Elizabeth Wakefield, asesora financiera: "Tener todo el dinero en una cuenta corriente es uno de los principales errores que mucha gente comete"

Hoy, el verdadero bienestar tiene mucho más que ver con la calma, la funcionalidad y el equilibrio

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María Lancha

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En decoración, cada objeto tiene su lugar. Los cubiertos no se guardan junto a las herramientas, ni las sábanas comparten espacio con los productos de limpieza. El orden visual transmite calma, funcionalidad y equilibrio. Sin embargo, cuando hablamos de dinero, muchas personas continúan acumulándolo todo en una sola cuenta bancaria, como si la organización financiera no influyera también en la armonía cotidiana.

La asesora financiera Elizabeth Wakefield (@_elizabeth.wakefield) lo resume con una comparación tan sencilla como reveladora: “Tener todo el dinero en una cuenta corriente es uno de los principales errores que mucha gente comete; es como guardar los calcetines con los tenedores y las herramientas con los martillos”. Una metáfora doméstica que conecta perfectamente con el universo del interiorismo y el estilo de vida consciente.

Porque, igual que una casa bien distribuida facilita la vida, unas finanzas ordenadas reducen el estrés, mejoran la planificación y aportan sensación de control.

La importancia de “zonificar” el dinero

En arquitectura interior existe un concepto fundamental, la zonificación. Cada estancia responde a una función concreta y está diseñada para favorecer determinados hábitos. La cocina invita a cocinar y compartir; el dormitorio, al descanso; el salón, a la convivencia.

Con las finanzas ocurre exactamente lo mismo. Cuando todo el dinero convive en una única cuenta, los objetivos se mezclan, los gastos se difuminan y resulta más difícil saber cuánto se puede gastar realmente. En cambio, separar el dinero según su finalidad crea claridad mental y ayuda a tomar mejores decisiones. En este sentido, la experta propone una estructura sencilla pero eficaz basada en varias cuentas diferenciadas, cada una destinada a una función específica.

La cuenta principal

La primera sería la cuenta corriente principal, destinada al día a día. Es el equivalente al recibidor de una casa: el punto de entrada y salida constante. Aquí se ingresaría la nómina y se domiciliarían los pagos habituales, desde suministros hasta suscripciones o seguros. Mantener esta cuenta exclusivamente para la operativa cotidiana permite visualizar con facilidad los movimientos mensuales y controlar mejor los gastos recurrentes.

El colchón de seguridad

La experta recomienda disponer de una segunda cuenta destinada exclusivamente al colchón de emergencia. Ese dinero no debe tocarse salvo en situaciones realmente imprevistas: una avería importante, una urgencia médica o una pérdida temporal de ingresos.

La idea no es únicamente económica; también es psicológica. Saber que existe una reserva preparada para los imprevistos reduce considerablemente la ansiedad financiera y aporta una sensación de estabilidad muy similar a la que genera un hogar ordenado y funcional.

“Periodificaciones”

Otro de los conceptos más interesantes que plantea Wakefield es el de las “periodificaciones”, una fórmula que consiste en dividir gastos futuros para evitar impactos económicos repentinos. Se trata de crear una cuenta específica donde ir reservando pequeñas cantidades cada mes destinadas a pagos previsibles, aunque no sean mensuales: seguros anuales, vacaciones, impuestos, regalos navideños o el mantenimiento del coche.

El sistema recuerda a esas soluciones de almacenaje invisibles que triunfan en el diseño contemporáneo: prácticas, discretas y tremendamente eficaces. Cuando llega el momento del gasto, el dinero ya está preparado y no altera el equilibrio del presupuesto general.

Una cuenta exclusiva para invertir

Para quienes desean dar un paso más en la gestión de su patrimonio, la asesora propone incluso una cuarta cuenta orientada únicamente a las inversiones. Este espacio financiero serviría tanto para recibir ingresos pasivos como para canalizar el dinero destinado a fondos, acciones, inmuebles o cualquier otro producto de inversión.

Imagen de portada | Elizabeth Wakefield | Foto de Eduardo Soares en Unsplash

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