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Hemos visto... un baño para el relax

Hemos visto... un baño para el relax
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Hay lugares que son una sorpresa, y el baño que vemos en este post lo fue para mí. Tras visitar infinidad de baños en muchos restaurantes y lugares públicos, mi cerebro parece que ya predice lo que va a encontrar al abrir la puerta en la que reza señoras: una encimera con lavabos encastrados y una sucesión de puertas, casi siempre cerradas, ante las cuales se genera una hermosa cola de mujeres poseídas por un ligero baile de san vito.

Pero en esta ocasión fue muy diferente, nadie esperaba de pie, el ambiente era tan agradable y diáfano que pensé que me había equivocado, pero no, un amplio tocador presidido por un espejo de pared a pared me decía que sí, que estaba en el baño. En realidad se puede decir que se trata de una sala de estar en la que hay lavabos y acceso a los servicios, ya que el ambiente que se respira en él invita al relax; dan ganas de quedarse allí durante toda la jornada con un libro entre las manos.

El espacio es muy amplio, unos cuarenta metros cuadrados, y los colores escogidos: azul cielo y rojo intenso, le dan un carácter muy especial. El azul relaja mientras que el rojo, repartido en detalles como la elegante hornacina o los sillones, equilibra y da vida a la estancia.

La hornacina nace de una pared teñida de un delicado tono azul, y su interior aparece rebelde en color rojo fuego. Su interior alberga una escultura, iluminada por un foco instalado en lo alto. A su lado, vemos un frente de cristal traslúcido que deja pasar la luz del exterior, sin mostrar lo que aquí sucede, un genial guiño a la intimidad necesaria en un lugar así.

Frente a este, la zona de estar disfruta de una palmera que se beneficia de la luz natural y trae la naturaleza al interior. Por último, dos butacas tapizadas en rojo acompañadas de dos ligeras mesitas auxiliares, terminan de definir el espacio de espera, formando un conjunto muy bien equilibrado.

Toda una pared está dedicada a la zona de lavabos, que se encuentran encastrados en una magnífica encimera de mármol. Detalles como el arreglo floral de calas, compuesto con gusto y reflejado en el interminable espejo, dulcifican una zona que suele correr el riesgo de parecer fría. A lo largo de la encimera no faltan cestos con pequeñas toallas bancas a disposición de los clientes, y junto a la grifería, también están instalados dispensadores de jabón que nacen del mármol.

Tras el espejo

En una de las paredes, un espejo de cuerpo entero ayuda a componer la figura y la vestimenta, un buen detalle, pues siempre acabamos estupendas de cintura para arriba, sin saber cual es nuestra estampa completa. El suelo es un porcelánico que imita madera, dejando protagonismo al resto de elementos, pero enmarcando este espacio de manera muy acertada.

Me costó salir de aquí. Fuera me esperaba mucha familia y mucha juerga, de la que disfruté no sin antes reconciliar mente y cuerpo en este fabuloso baño.

¿Dónde?

Castell de L'oliver Can Milans Sant Vicenç de Montalt - Barcelona

En Decoesfera | Decoración en la calle

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