El verano trae consigo, año tras año, una oleada de mercados y ferias medievales que convierten cascos históricos de toda España en escenarios de otro tiempo. Durante unos días, las calles se llenan de artesanos trabajando el cuero o la cerámica a la vista de todos, de puestos con embutidos y quesos curados, y de pasacalles con juglares, malabaristas y personajes ataviados como si el reloj se hubiera parado varios siglos atrás. Son citas que combinan turismo, comercio local y ocio familiar, y que suelen convertirse en una de las paradas obligadas del verano en muchos municipios.
Si estás por Galicia pasando las vacaciones, uno de los mercados de referencia es el mercadillo medieval de Melide, en A Coruña. Y este año regresa entre el viernes 7 y el domingo 9 de agosto. Durante esos tres días, el casco histórico de la localidad se transforma para acoger cerca de medio centenar de propuestas y actividades, entre las que hay pasacalles musicales, representaciones teatrales, personajes medievales, danzas y animación itinerante. Entre los puestos situados en las calles engalanadas, hay artesanos de la cerámica, cuero, madera, joyería, textiles y otros productos artesanales), además de gastronomía y alimentación tradicional.
Tres días de actividades continuas
Turismo de Melide
El programa arranca el viernes 7 de agosto a las 19:00 horas, con la apertura del mercado y la llegada de los primeros personajes medievales a las calles. Esa misma tarde habrá música a cargo de Gaeloc, actuaciones del Bufón Vermello, danzas de época y dos espectáculos: "Nazareth, la niña del fuego" y un pasacalles nocturno de fuego y malabares titulado "Cazadores de Dragones".
El sábado es, con diferencia, la jornada más cargada. Desde las 11:00 horas se abre tanto el mercado como el área infantil, que este año incluye juegos tradicionales, atracciones pensadas para los más pequeños y una exposición dedicada a oficios y artesanía antigua. Por la mañana el protagonismo recae en los desfiles y los espectáculos callejeros; por la tarde, el mercado reabre a las 19:00 horas y la zona infantil media hora después, dando paso a una nueva sucesión de actuaciones que se cierra otra vez con "Cazadores de Dragones".
Turismo de Melide
El domingo, último día, mantiene el mismo esquema de dos turnos: mercado y zona infantil abren a las 11:00 horas, con música, teatro de calle y danza durante toda la mañana. Tras la pausa del mediodía, todo vuelve a arrancar a las 18:30 horas y se prolonga hasta el cierre, previsto a las 21:45 horas con un pasacalles final en el que participan todas las compañías contratadas para el evento.
La cita coincide, además, con la celebración de Mercamelide na Rúa, una iniciativa organizada por la asociación de comerciantes Terra de Melide en colaboración con el Concello para dinamizar el comercio local durante esos mismos días, con descuentos en los establecimientos participantes y un sorteo de hasta 1.500 euros en premios.
Qué ver en Melide
Melide es mucho más que la parada obligada de los peregrinos que hacen el Camino Francés antes de llegar a Santiago. En pleno casco histórico, la Plaza del Convento reúne algunos de los edificios más representativos de la villa: la iglesia de Sancti Spiritus, levantada en el siglo XIV a partir de un antiguo convento franciscano, conserva un altar mayor barroco, sepulcros góticos y pinturas murales del siglo XVI, además de una pequeña capilla lateral dedicada al Santo Cristo que es lo único que queda del templo original. Junto a ella se encuentra la Obra Pía de San Antón, un pazo barroco del siglo XVII que hoy alberga el Ayuntamiento, y el crucero de Melide, considerado uno de los más antiguos de Galicia. A la entrada del núcleo urbano, quien llega por el Camino se topa antes con la capilla de San Roque, de portada románica, y con otro crucero que Castelao llegó a datar en el siglo XIV.
Pero si hay algo que define a Melide más allá de sus monumentos es su gastronomía. El municipio es famoso por su pulpo á feira, un plato tan arraigado que buena parte de los peregrinos hace parada expresa para probarlo en alguna de sus pulperías tradicionales. A eso se suman otros clásicos de la cocina gallega como el cocido, el lacón con grelos o la empanada, y una repostería propia con piezas como los melindres, los ricos o los almendrados, típicos de la villa. Todo esto, sumado al hecho de considerarse el centro geográfico de Galicia y cruce de caminos hacia Santiago, el Camino Primitivo y el Francés, convierte a Melide en un destino que conjuga patrimonio, tradición jacobea y buena mesa en un espacio muy manejable a pie.
Fotografías | Turismo de Melide
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