La franja de la toalla no es decorativa: un experto explica para qué sirve realmente

Aunque no absorbe agua, cumple una función clave para su durabilidad y uso

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Joana Costa

Editor

Esa franja lisa que aparece en los extremos de la toalla, y que muchos ignoran o incluso consideran inútil, tiene más sentido del que parece aunque nos moleste a la hora de secarnos con ella. No es un detalle estético, sino una pieza diseñada con una función muy concreta dentro del conjunto.

Según explica el divulgador especializado en producto Aakash Gupta en redes, esa parte se conoce como dobby border y, a diferencia del resto de la toalla, no está pensada para absorber agua. De hecho, es justo lo contrario.

Cómo seca una toalla

Por un lado, el cuerpo principal de la toalla está formado por rizo de algodón, una estructura con cientos de pequeños bucles por centímetro que permiten atrapar la humedad mediante capilaridad. Es esa textura la que seca la piel de forma eficaz en cuestión de segundos.

Función estructural

La franja lisa, en cambio, carece de esos bucles. Se trata de un tejido más compacto y plano cuya función es estructural. Actúa como refuerzo en los extremos, evitando que el tejido se deshilache con el uso y, sobre todo, con los lavados.

Este detalle no es menor. Las toallas están sometidas a una fricción constante en la lavadora, y sin ese borde reforzado, los bucles del rizo acabarían soltándose con el tiempo. Es, en cierto modo, una costura invisible integrada en el diseño.

Además, ayuda a controlar la deformación del tejido. El rizo y la base de la toalla no encogen de la misma manera, y esa diferencia puede provocar ondulaciones o deformaciones. La banda lisa actúa como estabilizador y mantiene la forma tras múltiples lavados.

Ideal para estampaciones

Hay también un uso práctico que va más allá de lo técnico. Esa superficie plana permite añadir bordados o logotipos con precisión, algo que no sería posible sobre el rizo. Por eso es habitual verla en toallas de hotel, donde se integra la marca sin problemas.

Pexels Skylar Kang 6430745

Detrás de este diseño hay una tecnología que no es precisamente nueva. El telar dobby, que permite crear estos patrones y estructuras, existe desde el siglo XIX y sigue utilizándose por su precisión en el control del tejido.

En conjunto, esa franja cumple varias funciones a la vez: evita el desgaste, mantiene la forma y facilita el acabado final. Una pieza discreta que, aunque no seca, es clave para que la toalla siga haciéndolo bien durante años.

Fotos | Joana Costa y Skylar Kang.

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