Hoy os traigo un salón de aires noventeros que ha dado un cambio a mejor a base de simplificarse. No quiero avanzar acontecimientos pero seguro que vosotros viendo la foto de partida os podéis hacer una idea de qué elementos van fuera. Aunque todo el conjunto "tiene una pedrada" que dirían mis amigos, a mí lo que más me chirría es la lámpara del techo y la lámpara de pie, con unas tulipas un poco feas pero que probablemente estaban de moda cuando se amuebló.
La mesa redonda extensible se queda pequeña para las seis sillas de aires rústicos que tiene a su alrededor. De las sillas, no me gusta nada los asientos en cuero ya que no me pega nada con ese respaldo. Tal vez si estuvieran tapizadas en tela o fueran de paja, los asientos desentonarían menos.
Un comentario a parte lo merece el bandeau de la cortina, que está medio roto, como si hubiera sido cortado a mordiscos (¡o peor! comido por las polillas) que además no oculta una cortina sino que vemos que, una vez más, esta es inexistente. Además la planta que aparece en primer plano agobia un montón a este ambiente sin mucha solución, ya que llevarla hacia la ventana lo que haría sería restar luz.

En la imagen del después, tenemos el mismo salón en el que han panelado la pared con un friso doble, pintado en blanco, con lo que mejora la sensación de luminosidad. En la parte superior, al lado del techo, han puesto un azul grisáceo que queda perfecto y que da una sensación de sosiego que me encanta. Sobre esta estructura han puesto varias bandejas blancas, cosa que a mí no me acaba de convencer pero no queda del todo mal.
Las lámparas han sido sustituidas por una única lámpara de techo de estilo tambor con lo que hay más luz, y una cortina montada sobre una barra de forja, que hace más acogedora la estancia. Además, la tela queda perfecta con la nueva mesa cuya superficie es negra y compensa la claridad del resto del salón. Observad cómo ahora hay solo cuatro sillas por lo que el espacio está equilibrado y no sobra ni falta espacio.
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6 comentarios
delikatissen
czarniana... esas cortinas no se si son de murciélago o un trozo de falda de Jane (& Tarzán) ;)
La transformación es desde luego para mejor, se ha suavizado todo el ambiente con la elección de colores, y ahora apetece estar ahí. Para mí lo mejor es el contraste de ese azul-grisáceo fantástico!! y el blanco, y la lámpara. El friso me parece demasiado alto. No se puede apreciar el resto de la habitación, pero si es tan pequeña como me la imagino, sería mejor que el friso sólo fuera hasta mitad de la pared.
czarniana
Creo que han acertado de pleno. Y me encanta el detalle de las cortinas: las anteriores tipo "murciélago" no me acababan de gustar. Demasiadas cosas en poco salón.
edgar.
lo que mas me a gustado es la idea de colocar el friso,queda muy bien y le da un toque clasico,para mi punto de vista.tambien destacar el color que da la mesa y las sillas.
pablur
Yo personalmente habría dejado el friso simple y no doble, sobretodo con un azul como el de la pared que es todo un acierto. Un par de cuadros en blanco con un par de detalles de color creo que le habrían dado más profundidad al salón y no esa sensación de "abarrotamiento", porque lo cierto es que no hay mucho espacio...
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