La eficiencia energética ha dejado de ser una cuestión exclusivamente técnica para convertirse en uno de los grandes objetivos de la vivienda contemporánea. Reducir el consumo sin renunciar al confort, mantener una temperatura agradable durante todo el año y, al mismo tiempo, contener el gasto energético son prioridades cada vez más presentes en las reformas y proyectos residenciales.
En este contexto, la aerotermia se ha consolidado como una de las soluciones más interesantes. Pero ¿es realmente un sistema fiable? ¿Merece la pena asumir la inversión inicial? Y, sobre todo, ¿qué resultados ofrece cuando se instala en una vivienda bien aislada y diseñada para consumir muy poca energía?
Andreu Villagrasa (@save_energy_now), arquitecto técnico, puede responder a estas preguntas desde su propia experiencia. Lleva más de dos años viviendo en un piso reformado bajo criterios Passivhaus, donde la aerotermia trabaja conjuntamente con un sistema de ventilación con recuperación de calor. El resultado, asegura, ha superado sus expectativas.
Más de dos años poniendo a prueba la aerotermia
Para Andreu Villagrasa, una de las grandes ventajas del sistema es que permite comprobar de forma objetiva su funcionamiento. La propia aplicación de la instalación le permite monitorizar el consumo y conocer cuánto está utilizando realmente la aerotermia. "Sinceramente, he puesto a prueba la aerotermia para ver si tiene esos rendimientos que describen las fichas técnicas", explica.
Tras más de dos años de uso, los datos que ha registrado en su vivienda apuntan a un consumo energético contenido. El consumo total mensual ronda, según sus cálculos, los 207 kWh, mientras que el consumo anual se sitúa aproximadamente en 2.500 kWh.
Dentro de esa cifra, la parte correspondiente a la aerotermia es especialmente significativa. El sistema registra un consumo medio de unos 34 kWh al mes, con un consumo anual aproximado de 413 kWh. Según Villagrasa, esto representa alrededor del 16 % del consumo energético total de su vivienda.
Más allá de las cifras concretas de una vivienda determinada, su experiencia pone de manifiesto una cuestión fundamental; la eficiencia de un sistema de climatización no depende únicamente del equipo instalado, sino también del edificio en el que trabaja.
Cuando la máquina y la vivienda trabajan juntas
La aerotermia aprovecha la energía presente en el aire exterior para proporcionar calefacción, refrigeración y, dependiendo de la instalación, agua caliente sanitaria. Sin embargo, sus prestaciones pueden verse condicionadas por las características de la vivienda.
En el caso de Andreu, la combinación con los criterios Passivhaus resulta determinante. Una envolvente térmica bien aislada, una elevada hermeticidad y unas ventanas adecuadas permiten reducir de forma considerable las necesidades energéticas del inmueble. "Gracias a la combinación de la aerotermia con la hermeticidad de la vivienda que proporciona el Passivhaus, el equipo puede trabajar al mínimo y mantener el confort térmico", señala.
Esta es, probablemente, una de las claves de su experiencia. Una vivienda eficiente necesita menos energía para calentarse o enfriarse y, por tanto, permite que los equipos de climatización trabajen durante más tiempo a baja potencia, en lugar de afrontar grandes demandas puntuales. El resultado no solo se refleja en la factura. También se percibe en la sensación de confort.
Una temperatura estable durante todo el año
Para quienes están acostumbrados a sistemas convencionales, la diferencia puede resultar difícil de imaginar hasta que se experimenta. Villagrasa destaca precisamente esa sensación de estabilidad térmica. "Uno no sabe lo que es estar en unos rasgos de confort térmico hasta que lo vives", afirma.
En su vivienda, explica, la temperatura interior se mantiene estable durante todo el año, evitando corrientes de aire frío y los habituales puntos fríos que pueden aparecer en determinados espacios de una casa. Pero hay otro fenómeno que le resulta especialmente llamativo, la capacidad de la vivienda para conservar la temperatura una vez que el sistema deja de funcionar.
"Lo que más me sorprende es que el calor residual puede llegar a durar entre dos y tres días", explica. Una vez apagada la calefacción, asegura, la vivienda puede mantenerse caliente en invierno o fría en verano durante varios días gracias a las características de su envolvente.
Este comportamiento es una de las consecuencias de una vivienda con una demanda energética muy reducida: no se trata únicamente de producir calor o frío de forma eficiente, sino de evitar que esa energía se pierda rápidamente.
¿Cuánto se puede ahorrar con aerotermia?
Según los cálculos realizados por Villagrasa a partir de su experiencia, el ahorro frente a una vivienda similar equipada con sistemas de climatización convencionales puede ser considerable. Él estima una reducción de consumo superior al 67 % y calcula que, en su caso, el ahorro económico se sitúa aproximadamente entre 300 y 400 euros al año únicamente en energía. "Con la aerotermia, he notado un ahorro aproximado de unos 300 o 400 euros al año solo en energía", afirma.
