Si tuviera que elegir un momento del día favorito en mis días de fiesta, ese es el desayuno. Con todo el día por delante y con mil planes por hacer, me gusta preparar desayunos en casa, con flores, una vajilla bonita de firmas como Vista Alegre, La Cartuja o Cristina Oria, y siempre algo dulce, y algo salado. A veces comprado, y otras, elaborado por mí.
Junto a bizcochos caseros, cruasanes o bollería como el pain aux chocolat de mis pastelerías favoritas, las tostadas (dulces o saladas), también suelen estar en mi mesa. Intento que sean de pan rico de la panadería que tengo junto a casa, aunque a veces, no me queda otra que recurrir a las rebanadas del pan del molde.
El problema de las tostadas hechas con pan de molde es que enseguida se reblandecen y se quedan húmedas, perdiendo ese crujiente que tienen cuando salen del tostador. Y eso me llevó a dejar de utilizarlas en mis desayunos. Hasta que me hice con un porta tostadas.
El accesorio que decora la mesa y mantiene las tostadas ricas evitando que estén gomosas
La verdad es que hace mucho que tenía fichados estos soportes para tostadas en medios deco extranjeros. Pero es una cosa que nunca había pensando en comprar, pese a que en casa tengo menaje para dar, repartir y alquilar. Hasta que una mañana fui a realizar el reportaje de la casa de Yolanda Royo, la propietaria de La Tartería.
Tras hacer la entrevista y las fotos de rigor, Yolanda me había preparado un desayuno para compartir un rato de charla y algunos de los dulces que salen de su obrador. Y allí, en una mesa preciosa, había un soporte para tostadas. En ese momento, al verlo in situ, se adueñó de mí la necesidad de tener uno para mi casa. A los que os gusta poner mesas bonitas, ya sabéis de lo que os hablo cuando digo que algo os entra por el ojo y sentís una necesidad imperiosa de haceros con él.
Buscando, encontré un soporte precioso de acero inoxidable en El Corte Inglés, decorado con un pato en la parte superior. Y a mi casa que se vino, decorando desde entonces las mesas de desayuno que preparo los fines de semana. Pero lo que no sabía es que este soporte hace que las tostadas estén mucho más ricas al comerlas. Y de eso, me di cuenta con el tiempo. El día que ponía este soporte, las tostadas estaban crujientes, el que no, estaban gomosas y blandurrias.
El motivo que hace que las tostadas estén más ricas
Estos soportes son piezas creadas para servir las tostadas durante el desayuno, y tienen un diseño con varias particiones verticales conectadas a una base plana, que se utiliza para sostener rebanadas y conseguir que estuvieran crujientes más tiempo.
Este accesorio de mesa nació a finales del siglo XVIII en el Reino Unido, y más tarde, ya en el siglo XIX, diseñadores británicos como Christopher Dresser, hicieron versiones ornamentales y funcionales de estos soportes para integrarlos en las mesas de las familias acomodadas junto al resto de piezas de metal (plata o metal plateado) como teteras, azucareros y mantequeras.
Realmente, no es que las tostadas nos sepan mejor y sintamos que tengan una mejor textura porque tenemos una mesa bonita, haciendo gala de esa frase que dice que la comida debe entrar por los ojos. Hay una explicación: cuando sacas una tostada del tostador y la apoyas directamente en un plato, la parte inferior queda en contacto con una superficie fría y plana.
Eso provoca que el vapor que sigue saliendo del pan (porque aún está caliente) se condense y humedezca la base. El resultado es una tostada más blanda, que parece plástico en muchos casos si te cuesta unos minutos comerla.
En cambio, un soporte mantiene las rebanadas en vertical y separadas entre sí, permitiendo que el aire circule alrededor y que la humedad se evapore. Así se conserva el crujiente de la tostada por ambos lados.
Además, al no apilarse, las tostadas no se recalientan entre ellas ni se reblandecen por el vapor compartido. Desde un punto de vista físico, lo que mejora no es el “sabor químico”, sino la experiencia sensorial global: más contraste entre exterior crujiente e interior tierno, mejor textura y menos sensación gomosa. Así de sencillo, así de fácil.
Así que más allá de ser un accesorio que no puede faltar en las mesas más elegantes para los días de fiesta, estos porta tostadas también se encargan de que las tostadas estén en su punto al favorecer la aireación desde que salen del tostador hasta que las sirves en la mesa.
Fotografías | Freepik, Nacho Viñau, Cristina Oria, Zara Home, Maisons du Monde, Amazon
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