Algo está cambiando en la forma en que decoramos nuestras casas. Durante años, el minimalismo marcó el paso: espacios despejados, paletas neutras, muebles sin historia. Pero por suerte, eso eso parece que se ha agotado con la aparición de estilos como el desorden intencional. Cada vez más, lo que se busca son casas que cuenten algo, llenas de piezas con carácter, con pasado, con esa imperfección que ningún catálogo puede replicar. Una silla rescatada de un mercadillo, una lámpara de los años setenta, un cuadro de procedencia incierta. Objetos que, juntos, construyen un espacio genuinamente personal.
En ese contexto, las antigüedades y las piezas vintage han vuelto a ocupar un lugar protagonista en la decoración. No solo por estética —aunque su capacidad para aportar personalidad a cualquier espacio sigue siendo difícil de discutir—, sino también porque apostar por muebles y objetos de segunda mano es una forma de consumir de manera más responsable. La economía circular empieza, muchas veces, paseando entre puestos un sábado por la mañana.
El rastro de antigüedades de Fuengirola: más de tres décadas de historia
Y si hay un lugar en el sur de España que merece ese paseo, ese es Fuengirola. El Rastro de Fuengirola nació en 1994 por iniciativa de residentes extranjeros que echaban de menos los flea markets europeos, y con los años se ha convertido en una de las citas más interesantes de la Costa del Sol para quienes buscan algo más que souvenirs. Es el mercadillo de segunda mano y antigüedades más importante de la provincia de Málaga.
Cada sábado por la mañana, el recinto ferial de Fuengirola se transforma en un hervidero de vida. Entre puestos de ropa, antigüedades, artesanía y objetos de segunda mano, el rastro ha logrado atraer tanto a vecinos habituales como a quienes visitan la ciudad.
Entre sus más de 300 puestos se pueden encontrar artículos de artesanía, antigüedades, textil, herramientas, música, libros en diferentes idiomas, bisutería, muebles, artículos de decoración, cuadros y un sinfín de cosas más. También hay monedas, sellos, discos, relojes, juguetes antiguos y objetos de colección para los cazadores más especializados, además de productos artesanos que son creados por el propio vendedor.
Una parte importante de los puestos pertenece a residentes extranjeros de la Costa del Sol, lo que le da al mercado ese carácter multicultural que lo distingue de otros rastros andaluces. Y además, la entrada es completamente gratuita.
El horario habitual es desde las 9:00 hasta las 14:00 todos los sábados, a excepción de los que coincidan con las ferias y fiestas que se organizan en el recinto ferial, como las Fiestas del Rosario (del 6 al 12 de octubre), las del Carmen (mediados de julio), o la Feria Internacional de los Países (entre abril y mayo), tal y como informan desde el Ayuntamiento de Fuengirola.
Fotografía de portada | kotkoa, Freepik, Freepik
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