La mampara de ducha es, para muchos, un elemento imprescindible en el baño moderno, pero también uno de los más difíciles de integrar desde el punto de vista estético. Fría, excesivamente funcional o poco coherente con el estilo general del espacio, su presencia suele generar dudas. Sin embargo, lejos de ser un problema, puede convertirse en una oportunidad para elevar el diseño del baño si se aborda con creatividad y criterio.
El experto en interiorismo Ángel Camacho (@angelcamacho_) propone una serie de soluciones que van más allá de la mampara convencional, apostando por alternativas que combinan funcionalidad, calidez y estilo. A continuación, analizamos sus principales propuestas para transformar la ducha en una zona más armónica y sofisticada.
Muro a media altura con mampara
Una de las ideas más versátiles consiste en construir un muro a media altura que actúe como base para la mampara. "Esto delimitará ambas zonas y además no te dará un aspecto tan frío porque puedes utilizar azulejo en esa parte." Esta solución delimita claramente la zona de ducha sin cerrar completamente el espacio, manteniendo la sensación de amplitud.
Además, este pequeño tabique permite introducir un material diferente, como azulejo decorativo, que aporta calidez y textura. Su valor añadido es práctico, funciona como repisa natural para colocar jabones, champús o elementos decorativos, evitando así accesorios adicionales que recarguen el ambiente.
Un muro más alto
Para quienes buscan una estética más sólida y contemporánea, Camacho sugiere optar por un muro de mayor altura, incluso prescindiendo de la mampara. "Es una opción que me gusta pero lo visualizo más en baños que no tienen azulejos o directamente lo haría en microcemento", comenta.
El resultado es un espacio más limpio, con una separación clara pero sin interrupciones visuales bruscas. Eso sí, requiere una buena planificación para evitar salpicaduras fuera de la zona de ducha.
Vidrio biselado
Si se prefiere mantener el cristal, el experto apuesta por una opción menos convencional, el vidrio biselado. Este tipo de acabado aporta un toque sofisticado y refinado, alejándose de la típica mampara transparente.
El juego de luces y reflejos que genera eleva el conjunto del baño, convirtiéndolo en un espacio más cuidado y con personalidad propia. Es la alternativa ideal para quienes no quieren renunciar al cristal pero buscan un plus estético. "Creo que queda super elegante y es la opción por la que yo me decantaría", confiesa.
Separación con pared de azulejos
Otra propuesta interesante es sustituir la mampara por una pared completamente revestida de azulejos. Esta solución crea una sensación más íntima y envolvente en la ducha, transformándola en una especie de refugio dentro del baño.
Además, permite jugar con diseños, colores o texturas para diferenciar visualmente esta zona, aportando dinamismo al conjunto sin necesidad de elementos adicionales. "Creo que esta opción genera una sensación mucho más envolvente a la hora de ducharse", dice.
Cristal rugoso
Por último, Camacho plantea una alternativa intermedia: el uso de cristal rugoso o translúcido, que simule un efecto empañado o mojado. Este tipo de material mantiene la ligereza visual del vidrio, pero añade privacidad y un toque decorativo muy actual. Es una opción especialmente adecuada para baños compartidos o para quienes buscan un equilibrio entre transparencia y discreción.
Imágenes | Ángel Camacho
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