Hay casas que no parecen salidas de ningún catálogo. Casas donde convive un espejo con el marco desconchado junto a una vitrina de diseño actual, donde una silla que perteneció a otra familia comparte espacio con una pieza de artesanía que alguien trajo de viaje. Casas que cuentan algo. Y eso, que durante años fue la excepción, se está convirtiendo en un criterio de estilo cada vez más extendido gracias a tendencias como el desorden intencional.
La tendencia de decorar con antigüedades y piezas de segunda mano lleva tiempo ganando terreno en el interiorismo. Frente a los interiores demasiado uniformes y demasiado nuevos, las piezas con historia aportan algo que lo recién comprado no siempre tiene: textura, escala y personalidad. Y los mercadillos y rastros que se celebran a lo largo y ancho de país en ciudades como Fuengirola nos permite descubrir pequeños tesoros a precios bastante asequibles.
El rastro de Valencia, el lugar donde siempre encontrar algo
Cuando estoy por Valencia, siempre me gusta acercarme el domingo por la mañana por el Rastro de Valencia. Cierto es que está algo alejado del centro, ya que están en el barrio de Beteró, dentro del distrito de Poblats Marítims de Valencia. Pero su visita siempre depara sorpresas.
El espacio de 12.000 metros cuadrados está delimitado por la Avenida de los Tarongers y la calle Luis Peixó, en las inmediaciones del tradicional barrio del Cabanyal, una zona con mucha vida que permite completar la visita con otros planes de ocio y, si apetece, acercarse fácilmente a la playa. Durante años, este rastro se instaló junto al Estadio de Mestalla, hasta que en 2020 el Ayuntamiento de Valencia lo trasladó a su nueva ubicación.
En el recinto, hay en estos momentos más de 300 puestos donde se pueden encontrar muebles, vajillas, maniquíes, candelabros, revistas, cerámica típica valenciana, cámaras de fotos antiguas, lámparas, objetos de decoración, cuadros, discos de vinilos...
Horario y días
El Rastro de Valencia se celebra los domingos y festivos de 8:00 a 14:00 horas en la Avenida de los Naranjos. En transporte público, se puede llegar en tranvía, en la parada de Beteró, o en autobús, en la parada Lluís Peixo-Tarongers.
Como consejo, es recomendable ir a primera hora y con agua. En el recinto donde se instala el mercadillo no hay sombra, y cuando el calor aprieta al medio día, la visita puede resultar sofocante.
Y además, si vas a primera hora puedes encontrar piezas realmente únicas antes de que se las lleven otros compradores. Aun así, lo mejor es ir sin nada en mente, para dejarse sorprender por lo que está a la venta.
Fotografías | Magnific, Magnific
En Decoesfera | El sábado y el domingo se celebra en esta ciudad mediterránea un gran mercadillo de antigüedades y piezas retro con más de 80 puestos
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