Para lo que para algunos es una locura, otros lo consideran como la mejor decisión de su vida. En un momento en que todos los jóvenes quieren cambiar su residencia a las ciudades y abandonar sus pueblos de origen, aún quedan algunos que prefieren hacer el viaje contrario y regresar para quedarse en su pueblo natal, aprovecharlo y sacar un rendimiento de sus tierras y cosechas.
Esta es justamente la historia de Laura Leal, una joven de 21 años que decidió dejar atrás su vida en Madrid para dedicarse a la agricultura en un pueblecito de 700 habitantes en la provincia de Toledo: San Bartolomé de las Abiertas, el municipio de sus abuelos al que siempre había estado vinculada durante los fines de semana y vacaciones.
La relación de Laura con la agricultura viene de familia. Hace más de tres décadas, sus abuelos adquirieron una finca en el municipio y comenzaron a dedicarse al cultivo de cereal. Posteriormente, su padre tomó el relevo de la explotación y, hace ocho años, decidió diversificar la producción con la plantación de pistachos y almendros.
"Yo siempre he estado ayudando a mi padre en el campo y hace un año decidí dar el salto de hacerme agricultora y quedarme yo con los pistachos y los almendros y un poquito también de cereal para vender mi producto al consumidor final, sin intermediarios", explica Laura en una entrevista con COPE.
Una apuesta por el producto local
La joven agricultora trabaja mano a mano con sus padres y ha decidido dar un nuevo impulso a la explotación familiar mediante la venta directa. "Nosotros vendemos nuestros productos, yo voy mano a mano con mis padres en todo", señala.
Su producción puede adquirirse a través de la página web fincalosbarailes.es y en algunas tiendas locales. Entre sus productos destacan los pistachos y las almendras, elaborados mediante un proceso artesanal en el que cada detalle cuenta.
El secreto de su particular sabor está en el tostado en horno de leña y en la utilización de sal del Himalaya, dos elementos que aportan a estos frutos secos un carácter diferencial y permiten a Laura poner en valor una producción vinculada al territorio.
Vivir y emprender en un pueblo
La decisión de instalarse definitivamente en el medio rural no fue, para Laura, una elección repentina. San Bartolomé de las Abiertas formaba parte de su vida desde pequeña y el contacto habitual con el campo hizo que cada vez tuviera más claro cuál quería que fuera su futuro.
"Decidí irme al pueblo, al que siempre he estado los fines de semana y vacaciones, siempre me ha encantado el campo", cuenta en declaraciones recogidas por COPE.
Su historia representa también una de las vías para afrontar el relevo generacional que necesita el sector agrícola. Frente al envejecimiento de buena parte de la población dedicada a la agricultura y la pérdida de habitantes de numerosos municipios rurales, Laura ha optado por quedarse, trabajar la tierra y convertir la explotación familiar en su proyecto profesional.
"El campo te da mucha tranquilidad"
La agricultura no está exenta de dificultades y Laura es consciente de que emprender en el sector requiere esfuerzo y dedicación. Sin embargo, también reivindica las ventajas de una forma de vida alejada del ritmo de las ciudades y de las oficinas.
"Yo animo a todos los jóvenes a que emprendan en el campo, ya sea por relevo generacional como yo o que emprendan de nuevas", afirma.
"Es duro, pero el campo te da mucha tranquilidad", añade. Y lo resume con una comparación que refleja su particular manera de entender el trabajo: "Además, si un día no te apetece coger el tractor, no pasa nada, te quedas en casa. Eso no pasa en una oficina".
Fotografía de portada | Finca Los Barailes
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