Hay cocinas pensadas para lucirse y otras concebidas para vivirse. La de Amelia Bono (@ameliabono) pertenece, sin duda, a esta segunda categoría, un espacio funcional y acogedor donde la estética no está reñida con la comodidad. A la vista de las imágenes, su cocina es un claro ejemplo de cómo un diseño bien planteado puede convertir una estancia cotidiana en el auténtico corazón de la casa.
Luz, amplitud y sensación de hogar
El primer gran acierto de esta cocina es la luminosidad. El predominio del blanco en muebles, encimeras y gran parte de la arquitectura, multiplica la entrada de luz natural y aporta una sensación inmediata de amplitud. Lejos de resultar fría, la estancia se equilibra con detalles que añaden calidez: textiles suaves, fibras naturales y pequeños elementos decorativos colocados con intención, pero sin exceso.
La distribución abierta, con una gran isla central, refuerza esa idea de espacio práctico y vivido. La isla no solo funciona como zona de trabajo, sino también como punto de encuentro: un lugar para desayunos rápidos, charlas improvisadas o para cocinar en compañía, algo que encaja perfectamente con un estilo de vida familiar y dinámico.
Un estilo entre lo clásico y lo actual
El diseño de la cocina de Amelia Bono se mueve en un elegante punto intermedio entre lo clásico y lo contemporáneo. Los muebles de líneas rectas y acabados claros conviven con vitrinas acristaladas que aportan un aire tradicional y permiten aligerar visualmente el conjunto. El papel pintado, con un delicado motivo vegetal, introduce textura y personalidad sin romper la armonía cromática.
Los tiradores discretos, la campana de grandes dimensiones y los electrodomésticos integrados refuerzan esa sensación de orden y limpieza visual, tan buscada en cocinas amplias. Todo está a la vista, pero nada resulta recargado.
Funcionalidad pensada para el día a día
Más allá de su estética, esta cocina destaca por su practicidad. Las amplias superficies de trabajo, el almacenamiento generoso y la disposición lógica de los elementos facilitan el uso diario. Es una cocina pensada para cocinar de verdad, para ensuciar, limpiar y volver a empezar sin renunciar al estilo.
El fregadero de gran tamaño, los armarios altos que aprovechan al máximo la altura y la presencia de estanterías abiertas para objetos de uso frecuente refuerzan esa idea de funcionalidad bien entendida. Aquí no hay elementos superfluos: cada decisión responde a una necesidad concreta.
Imágenes | Amelia Bono
En Decoesfera | Así es la espectacular casa con vistas de María Pombo y Pablo Castellano en Cantabria
En Decoesfera | Así es la casa de Cristina Pedroche; una casa de 700 m2 en una de las zonas mas exclusivas de Madrid
En Decoesfera | Así es la casa de Isabelle Junot y Alvaró Falco; un gran salón conectado con la cocina, mucha madera y una iluminación muy cálida
Ver 0 comentarios