El estrecho de Ormuz no es un nombre que suela aparecer en las conversaciones del día a día, pero desde que Estados Unidos e Israel lanzaron sus ataques sobre Irán y ese corredor marítimo quedó bloqueado, se ha convertido en el motivo por el que muchos españoles vuelven a mirar con desconfianza el recibo de la luz. Por ese paso circula el 20% del suministro global de gas natural licuado y petróleo, y su cierre ha disparado de nuevo las alarmas energéticas que creíamos, tal vez con demasiado optimismo, algo más calmadas.
El mercado del gas reaccionó de manera rápida y brutal, en palabras del propio sector. Y con la subida del gas, llegó también el alza en el precio de la luz, confirmando una vez más que lo que ocurre a miles de kilómetros termina reflejándose en algo tan cercano como el coste energético. Esa situación nos lleva a tener que controlar el consumo para intentar rebajar la factura de la luz de casa.
Ajusta tu consumo a las horas valle
Si cuentas con una tarifa de discriminación horaria, estás pagando la tarifa con precios diferentes dependiendo de la hora. Y si desplazas todo el consumo que puedas a esas horas más baratas, conseguirás un ahorro importante en la factura energética de tu casa.
De forma general, el consumo de energía en este tipo de tarifas se divide en tres periodos: horas punta (más caras), horas llano (precio intermedio) y horas valle (más baratas, normalmente por la noche y primeras horas del día). Entender esta estructura es clave para ahorrar sin esfuerzo. No se trata de cambiar toda la rutina, sino de mover ciertos consumos que más gastan.
Por ejemplo, poner la lavadora o el lavavajillas por la noche o a primera hora de la mañana puede suponer una diferencia notable a final de mes. También hay pequeños trucos que ayudan: programar electrodomésticos, aprovechar acumuladores o incluso adaptar hábitos como la plancha a esos tramos más económicos. Poco a poco, estos ajustes se integran sin que supongan una incomodidad real.
Comprueba la potencia contratada
Muchas viviendas tienen más potencia contratada de la que realmente necesitan. Esta potencia es la capacidad que contratamos para consumir electricidad y poner varios electrodomésticos a la vez sin que salte el diferencial. Y tiene un peso importante en la parte fija del recibo de la luz, ya que puede llegar al 20% de la factura total.
Ajustarla puede suponer un ahorro fijo cada mes sin cambiar hábitos. Lo mismo ocurre con la tarifa: revisar si se adapta al consumo real es clave, especialmente en un contexto de precios cambiantes. En este sentido, comparar opciones o consultar con la comercializadora puede parecer tedioso, pero es una de las decisiones más efectivas a medio plazo.
Ajusta el termostato, aunque sea dos grados
Parece una medida menor, pero no lo es. Según el Ministerio para la Transición Ecológica, bajar un solo grado la temperatura de la calefacción permite reducir el consumo energético entre un 7 y un 10%. Esto se traduce en un ahorro directo en la factura de calefacción de aproximadamente el mismo porcentaje, lo que puede suponer más de 100€ al año en hogares con un uso intensivo
Lo recomendable es mantener la casa en torno a los 19-20 °C de día y 18 °C de noche, programando el encendido y apagado para evitar variaciones bruscas que disparen el consumo. En verano, tampoco hace falta encender el aire automático a tope. Si la casa está a 25 grados, y con un buen aislamiento, se puede estar perfectamente.
Al salir de casa, apaga la calefacción (o el aire acondicionado)
Hay quien piensa que, para reducir el consumo, lo mejor es dejar la calefacción funcionando de manera continua durante todo el día, sin grandes cambios de temperatura. La lógica detrás de esta idea es que, si la casa se enfría demasiado, después hará falta un mayor gasto energético para volver a alcanzar una temperatura confortable. Sin embargo, los especialistas coinciden en lo contrario: resulta más eficiente apagar la calefacción durante la noche o cuando no hay nadie en casa que mantenerla encendida sin interrupción.
Esto sucede así porque mantener una temperatura encendida en casa, por ejemplo a 20°C, exige un aporte continuo de energía, ya que la vivienda tiene pérdidas de calor, a través de los muros, ventanas o techos, que hay que compensar. Esta energía que el sistema debe aportar para mantener una temperatura dada será mayor cuanto más frío haga en el exterior… y cuanto peor aislada esté la vivienda. Y cuando se apaga la calefacción, el sistema deja de gastar energía para compensar las pérdidas de calor.