No obstante, estas cifras deben interpretarse teniendo en cuenta las particularidades de su vivienda. El consumo de un inmueble depende de numerosos factores: superficie, ubicación, orientación, aislamiento, ventanas, temperatura de consigna, hábitos de los ocupantes, clima y precio de la energía, entre otros.
Por eso, la experiencia de Andreu no debe entenderse como una promesa de ahorro idéntico para cualquier hogar, sino como un ejemplo de lo que puede conseguirse cuando un sistema eficiente se integra dentro de una vivienda concebida para reducir al máximo la demanda energética.
Una inversión que puede amortizarse
La otra gran pregunta aparece antes de instalar el sistema: ¿cuánto cuesta y cuándo se recupera la inversión? En el caso de Villagrasa, sus cálculos sitúan el periodo de amortización de la instalación de aerotermia entre siete y nueve años. Un plazo que, en su opinión, puede reducirse si el sistema se combina con otras fuentes de energía renovable. "Mi principal consejo es que no veas la aerotermia como un gasto, sino como una inversión", resume.
La posibilidad de acceder a subvenciones e incentivos puede ser también determinante a la hora de acortar ese periodo. Por ello, antes de acometer una instalación, recomienda consultar las ayudas disponibles en cada momento y territorio.
En cualquier caso, la rentabilidad no debería medirse exclusivamente en euros. La mejora del confort, la estabilidad de la temperatura, la reducción de la demanda energética y la posibilidad de controlar el consumo desde una aplicación forman parte también del valor de la instalación.
El error de sobredimensionar el equipo
Tan importante como elegir una tecnología eficiente es diseñarla correctamente. Villagrasa advierte de uno de los errores que, a su juicio, pueden comprometer el rendimiento de una instalación: sobredimensionar el equipo. "Al instalar la aerotermia, uno de los errores más comunes es que nos sobredimensionen el equipo. Esto produce un mayor consumo y menor eficiencia", explica.
La potencia debe responder a las necesidades reales de la vivienda y tener en cuenta aspectos como el aislamiento, la superficie, la orientación y la calidad de las ventanas. Una máquina excesivamente potente no implica necesariamente mayor confort y puede hacer que el sistema funcione de manera menos eficiente.
También considera fundamental ajustar correctamente los controles y parámetros de funcionamiento. Una instalación bien dimensionada puede perder parte de sus prestaciones si la configuración no se adapta a las características reales del inmueble.
Confort antes que temperatura extrema
En cuanto al uso cotidiano, su recomendación pasa por evitar temperaturas excesivamente altas en invierno o demasiado bajas en verano. Villagrasa propone mantener la vivienda en torno a los 20-21 grados en invierno y aproximadamente 25- 26 grados en verano, utilizando caudales bajos y silenciosos.
La filosofía coincide con la lógica de una vivienda eficiente: no se trata de hacer trabajar más al sistema, sino de necesitar menos energía para conseguir y mantener el confort.
En una vivienda con buena envolvente térmica, el objetivo es alcanzar una temperatura estable y mantenerla durante el mayor tiempo posible. La aerotermia, en este escenario, deja de ser simplemente un aparato de climatización para convertirse en una pieza más de un sistema energético global.
Aerotermia, Passivhaus y ventilación
La experiencia de Andreu Villagrasa plantea, en definitiva, una conclusión clara: hablar de aerotermia de forma aislada puede resultar insuficiente. Su verdadero potencial aparece cuando se integra con una vivienda diseñada para reducir la demanda energética.
El aislamiento y la hermeticidad disminuyen las pérdidas; las ventanas adecuadas contribuyen a conservar la temperatura; la ventilación con recuperación de calor permite renovar el aire limitando las pérdidas energéticas; y la aerotermia proporciona climatización de manera eficiente.
Es una estrategia que cambia también la manera de entender el confort doméstico. En lugar de encender y apagar continuamente la calefacción o el aire acondicionado para corregir cambios bruscos de temperatura, se apuesta por una vivienda capaz de mantener unas condiciones interiores estables con un consumo reducido.
Después de más de dos años, Villagrasa considera que los resultados avalan su decisión. Y aunque reconoce que la inversión inicial requiere planificación, sostiene que los beneficios se perciben tanto en la factura como en la experiencia diaria. "No ha sido posible acelerar este retorno, pero aconsejo a toda persona combinarlo con una energía renovable; puedes reducir aún más los tiempos de amortización", apunta.
Fotografía de portada | Foto de Steffen Lemmerzahl en Unsplash | Andreu Villagrasa
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