Durante la adolescencia, aprender a gestionar el estrés y la ansiedad puede convertirse en todo un desafío. En esta etapa de cambios y nuevas experiencias, contar con un vínculo afectivo estable puede desempeñar un papel importante. Entre esos vínculos, la relación con los animales de compañía, especialmente con los perros, ha despertado un creciente interés entre los investigadores.
Precisamente, un grupo de investigadores de la Universidad de Tufts, en Estados Unidos, estudia cómo la relación entre los adolescentes y sus perros puede influir en su bienestar emocional y en su capacidad para afrontar situaciones estresantes. Los primeros resultados del denominado Teen & Dog Study, que comenzó en febrero de 2024, apuntan a una posible relación entre un vínculo positivo con la mascota y una mejor manera de enfrentarse al estrés y la ansiedad.
Cómo es el estudio que analiza el vínculo entre adolescentes y perros
Este estudio fue encabezado por Megan Muelle, profesora especializada en interacción humano-animal de la Universidad de Tufts, en Estados Unidos. Para el cuál se contó durante con 514 personas de entre 13 y 17 años con altos niveles de ansiedad social que viven con perros y sus familias. Los investigadores recopilan información sobre su relación con el animal, bienestar emocional y social, estrategias de afrontamiento y también medidas fisiológicas.
Este estudio resulta especialmente relevante porque, a diferencia de otras investigaciones que analizan a los participantes en un momento concreto, los investigadores realizan un seguimiento de los adolescentes durante varios años, concretamente cinco. De esta manera, pudieron observar la evolución de la relación entre adolescentes con sus perros, y si esta tiene alguna influencia en la forma en que afrontan el estrés y las situaciones difíciles.
Además, como indicó Mueller: "Dentro de nuestro grupo de participantes, tenemos algunos que tienen un vínculo muy fuerte con sus perros. Otros tienen relaciones menos fuertes. Para nosotros era importante capturar una variedad de experiencias y dinámicas familiares", explicó.
"Investigaciones recientes demostraron que las relaciones con animales de compañía, los perros en particular, pueden aliviar la ansiedad en los jóvenes. Sin embargo, necesitamos más investigación y, específicamente, datos longitudinales para evaluar el verdadero potencial de la relación entre adolescentes y perros", aclaró la experta en una entrevista publicada por Mars Petcare.
Cómo es el método de trabajo de este estudio
En cuanto a la metodología, el estudio combina diferentes formas de recopilar información. Tanto los adolescentes como sus padres completan cuestionarios y participan en entrevistas, mientras que los investigadores reúnen datos relacionados con el bienestar emocional, social y físico de los jóvenes.
Además, en determinados momentos, los participantes reciben preguntas en sus teléfonos móviles para indicar si se encuentran con su perro y cómo se sienten en ese instante. Esta información se compara posteriormente con los datos fisiológicos obtenidos mediante una pulsera que los adolescentes llevan en la muñeca. De esta manera, los investigadores pueden analizar no solo cómo se sienten los jóvenes, sino también cómo responde su organismo en diferentes situaciones y si existe alguna relación con la presencia o interacción con su perro.
Qué encontraron hasta ahora sobre la relación con los perros y el estrés
Según explica Mueller, los primeros resultados muestran que la relación que cada adolescente mantiene con su perro pueden ser muy distintas. Aun así, los primeros datos permiten observar una tendencia común: "Para muchos jóvenes, una relación positiva con su perro está vinculada con una forma adaptativa de afrontar la ansiedad", señala la investigadora.
Por otro lado, aclaró que no todos recurren a sus mascotas de la misma manera: "Los adolescentes difieren en cómo y cuándo recurren a sus perros en busca de consuelo, y en cómo están conectados sus sentimientos, sus respuestas al estrés y su sensación de soledad".
Aunque los primeros resultados del estudio muestran algunas tendencias, los investigadores advierten que esto no significa que tener un perro sea, por sí solo, la causa de una mejor gestión del estrés o la ansiedad. El seguimiento de los adolescentes durante varios años, permitirá analizar con mayor detalle cómo evolucionan estas relaciones y qué factores pueden explicar las diferencias entre unos jóvenes y otros.
Debido a que los problemas de salud mental de los adolescentes aumentaron desde la pandemia de COVID-19: "Esperamos que el estudio pueda servir para desarrollar intervenciones que aprovechen los beneficios de las relaciones entre los jóvenes y los perros para mejorar los resultados de salud mental", concluyó Megan
Fotos | kaboompics en Pexels, Leonard Richards en Pexels, Helena Lopes en Pexels
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