A las palabras raras, esas que uno se inventa sobre la marcha, les llaman palabros, y siguiendo esa estructura, a algunos muebles deberían llamarles mueblarros. El último mueblarro que he visto, de esos que te quedas patidifusa preguntándote el porqué de las cosas, ha sido esta insólita mezcla de pecera y lavabo, llamada Poor Little Fish.
Juega con el efecto psicológico de ver cómo al abrir el grifo el agua de la pecera va mermando (aunque en realidad nunca llegaría a vaciarse del todo), de manera que se supone que así tendremos algo de consideración por el pobre pescadito y gastaremos solo el agua necesaria.
No hemos conseguido hablar con el pez para saber que piensa de la broma, pero seguro que el invento no le hace ninguna gracia. Dejando aparte el asunto pecera, lo que realmente me llama la atención es el diseño ultra-plano del lavabo, en el que apenas se puede almacenar un poco de agua, careciendo de desagüe al menos en apariencia.
Vía | Nopuedocreer
Imagen vía | Tuvie
En Decoesfera | Moody Aquarium Sink, un lavabo acuario lleno de vida
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VEINTE
Como dice el nombre, pobre pececito...
redheart
Lo que no tengo claro es cómo se rellena luego otra vez la bola, porque si a un pez le metes directamente agua del grifo, solo con el cloro que lleva seguramente muera en unas horas.
Eso además de que una pecera de bola no es lo más apropiado para ningún tipo de pez, soy acuarista y siempre hemos estado en contra de este tipo de recipientes los aficionados a los animales acuáticos.