Cuando tenemos una casa pequeña, nos agobia no encontrar el hueco indicado para guardar las cosas. Lo que para algunos es tan fácil como aprovechar el interior de los armarios, el hueco detrás de la puerta o incluso el canapé de la cama, otros se abruman con la idea de no poder hacerlo.
Sin embargo, la Emma Guillén (@rusem.ma) propone una solución que demuestra que el cesto de la ropa sucia también puede formar parte del diseño del mobiliario por muy pequeño que sea. La clave está en adaptar el sistema al espacio disponible y aprovechar zonas estrechas que, a priori, podrían parecer poco útiles.
Con 30 o 40 centímetros es suficiente
Si dispones de un espacio de aproximadamente 30 o 40 centímetros de ancho, es posible instalar un cesto extraíble estrecho. Se trata de una solución especialmente interesante para aprovechar pequeños huecos junto al lavabo, dentro de un mueble o en una zona de almacenamiento.
El sistema permite que el cesto permanezca oculto cuando está cerrado y pueda extraerse cómodamente cuando sea necesario depositar o retirar la ropa. De esta manera, se consigue mantener el orden visual de la estancia sin renunciar a una solución práctica para el día a día.
Además, integrar el cesto dentro del mobiliario permite diseñar una composición mucho más limpia. En lugar de añadir un elemento independiente que ocupe espacio en el suelo, el propio armario se convierte en el lugar destinado a almacenar la ropa pendiente de lavar.
A partir de 50 o 60 centímetros, dos cestos
Cuando el espacio disponible aumenta, también lo hacen las posibilidades. Con 50 o 60 centímetros de ancho, Guillén plantea la posibilidad de instalar dos cestos extraíbles. Esta alternativa resulta especialmente práctica para quienes prefieren separar la ropa blanca de la de color desde el momento en que se deposita.
Dos compartimentos independientes permiten clasificar la ropa de manera intuitiva y evitan tener que sacar todo el contenido de un único cesto para seleccionar las prendas antes de poner una lavadora.
Es, además, una solución que puede integrarse visualmente con el resto del mobiliario, de modo que los cestos quedan completamente ocultos detrás de los frentes de los armarios.
¿Y si el problema es la profundidad?
En estos casos, la arquitecta propone recurrir a un mueble de aproximadamente 30 a 35 centímetros de profundidad y utilizar un sistema basculante. Esta opción permite aprovechar muebles relativamente poco profundos sin necesidad de reservar una zona amplia para un cesto tradicional.
El mecanismo basculante facilita el acceso al interior del compartimento y permite integrar el cesto dentro del propio mueble. De esta forma, una zona de almacenamiento que podría parecer insuficiente puede transformarse en un espacio específico para la ropa sucia.
Fotografía de portada | Vía @rusem.ma | Foto de Bayu Syaits en Unsplash
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