Las casas de madera se han convertido en una alternativa cada vez más atractiva para quienes buscan una vivienda de construcción rápida, estética y, en apariencia, económica. Sin embargo, detrás de los precios que aparecen en algunos anuncios, pueden esconderse costes adicionales y decisiones constructivas que conviene conocer antes de dar el paso.
Carlos y Ainhoa lo saben bien. Hace tres años decidieron comprar una casa de madera y vivir en ella. Su experiencia les ha permitido descubrir, ya sobre el terreno, aspectos que aseguran que les habría gustado conocer antes de realizar la compra. Por eso ahora comparten su historia como una advertencia para quienes estén pensando en apostar por este tipo de construcción.
"Si estás pensando en comprar una casa de madera porque has visto anuncios de entre 10.000 y 15.000 euros, espera a ver este vídeo. Nosotros ya hemos pasado por ese proceso, compramos una casa de madera, vivimos en ella y hemos aprendido muchas cosas que ojalá nos hubieran contado", explican.
El atractivo de una casa rápida, desmontable y asequible
Cuando comenzaron a buscar vivienda, tenían claras sus prioridades. Querían una construcción rápida, que no estuviera anclada al suelo, que pudiera desmontarse y que tuviera un precio asequible. Compararon distintas empresas y comprobaron que las tarifas iniciales eran similares entre fabricantes.
Finalmente se decidieron por Eurocasetas, principalmente porque, según cuentan, en 2023 era la única empresa que les ofrecía financiación directa. El modelo elegido fue el Almería, de 6 x 9 metros con porche. La distribución incluía dos habitaciones, un baño y una zona de cocina, salón y comedor de 19 metros cuadrados. Sobre el papel, el precio resultaba especialmente atractivo: la vivienda aparecía en la web por unos 9.000 euros.
Pero pronto descubrieron que entre el precio anunciado y el coste real había una diferencia considerable. "Una cosa es el precio que pone en la página y otra el precio final", señalan.
El precio de la casa no es el precio de vivir en ella
Como ocurre con muchas construcciones prefabricadas, el precio de partida corresponde a una configuración básica. A partir de ahí, cada elemento adicional va incrementando la factura. En su caso, al precio de la estructura tuvieron que sumar conceptos como el montaje, los soportes de PVC o el techo doble, entre otros elementos. También incorporaron contraventanas, que les costaron 80 euros cada una.
Pero hubo otros gastos menos evidentes que tampoco habían contemplado inicialmente. Uno de ellos fue el alojamiento de los trabajadores encargados del montaje. La empresa les cobró 360 euros por seis días de estancia, aunque, según relatan, la casa quedó montada en apenas dos días. A esto se sumaron 390 euros por el transporte sin pluma y otros 280 euros correspondientes a la entrega.
Son cantidades que, individualmente, pueden parecer asumibles, pero que terminan elevando de forma notable el presupuesto inicial. "Son gastos que en la web no aparecen, pero está bien pedir el presupuesto para tenerlos en cuenta", recomiendan.
La madera, el agua y un problema que apareció después
Según explican, su vivienda fue instalada cuando los listones de madera todavía estaban húmedos. Con el paso del tiempo, la madera sufrió procesos de contracción y dilatación que terminaron afectando a diferentes elementos de la vivienda. Los nudos de la madera se abrieron, aparecieron grietas y las juntas comenzaron a dejar pasar agua cuando llovía. "Cada junta y junta entraba agua cuando llovía", recuerdan.
La situación les obligó a buscar soluciones y asesoramiento. Revisaron la vivienda y consultaron con abogados, carpinteros y técnicos. Finalmente, después de hablar con la empresa y ante lo que describen como falta de respuesta por su parte, decidieron no emprender acciones legales y afrontar ellos mismos la solución.
Una nueva fachada para proteger la vivienda
La alternativa que escogieron fue revestir la casa con fibrocemento. Una intervención que supuso un nuevo desembolso y, sobre todo, trabajo y tiempo después de haber comprado una vivienda que inicialmente parecía una opción sencilla y económica.
La experiencia les ha hecho cambiar su perspectiva sobre este tipo de casas. No reniegan de la construcción en madera, pero consideran fundamental conocer con precisión qué se está comprando y qué elementos son necesarios para que la vivienda funcione correctamente a largo plazo. "Es interesante que sepas que, si quieres comprarte una casa de madera, puede pasarte esto", advierten.
Qué harían diferente si volvieran a empezar
A pesar de los problemas, Carlos y Ainhoa aseguran que volverían a elegir una casa de madera. Eso sí, aseguran que afrontarían el proceso de compra de una manera muy diferente.
Una de sus principales recomendaciones es visitar personalmente las empresas y sus instalaciones antes de tomar una decisión. Ver las construcciones terminadas, observar los materiales y preguntar directamente por el sistema constructivo puede ayudar a hacerse una idea mucho más realista de lo que ofrece cada fabricante.
También consideran importante informarse sobre el mantenimiento de la vivienda y, especialmente, sobre cuestiones como el aislamiento y la impermeabilización.
"Iríamos a las empresas a verlas en persona, pediríamos más información sobre el tema constructivo, sobre el mantenimiento y hablaríamos y contrastaríamos información con otras personas que viven en una casa de madera", explican.
Imágenes | Finca Namasté
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