Desde que uso vinagre para limpiar el inodoro, mi cuarto de baño está más limpio que nunca sin usar productos químicos

Con este sistema se mantiene el baño limpio sin tener que recurrir a productos químicos potentes

Limpiar el baño con vinagre
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Nacho Viñau Ena

Coordinator

El cuarto de baño es una de esas zonas de la casa que exige más atención de la que solemos dedicarle. La humedad, el uso constante y la poca ventilación que tiene la mayoría de los baños crean el caldo de cultivo perfecto para bacterias, moho y ese olor a cerrado que resulta tan difícil de eliminar. Durante años recurrí a los mismos productos de siempre —desinfectantes, limpiahogar, lejía— sin plantearme si había alguna alternativa más sencilla y menos agresiva.

Hasta que un día descubrí en TikTok un truco para desinfectar con el vinagre blanco. Lo que al principio me parecía un truco de esos que circulan por internet sin demasiado fundamento resultó tener bastante lógica detrás: el vinagre blanco contiene ácido acético —en torno a un 5%— que actúa disolviendo los depósitos minerales como el sarro y la cal, neutralizando olores de raíz y dificultando la proliferación de bacterias. Es química básica, y la propia EPA, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, lo documenta en su ficha técnica sobre el ácido acético.

Cómo lo aplico: un dosificador de spray reutilizado

Vinagre

Para aplicar el vinagre y desinfectar el inodoro, lo primero que hice fue buscar un dosificador de spray que tenía por casa —uno vacío de un producto de limpieza que iba a tirar— y lo limpié bien antes de llenarlo con vinagre blanco para reutilizarlo y evitar tener que comprar uno nuevo.  

El spray permite aplicar el vinagre con precisión, sin desperdiciar producto y llegando a los sitios donde más se acumula la suciedad: la base del inodoro, la parte trasera y las juntas del suelo alrededor del sanitario, que son las que acaban cogiendo ese tono oscuro y ese olor característico si no se atienden bien.

El proceso es simple. Primero retiro la suciedad más superficial de la zona (polvo,  manchas y salpicaduras), para que el vinagre pueda actuar directamente sobre lo que interesa. Después aplico el spray por toda la base y las juntas, dejo que repose unos diez o quince minutos y, pasado ese tiempo, paso un paño húmedo  para retirar los restos. 

Y de esta forma tan fácil, podemos desinfectar y acabar con bacterias y gérmenes sin tener que usar productos industriales que pueden irritar la piel o que hacen que nuestra casa sea más insegura a causa de los químicos que contaminan nuestra casa sin que nos demos cuenta. 

Limpieza inodoro con vinagre

Para que el olor del vinagre no resulte tan intenso, añado unas gotas de limón o de aceite esencial de lavanda directamente al spray antes de usarlo. Y el resultado es completamente diferente. Además, el limón también es desinfectante, así que todo va encaminado en la misma dirección.

Menos productos químicos, el mismo resultado

Una de las razones por las que he incorporado esto a mi rutina tiene que ver con algo que me preocupa cada vez más: la cantidad de productos de limpieza distintos que acumulamos en casa. Uno para el baño, otro para el suelo, otro para la cal, otro para desinfectar... El vinagre blanco reemplaza buena parte de esa lista en lo que respecta al mantenimiento del inodoro y su entorno. Es una alternativa eficaz para la suciedad cotidiana, el sarro ligero y los malos olores, y resulta mucho menos agresiva tanto para las superficies como para quien limpia.

Eso sí, hay que tener en cuenta que igual que sucede con el amoníaco, nunca conviene mezclar vinagre con lejía al limpiar cualquier rincón de la casa, porque esa combinación puede generar gases peligrosos para la salud. La reacción entre el ácido acético y el hipoclorito sódico genera gases clorados que son tóxicos. El CDC advierte expresamente de los riesgos de la exposición al cloro gaseoso. Así que vinagre o lejía, nunca los dos juntos.

Con usarlo una vez a la semana, bastará para tener desinfectado el baño, complementándolo con la limpieza diaria de este espacio. Gracias al vinagre, el suelo alrededor del inodoro se mantienen sin ese tono amarillento, mientras que las juntas no se oscuren tan rápido. Y además, el baño en general huele mejor al acabar con algunos de los problemas que causan ese mal olor. 

Desde luego que no es una solución milagrosa, y de hecho, la combino con productos desinfectantes potentes como la lejía de vez en cuando. Pero para limpiezas rutinarias, es una forma de reducir el consumo de productos químicos en casa para hacerla más saludable. 

Fotografías | Nacho Viñau

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