"También reformamos las escaleras que dan al jardín, recortamos el jardín entero y estuve pintando las escaleras superiores, que han quedado preciosas", explica Irene.
Son intervenciones que, aunque puedan parecer secundarias frente a una obra como la del tejado, consiguen cambiar radicalmente la percepción de una casa. En una vivienda antigua, cada elemento recuperado tiene además un valor especial. La intención no es borrar las huellas del pasado, sino conseguir que convivan con las necesidades de una casa actual.
Reformar con sus propias manos
Una de las claves de esta historia es la implicación directa de Irene en el proceso. Lejos de limitarse a supervisar las obras, ha asumido personalmente buena parte de las tareas que podía realizar. Limpiar, lijar, pintar, tratar la madera o recuperar diferentes rincones de la vivienda se han convertido en parte de su día a día. "La estoy reformando con mis propias manos", explica, una frase que resume perfectamente el espíritu del proyecto.
Y es precisamente esa cercanía la que ha hecho que tantas personas conecten con sus vídeos. No se muestra únicamente el resultado bonito de una reforma, sino también el esfuerzo que existe detrás.
La historia no tardó en hacerse viral. Los vídeos de Irene comenzaron a despertar interés y, poco a poco, la pequeña casa de Castilla-La Mancha empezó a ser seguida por personas de diferentes países. "Os agradezco muchísimo todo el cariño y apoyo que me dais desde todos los países del mundo. Sin vosotros no sería lo mismo ni tan divertido", reconoce.
Fotografía de portada | Vía @irenevilaurra
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