Íker vive con su familia en una montaña: "Tengo placas solares; consumo 1.800 Wh al día y con seis horas de sol una sola placa cubre mis necesidades"

Explica que la autosuficiencia depende tanto de las placas como de cambiar la manera de utilizar la electricidad para hacerlo de forma más eficiente

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Joana Costa

Editor

Vivir con una sola placa solar parece difícil de imaginar en una casa donde funcionan frigorífico, lavadora, horno, televisión y decenas de pequeños aparatos. Sin embargo, Íker ha llevado el consumo de su vivienda en la montaña a unos 1.800 Wh diarios, una cifra que, según explica, le permite cubrir sus necesidades con una instalación fotovoltaica muy pequeña.

En un vídeo publicado en su canal de YouTube titulado La verdad de vivir fuera de la red, Íker, conocido por su proyecto Basquecraft, muestra cómo organiza el suministro eléctrico de la casa y pone el foco en una cuestión importante: antes de preguntarse cuántas placas necesita, analiza cuánta electricidad consume realmente.

La energía de una sola placa

Según explica en el vídeo, su gasto ronda los 1.800 Wh al día. Con aproximadamente seis horas de buena producción solar, sostiene que una única placa puede generar la energía necesaria para cubrir ese consumo diario en condiciones favorables.

El planteamiento funciona porque su estilo de vida está adaptado a una demanda eléctrica muy reducida. No se trata de trasladar el consumo de un piso convencional a mitad de la montaña y alimentarlo con un panel, sino de limitar las necesidades energéticas y organizar el uso de los aparatos disponibles. Es decir, de vivir un poco con ciertas restricciones.

"Yo creo que no se trata de cuánta energía eres capaz de almacenar sino de crear una casa eficiente y acorde a lo que el sol te da cada día", asegura en el vídeo, donde dice que en una casa de campo de estas características no se puede usar tanta energía, de forma tan descuidada como en la ciudad. 

La diferencia es importante. Electrodomésticos como una vitrocerámica, un horno, un termo eléctrico o determinados sistemas de climatización pueden disparar rápidamente la demanda de una vivienda. Por eso, la experiencia que muestra Íker en YouTube no puede extrapolarse directamente a cualquier hogar.

Asimismo, hay que destacar que la producción de una placa tampoco es constante. Depende de su potencia nominal, orientación e inclinación, de la ubicación, la época del año, las sombras y las condiciones meteorológicas. Seis horas de sol no equivalen necesariamente a seis horas funcionando continuamente a máxima potencia, por lo que el cálculo debe hacerse sobre la producción real de cada instalación.

El caso de Íker resulta interesante precisamente por que más que demostrar que una placa basta para cualquier casa, muestra hasta dónde puede reducirse una instalación cuando primero se reduce el consumo. En su vivienda de montaña, la autosuficiencia empieza mucho antes de que el sol llegue al panel.

Fotos | @Basquecraft/YouTube

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