La tendencia que triunfa este verano es alquilar tu piscina: la forma rápida y sencilla de sacarse unos euros extra

Una alternativa que beneficia tanto a quienes buscan refugiarse del calor como a los propietarios

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María Lancha

Editor

Con una nueva ola de calor que amenaza llegar hoy, disponer de una piscina privada se ha convertido en un auténtico lujo. Mientras miles de personas buscan una forma de refrescarse sin tener que compartir espacio en playas o piscinas municipales, cada vez son más los propietarios que han encontrado una forma de rentabilizar una instalación que, durante años, solo generaba gastos.

Lo que hace apenas unos años parecía una idea insólita se ha consolidado como una tendencia en pleno crecimiento, alquilar una piscina por horas. Una fórmula que permite a quienes no disponen de jardín disfrutar de un espacio privado durante una jornada, al tiempo que ofrece a los propietarios un ingreso extra con el que compensar el coste del mantenimiento.

Una tendencia que crece cada verano

Aunque en países como Francia o Estados Unidos el alquiler de piscinas privadas ya llevaba años funcionando, en España esta tendencia comenzó a despegar en 2020. No es casualidad: en plena pandemia, cuando las restricciones limitaban el ocio, las actividades al aire libre se convirtieron prácticamente en la única alternativa para disfrutar del tiempo libre con seguridad.

Y en la temporada de este año, con las altas temperaturas que estamos sufriendo, la demanda de este tipo de experiencias se ha disparado en toda España. Plataformas especializadas como Swimmy (la primera que aterrizo en España), Cocopool o Alkipiscinas han popularizado un modelo que pone en contacto a propietarios con personas interesadas en alquilar piscinas privadas durante unas horas. 

De hecho, la oferta de piscinas por horas ha aumentado de forma notable desde la pandemia. Hoy es posible encontrar opciones para todos los bolsillos y preferencias, con tarifas que arrancan en apenas 4 o 5 euros por hora en las más sencillas, rondan los 30 euros por hora en las de gama media-alta y, en el caso de las piscinas más exclusivas, pueden alcanzar varios cientos de euros por una sola hora de uso.

El funcionamiento recuerda al de Airbnb. Cada propietario crea un anuncio en el que detalla las características de su piscina y las condiciones del alquiler: si permanecerá en la vivienda durante la estancia, si el espacio es adecuado para niños, cómo se realiza el mantenimiento del agua, si se aceptan mascotas o si está permitido celebrar fiestas y consumir bebidas alcohólicas. La plataforma también incorpora un sistema de valoraciones y opiniones de otros usuarios, y los anfitriones con mejores puntuaciones pueden obtener la distinción de superhost.

Las motivaciones son variadas. Hay quienes buscan celebrar un cumpleaños, organizar una comida familiar, pasar una tarde con amigos o, simplemente, disfrutar de un baño lejos de las aglomeraciones. La privacidad es precisamente uno de los grandes atractivos de este servicio.

Al mismo tiempo, para los propietarios supone una oportunidad para sacar partido a un espacio que exige una importante inversión económica cada temporada.

Una ayuda para afrontar los gastos

Mantener una piscina en perfecto estado no resulta precisamente barato. El consumo de agua, los productos químicos, la limpieza, la electricidad o el cuidado del jardín representan un desembolso constante que muchos propietarios asumen únicamente para disfrutarla unos pocos meses al año. 

Hay propietarios que aseguran haber sacado hasta 9.000 euros alquilando su piscina. Mientras tanto, las plataformas se quedan un porcentaje- Tanto Swimmy como Cocopool lo han fijado en un 17%.

La privacidad, una prioridad

Uno de los aspectos que más valoran quienes alquilan estos espacios es precisamente la intimidad. Frente a las piscinas públicas o las playas masificadas, disfrutar de un jardín privado durante unas horas supone un atractivo difícil de igualar.

Para preservar esa experiencia, muchos propietarios ni siquiera permanecen en la vivienda durante la reserva.  Esta fórmula permite que los usuarios disfruten del lugar con total independencia mientras el propietario mantiene el control del acceso y de las condiciones del alquiler.

Un nuevo uso para los jardines españoles

Más allá de la rentabilidad económica, el alquiler por horas está transformando la forma en la que muchos propietarios conciben sus espacios exteriores. Una piscina deja de ser únicamente un elemento de ocio para convertirse también en un recurso capaz de generar ingresos, justificar las inversiones en mantenimiento y dar una nueva vida a jardines que durante gran parte del verano permanecían infrautilizados.

Fotografía de portada | Foto de Ferdinand Asakome en Unsplash

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