Si hay algo realmente complicado a la hora de independizarnos (al margen de lograr los guisos tan ricos de nuestra casa de toda la vida), es saber poner la lavadora para cada prenda, tejido o color. Cada lavadora es un mundo y cada estación recoge textiles completamente diferentes que hay que saber clasificar para lograr un acabado perfecto e innato en nuestras prendas.
Y ahora la ciencia parece dar la razón a quienes llevan tiempo defendiendo una forma más delicada de lavar la ropa: menos temperatura y menos tiempo pueden ser mejores aliados para nuestros tejidos.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Leeds, en colaboración con Procter & Gamble, analizó precisamente cómo afectan los ciclos de lavado a las prendas. La investigación, publicada en la revista científica Dyes and Pigments, estudió la pérdida de color y la liberación de microfibras de diferentes tejidos después de someterlos a distintos programas de lavadora.
La conclusión resulta especialmente interesante para quienes quieren conservar su ropa como nueva durante más tiempo: los ciclos más cortos y a menor temperatura reducen el desgaste de las prendas, la pérdida de color y la liberación de microfibras.
Menos temperatura y menos tiempo para cuidar mejor la ropa
Para comprobar cómo influía el lavado en los tejidos, los investigadores utilizaron camisetas de diferentes marcas y materiales, entre ellas Gildan, Russell y Hanes. Las prendas se sometieron a distintos ciclos de lavado y los científicos recogieron el agua utilizada para poder medir las microfibras que se desprendían de los tejidos. Además, analizaron la transferencia de color mediante telas receptoras que permitían comprobar cuánto tinte se desprendía durante cada lavado.
Los resultados fueron reveladores. Cuando aumentaban la temperatura y la duración del programa, también lo hacía la pérdida de color. En concreto, los investigadores observaron una pérdida de color significativamente mayor en un ciclo de algodón a 40 ºC y 85 minutos que en un programa de lavado en frío de apenas 30 minutos.
La explicación es sencilla, porque cuanto más tiempo permanecen las prendas sometidas a la acción mecánica de la lavadora y cuanto más elevada es la temperatura del agua, mayor puede ser el desgaste de las fibras y la pérdida de color. Por eso, cuando la ropa no está especialmente sucia, recurrir a un programa largo y caliente no siempre es la mejor opción.
El color también se conserva mejor
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que no solo se analizó el deterioro de las fibras, sino también la transferencia de los tintes. Durante los lavados, especialmente cuando se utilizan temperaturas elevadas y programas prolongados, parte del tinte puede desprenderse de las prendas.
Este fenómeno puede terminar afectando a otras piezas que compartan la misma carga: los colores claros pueden adquirir un aspecto apagado y las prendas blancas perder parte de su luminosidad.
Así que ese jersey negro que queremos mantener intenso, esa camiseta de color que nos gusta especialmente o incluso nuestros estampados favoritos pueden beneficiarse de una regla muy sencilla: lavar con agua fría y evitar programas innecesariamente largos.
El desgaste continúa lavado tras lavado
El estudio también pone el foco en otro problema menos visible: las microfibras. Cada vez que lavamos una prenda, una pequeña cantidad de fibras puede desprenderse de su superficie y terminar en el agua residual. Los investigadores comprobaron que esta liberación se produce incluso después de numerosos lavados.
Esto convierte la elección del programa de la lavadora en una cuestión que va más allá del cuidado de nuestra ropa. Elegir ciclos más cortos y fríos puede contribuir también a reducir el impacto ambiental asociado al lavado.
La experta en orden y limpieza también apuesta por el agua fría
La experta en orden y limpieza María Fernández (@marianordichouse), pone especialmente el foco en una de las prendas que más fácilmente pueden deteriorarse durante esta época del año: los jerséis. "En esta época del año, los jerséis pasan por mil lavados. Si no los cuidas bien, enseguida pierden suavidad, se llenan de pelusas o se deforman", explica.
Su método coincide con las conclusiones del estudio: agua fría y programa corto. Pero añade además un gesto muy sencillo que puede ayudar a proteger todavía más las prendas: introducirlas en una bolsa de lavado. "Por eso, siempre los meto del revés en una bolsa de lavado con agua fría y un programa corto", recomienda.
@marianordichouse PubIi. TRUCO PARA LAVAR LOS JERSÉIS👕 (y que sigan suaves como el primer día) 🤭 comparte con tu compi de colada 🧺👯♀️ Siempre los lavaba del revés y con programa corto… pero desde que uso La Antigua Lavandera, ya no hace falta tanto truco. Llevo más de un año usándola y de verdad se lava genial, huele increíble y cuida todos los tejidos, no solo la lana. Así mis prendas duran más y se mantienen como nuevas lavado tras lavado. 🧶✨ #parati #limpiar #laantigualavandera #limpiaycuida #lavarropas
♬ Funk It Up - Official Sound Studio
Dar la vuelta a los jerséis antes de lavarlos ayuda a proteger la superficie exterior de la prenda frente al roce. La bolsa de lavado, por su parte, actúa como una barrera adicional frente a la fricción y resulta especialmente práctica para prendas delicadas.
Al final, tanto la investigación científica como la experiencia de los expertos en limpieza conducen a una misma conclusión: la ropa no necesita necesariamente lavados más intensos para quedar limpia y cuidada. A veces, el mejor cuidado consiste precisamente en hacer menos temperatura, menos tiempo y menos fricción.
Fotografía de portada | Foto de Limi change en Unsplash
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