En un contexto en el que la eficiencia energética se ha convertido en una prioridad tanto económica como doméstica, cada decisión en el hogar cuenta. Desde la elección de electrodomésticos hasta el aislamiento de la vivienda, todo influye en el consumo. Sin embargo, hay un factor menos visible que puede marcar una diferencia real en la factura eléctrica: la potencia contratada.
Así lo explica el experto en ahorro José María Camarero en @lasmañanaskiss, quien insiste en que muchas viviendas están pagando de más sin necesidad."Hay una potencia media, la recomendable, la que tenemos que tener todo el mundo, que lo mire todo el mundo en su contrato", señala.
Qué es la potencia contratada y por qué importa
La potencia eléctrica contratada determina cuántos aparatos pueden funcionar simultáneamente en una vivienda sin que salten los plomos. Es, por tanto, un elemento estructural del suministro, pero también uno de los conceptos fijos de la factura: se paga todos los meses, independientemente del consumo real.
El problema, según Camarero, es que muchos hogares tienen contratada una potencia superior a la que realmente necesitan. Esto se traduce en un gasto innecesario que, aunque pueda parecer pequeño mes a mes, se acumula a lo largo del año.
Para una vivienda media, el experto lo tiene claro: “Lo recomendable es tener entre 4,5 y 4,6 kilovatios”. Esta cifra suele ser suficiente para cubrir el uso habitual de electrodomésticos en un hogar estándar, siempre que no se concentren todos los consumos al mismo tiempo.
Reducir la potencia a este rango puede suponer un ahorro aproximado de entre 20 y 30 euros al año, simplemente por ajustar el término fijo de la factura. Una cantidad que, aunque moderada, se consigue sin cambiar hábitos ni renunciar a confort.
Cómo ajustar la potencia contratada
El proceso es más sencillo de lo que parece. Basta con revisar el contrato eléctrico y comprobar la potencia actual. En muchos casos, esta puede situarse en valores como 5,5 o incluso superiores, especialmente en viviendas antiguas o contratos no revisados.
Si se detecta un exceso, se puede solicitar a la compañía eléctrica una reducción de potencia. Aunque algunas empresas pueden poner trabas administrativas, se trata de un derecho del consumidor.
Camarero insiste en un punto clave: “No te van a saltar los plomos porque no tienes una industria en casa”. Es decir, en la mayoría de los hogares, ajustar la potencia no implica perder funcionalidad, sino optimizar el coste.
Imagen de portada | Vía @jmcamarero
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