Di adiós al stand-by
Cada aparato que se queda en modo de espera sigue consumiendo. Es lo que se conoce como consumo fantasma, y puede representar entre el 5% y el 15% del gasto energético total de una vivienda. Apagar completamente los dispositivos en lugar de dejarlos en stand-by puede suponer un ahorro de hasta 33 euros anuales. Poco, dirán algunos. Pero desenchufar las regletas de detrás del televisor, la que tienes para conectar el ordenador y la impresora, o la que tienes en la cocina para poder encender el microondas, la freidora de aire o la cafetera de cápsulas, no cuesta nada.
También el cargador del móvil consume cuando está enchufado aunque el terminal no esté conectado, algo que genera lo que se conoce como el ‘consumo vampiro’. En líneas generales, apagar todo lo que se queda en stand-by te puede ahorrar en electricidad cerca del 10% de tu gasto anual, según cálculos del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE). Para un consumo medio de 3.500 kilovatios hora al año, esto supone un ahorro de 52 euros.
Trata bien al frigorífico
El frigorífico y el congelador son de los pocos aparatos que nunca se apagan, lo que los convierte en protagonistas silenciosos de la factura mensual. Evitar meter platos calientes, no abrir y cerrar sin necesidad, limpiar el polvo acumulado en la parte trasera para garantizar ventilación o cambiar la goma de la puerta cuando se pasa... son cosas que apenas llevan tiempo pero que mejoran su eficiencia.
Y si tu congelador genera escarcha, quitar una capa de apenas 3 milímetros puede reducir su consumo un 30%, lo que se traduce en unos 21 euros menos al año. Además, es importante ajustar la temperatura de la nevera a unos 5ºC, y la del congelador, a -18ºC.
Reduce la temperatura al lavar la ropa y la vajilla
Al usar la lavadora también puedes ayudar a rebajar la factura eléctrica de casa. De entrada, los programas de la lavadora que funcionan con temperaturas bajas consumen menos que los que funcionan con temperaturas más altas. De hecho, según el IDAE, lavar la ropa a 40°C en lugar de 60°C permite ahorrar hasta un 55% de energía.
Igualmente, si utilizas los programas Eco del lavavajillas, que suelen funcionar a unos 50°C, también te ayudará a reducir la factura y ahorrar luz en casa.
Apaga las luces
Este consejo puede parecer obvio, aunque en la práctica no lo es tanto. En multitud de casas se dejan todas las luces encendidas, aunque no se estén utilizando. Dejar la luz del pasillo encendida mientras estamos viendo la televisión, o dejar conectada la luz de la terraza toda la noche es un gasto que nos podíamos ahorrar.
Además, es importante usar las luces auxiliares. Si estamos en el salón, es mejor apostar por encender una pequeña lámpara de sobremesa mientras vemos la televisión, que conectar las lámparas que cuelgan del techo, ya que suelen llevar varias bombillas.
También podemos apostar por instalar interruptores divididos, que encienden sólo las luces necesarias, con un programador que las apague cada cierto tiempo o incluso un detector de movimiento para zonas como garajes o trasteros que no se usan a menudo.
Usa lámparas solares en terrazas y jardines
Para disminuir el gasto energético, las lámparas que funcionan con luz solar son una estupenda solución para iluminar terrazas, patios y jardines. Además, en estos momentos hay una amplia selección de este tipo de luminarias, desde los focos para dar seguridad, a lámparas de sobremesa de diseño para crear ambiente en una zona de estar, pasando por las luminarias que iluminan caminos, o guirnaldas de luces para crear un ambiente lleno de magia.
Mejora el aislamiento: la inversión que más renta
Es la medida con mayor impacto económico de todas las que están al alcance de un hogar. Un buen aislamiento térmico en ventanas y fachada puede reducir el consumo en calefacción un 50% y suponer un ahorro de hasta 182 euros anuales.
Además, el Gobierno mantiene ayudas para abaratar el coste de estas obras, lo que acelera considerablemente la amortización. Si la obra grande no es una opción ahora mismo, poner burletes en los marcos de puertas y ventanas, aislar el cajón de las persianas o pintar las paredes con pintura aislante es una alternativa barata y con efecto inmediato.
Cambia las bombillas a LED si aún no lo has hecho
Las halógenas consumen un 23% más que las LED. Las incandescentes, que ya están fuera de circulación, llegaban a consumir hasta un 90% más. Para evitar que se dispare el coste de compra, no hace falta cambiarlas todas de golpe: la estrategia más sensata es ir sustituyéndolas conforme se vayan estropeando las antiguas.
Fotografías | Freepik, bearfotos, Freepik, Freepik
En Decoesfera | Estas son las nuevas bombillas que ahorran energía en casa e imitan a la luz solar
En Decoesfera | Este es el aparato que más electricidad consume tras la calefacción: claves para ahorrar en la factura
Ver 0 comentarios