Renovar las ventanas de casa es, sin duda, una de las decisiones más efectivas para mejorar el confort térmico y ahorrar energía. Sin embargo, como todo en la arquitectura y el diseño de interiores, hay matices que conviene conocer antes de lanzarse a la obra.
Cuando las ventanas son antiguas y de baja calidad, es fácil notar cómo el aire se cuela por el marco o incluso por el vidrio. Esa sensación de frío y corriente constante puede llegar a desesperar, y es entonces cuando muchos propietarios deciden dar el paso: instalar ventanas nuevas, con rotura de puente térmico y sistemas de estanqueidad avanzados, pensadas para cerrar perfectamente la vivienda y mantener la temperatura interior estable.
Cuidado con tus ventanas nuevas
Pero aquí surge un detalle que a menudo se pasa por alto, las ventanas modernas pueden generar condensación y moho si no se acompaña el cambio de una correcta ventilación. Con los cristales antiguos, el aire circulaba de manera involuntaria, “ventilando” el espacio de forma natural.
Al sellar bien las nuevas ventanas, ese flujo de aire desaparece y, sin medidas adicionales, se pueden acumular humedades y, en casos más graves, gases como el radón, que la Organización Mundial de la Salud ha identificado como un posible factor de riesgo para el cáncer de pulmón.
Cómo anticiparse a los problemas
El primer paso es la observación, una vez instaladas las nuevas ventanas, conviene revisar si hay condensaciones, moho o signos de mala ventilación. Si todo está en orden, no hay de qué preocuparse. Pero si se detecta algún problema, hay soluciones sencillas y efectivas:
- Ventilar más. Abrir las ventanas en momentos estratégicos del día o instalar sistemas de ventilación mecánica puede ayudar a renovar el aire sin perder confort térmico.
- Asesoramiento profesional. Un técnico especializado puede evaluar la situación y proponer estrategias adaptadas a cada hogar, desde soluciones de ventilación hasta la gestión de gases como el radón.
@jordimartix ¿Estamos haciendo casas demasiado estancas? Se habla poco de esto: lo que debería ser una mejora para ahorrar energía y ganar confort puede convertirse en un problema real para la salud si no se acompaña de una ventilación adecuada. Un ejemplo es el radón, un gas natural que puede salir del terreno y entrar en la vivienda por grietas, juntas o pasos de instalaciones. Si al cambiar las ventanas la casa ventila menos, ese radón puede acumularse y aumentar la concentración en el interior, sobre todo en plantas bajas y viviendas en contacto con el terreno. Moraleja: cambiar ventanas, sí, pero pensando también en cómo se ventila y, si hay dudas, midiendo.
♬ original sound - jordimartix
Cambiar las ventanas sigue siendo, sin duda, una de las mejoras más recomendables para sentirse bien en casa. Sin embargo, conviene ser consciente de que no es un gesto aislado, si hay superficies frías, ventilación insuficiente o riesgos como el radón, puede ser necesario abordar la mejora de manera integral para evitar sorpresas desagradables.
Fotografía de portada | Vía @jordimartix
En Decoesfera | Adiós al alicatado: Cómo ahorrarte entre 1500 y 2000 euros al renovar la cocina, según este experto en reformas
En Decoesfera | Era una cocina apagada de los años 70: con unos sencillos trucos hoy es una cocina llena de color
Ver 0 comentarios