Dani García, constructor: "No pongas la mampara de toda la vida en un baño moderno, es mejor un fijo de cristal"

Hornacinas integradas, cristal sin interrupciones y sanitarios suspendidos no son caprichos estéticos, sino inversiones en coherencia

Arquitecto, mampara baño
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María Lancha

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En plena era del diseño minimalista y los espacios abiertos, el baño ha dejado de ser una estancia meramente práctica para convertirse en un pequeño refugio doméstico. Materiales nobles, líneas limpias y soluciones integradas marcan la tendencia. 

En este contexto, el constructor Dani García (@danigarcia_primo) lo tiene claro: “No pongas la mampara de toda la vida en un baño moderno, mejor un fijo de cristal”. Con años de experiencia en reformas, el experto resume en tres decisiones clave la diferencia entre un baño convencional y un espacio contemporáneo, funcional y visualmente impecable.

La hornacina

hornacina Vía @danigarcia_primo

Si hay un elemento que distingue a un baño moderno es la hornacina o nicho integrado en la zona de ducha. “Si no la haces durante la obra, después nunca la tendrás”, advierte García. Y no le falta razón, incorporar este hueco en el tabique permite prescindir de estantes metálicos, cestas colgantes o accesorios de plástico que rompen la armonía visual.

Además de su valor estético, la hornacina cumple una función práctica fundamental. Permite organizar los productos de higiene sin invadir el espacio ni generar obstáculos visuales. Revestida en el mismo material que la pared para un efecto continuo o destacada con un acabado contrastado, aporta diseño sin renunciar a la funcionalidad.

Fijo de cristal

fijo de cristal Vía @danigarcia_primo

La segunda recomendación es tajante, desterrar la mampara tradicional con perfilería visible y por supuesto, la cortina de ducha de toda la vida, para apostar por un fijo de cristal. Este tipo de cerramiento parcial elimina barreras visuales y permite que el baño se perciba más amplio. 

Al no fragmentar el espacio, deja que los revestimientos, el suelo y la grifería sean protagonistas. “Si te haces un baño bonito, que se vea”, resume el constructor. El cristal templado, prácticamente invisible cuando está bien instalado, multiplica la sensación de continuidad. En baños pequeños, este recurso puede marcar una diferencia sustancial en términos de luminosidad y ligereza visual.

Mueble e inodoro suspendidos

mueble suspendido Vía @danigarcia_primo

La tercera clave es elevar los elementos principales. Tanto el mueble de baño como el inodoro suspendidos generan una percepción inmediata de orden y modernidad. Al liberar el suelo, el espacio respira y se percibe más amplio. Pero no se trata solo de estética. Esta solución facilita la limpieza diaria y permite que el robot aspirador acceda sin obstáculos a toda la superficie. El resultado es un baño más práctico, higiénico y visualmente ligero.

Imágenes | Vía @danigarcia_primo

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