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Una decoración de fábula logra el "desconcierto" que reina en el espacio gastro El Cucufate

Una decoración de fábula logra el "desconcierto" que reina en el espacio gastro El Cucufate
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Con El Cucufate llega a Madrid un nuevo concepto de experiencias en torno a una mesa donde nada es lo que parece... O sí. Un nuevo restaurante que pretende desconcertar al público y romper las normas.

Desde el exterior, una gran pantalla de LED reproduce el universo de El Cucufate y marca la ubicación de este restaurante que, estéticamente, parece una vivienda antigua, sombría y abandonada. Un pasadizo da la entrada a este lugar, donde figuras triangulares devuelven la imagen transformada. Esta “casa abandonada” está llena de simbolismos y de elementos de fantasía extravagante: paredes que tienen oídos, cuadros que cambian de personaje según la perspectiva desde la que se observa o cabezas de ganado con luces de neón que cuelgan de las paredes.

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Todo este espacio tiene un elemento principal y conector: la música. Este foco de vibración es el punto central de El Cucufate, como si se tratara del corazón de la casa, creado con una mesa de DJ de más de 2,5 metros de ancho. El suelo parece romperse a los pies y la energía de esa música devuelve la luz a los puntos sombríos. La música trae vida, tanto a la vegetación (aportando color sólo en aquellas hojas y flores a las que les llega esta energía) como la humana, representada por una mano de dimensiones colosales que aflorará de una de esas grietas creadas en cemento sobre un suelo de madera. Esa música cambia cada día y abarca casi todos los estilos musicales (indie, rock, flamenco, rumba, blues, jazz, house, etc.) pero alejados de la música comercial; casi como si se tratara de música de coleccionista.

El baño es otro de los espacios con más carga estética. Papel pintado de estilo victoriano, suelo en damero, frisos de madera desgastada y una vegetación que parece entrar en esta casa, como si el techo se hubiera derrumbado, tras años de abandono. Los baños, invadidos por la naturaleza revivida, tienen forma de cabina: dos, tipo jaula, están ocultas en el bosque y dos son espejos, lo que provoca cierta confusión en el público. La decoración del interior de estas cabinas evoca a las habitaciones de un manicomio, aunque, al tiempo, es el único lugar de la casa que invita a la reflexión.

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A lo largo del local se encuentra una gran librería que cubre todo el respaldo de bancos y sirve de soporte a radios antiguas que esconden algunos de los 20 altavoces, o la cava de vinos, mientras que la pared del pasillo es un espacio de culto a la música con cuadros, algunos de los cuales también han cobrado vida. El reservado, decorado como un salón principal de la casa, con chimenea y grandes cuadros cuya imagen cambia según la posición de quien observa (con imágenes desde Beethoven a Lady Gaga, por ejemplo), es otro de los puntos diferenciales, con una estética bien distinta. Este reservado tiene un aforo para unas 40 personas, aunque puede adaptarse y convertirse en tres salones más pequeños con capacidad para unas 10 personas cada uno.

Una gran barra preside el salón principal, que evoluciona de izquierda a derecha, como si se tratara de un esqueleto que recobra vida en una zona acristalada, como un acordeón, con vidrios cambiantes y distorsionados. Lámparas creadas con instrumentos musicales o muebles de cocina antiguos completan la estética de una casa llena de sorpresas.

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El Cucufate es, en definitiva, un lugar que invita a observar, a dejarse llevar por la fantasía y a abrir la mente, oídos y estómago para recibir sugerencias de calidad, desde la comida hasta la música o la decoración, para repetir en otra ocasión y seguir descubriendo nuevos detalles.

El horario es de domingo a jueves de 12:30h a 00:00h y viernes y sábados de 12:30h a 02:30h. El precio medio por persona de 45 euros.

Más información | El Cucufate




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