Edu Saz, arquitecto: "Nunca compres un piso en la última planta sin pensar en sus desventajas"

Este profesional explica en su canal de Youtube cuáles son los problemas que pueden sufrir las viviendas situadas en la última planta de un edificio

Comprarse una casa en la última planta de un edificio
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Nacho Viñau Ena

Coordinator

Vivir en la última planta de un edificio ha gozado siempre de buena fama, debido a factores como las vistas, la mayor luminosidad de la que se puede disfrutar o el hecho de no tener a nadie haciendo ruido y pisoteando el suelo sobre nuestras cabezas. 

Y si además, se trata de un ático, a la vivienda se la ha dotado de un aura gracias a la manera en que el cine y la televisión los ha idealizado, llenándolos de un aspecto sofisticado o incluso romántico, que pocas veces tienen que ver con la realidad. Pero el arquitecto Edu Sanz ha explicado en un vídeo en su canal de Youtube que las casas situadas en la última planta de un edificio no es tan idílica como parece. Algo que es importante a la hora de comprar o alquilar una vivienda. 

Las ventajas son reales, pero no cuentan toda la historia

Edu Saz reconoce que estos pisos tienen puntos a favor muy claros. Según explica en su canal, los apartamentos de la última planta suelen contar con "mayor ventilación, mayor luminosidad e incluso mejores vistas, además de menor ruido porque lógicamente no vamos a tener vecinos arriba y, además, vamos a estar más alejados del ruido de la calle".

Suena bien. El problema es que todo ese contacto directo con el exterior, que es lo que les da ese carácter especial, también es precisamente lo que los convierte en viviendas con un comportamiento térmico complicado. 

El gran problema: la exposición a las condiciones climáticas

El arquitecto lo señala sin rodeos: "Estas últimas plantas tienen una mayor exposición a las condiciones climáticas". Y eso tiene consecuencias directas tanto en la factura del gas como en el estado de la propia vivienda.

En verano, el tejado absorbe calor durante horas. El resultado es que "el tejado siempre va a absorber una gran cantidad de calor por el sol y esto va a hacer que la temperatura en nuestra vivienda sea más elevada que en el resto de viviendas de ese edificio". Y en invierno la cosa no mejora: Saz advierte que "vamos a estar más expuestos al frío y, a no ser que contemos con un gran aislamiento térmico, que no suele ser el caso en la mayoría de las construcciones, pues vamos a notar también que vamos a tener que hacer más uso de la calefacción".

Último piso

Dicho de otra manera: pagarás más de luz y de calefacción que tus vecinos de pisos intermedios. La situación se agrava además dependiendo de la posición del piso dentro del edificio. Si se encuentra en una esquina o en un lateral, con más superficies en contacto con el exterior, el problema se multiplica. Muy distinto es si está rodeado de otras viviendas por los lados.

Y luego está el tema de la cubierta

Más allá del calor y el frío, hay otro asunto que conviene tener en la cabeza antes de firmar nada: la lluvia, el granizo y la nieve "pueden ayudar al desgaste de la cubierta", como señala el propio Saz. Si el mantenimiento de la impermeabilización no ha sido el adecuado, "con el paso de los años, puede ocurrir que los materiales y las juntas al final sufran un desgaste que ocasionen posibles filtraciones a través de la cubierta".

Para este arquitecto, el principal problema  "van a ser las humedades, pero si este agua se va acumulando pueden surgir otros problemas más graves como afecciones a la estructura. La impermeabilización de la cubierta es un trabajo muy riguroso que debe llevarse a cabo por profesionales específicos y especializados en este sector", explica. 

Esto puede llevar a humedades, manchas en el techo o problemas estructurales. Ahora bien, ¿quién paga eso? Saz aclara que "todo lo que tiene que ver con la cubierta le pertenece al edificio y por tanto, es la comunidad quien se tiene que hacer cargo". Pero matiza: "si acabas de comprar la vivienda, pues probablemente no te guste saber que tienes que hacer frente a una derrama para solucionar este tema". 

Qué hacer si aun así quieres comprarlo

Si después de todo esto sigues enamorado del piso, el arquitecto tiene algunos consejos prácticos. El primero es "valorar invertir en soluciones dentro de la reforma que puedan paliar los efectos de esa exposición extra de nuestra vivienda a las condiciones climáticas", como "utilizar un aislante térmico en el falso techo". Una solución que, bien ejecutada, puede cambiar bastante la ecuación.

El segundo consejo tiene más que ver con protegerte antes de firmar: recomienda "hacer una inspección antes de la compraventa o, si vemos algo sospechoso, firmar una cláusula en el contrato de arras, que el vendedor se haga cargo de ello si finalmente supone un problema". Y recuerda que en España, tras una compraventa, hay un plazo de seis meses para renunciar al piso por vicios ocultos.

Fotografías | @edusaz, Roberto Nickson en Unsplash, valentinlacoste para Freepik

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