Una cocina con hormigas, una terraza con mosquitos y un salón con cucarachas son tres de las peores formas de desear el mal a alguien. Tener una casa limpia de plagas no siempre depende de la higiene, de hecho, hay ciertos trucos que ayudan a evitar que estos insectos entren dentro de casa, así como los tiempos de acción para intentar controlar una plaga masiva.
Así lo explica Manuel García Howlett, director general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), en declaraciones recogidas por Telecinco, donde analiza cómo prevenir la aparición de plagas y en qué momento conviene dejar atrás los remedios domésticos y recurrir a profesionales.
Para García Howlett, la prevención empieza mucho antes de encontrar una plaga en casa. La limpieza, el orden y el mantenimiento adecuado de la vivienda son algunas de las herramientas más sencillas para dificultar que estos animales encuentren alimento, agua o lugares donde instalarse.
Una sola cucaracha ya es motivo para prestar atención
Las cucarachas son, precisamente, uno de los insectos ante los que conviene no bajar la guardia. Aunque encontrar un ejemplar aislado no significa necesariamente que exista una infestación, su elevada capacidad reproductiva hace recomendable actuar desde el primer momento.
El experto de ANECPLA lo resume así: “recomendamos actuar desde la primera detección”, ya que estos insectos pueden formar pequeñas poblaciones en poco tiempo y llegar a colonizar una vivienda.
Por eso, ante la aparición de una cucaracha, no basta con eliminar el ejemplar y olvidarse del asunto. Es aconsejable revisar los posibles puntos de entrada, comprobar que no existan restos de comida accesibles y prestar especial atención a zonas húmedas, rincones poco ventilados, desagües, grietas y espacios ocultos.
En una vivienda, además, hay lugares que pueden pasar inadvertidos durante la limpieza cotidiana. Detrás de los electrodomésticos, debajo de los muebles, junto a las tuberías o en determinados huecos de la cocina pueden existir condiciones adecuadas para que estos insectos encuentren refugio.
El agua también puede convertirse en un problema
No todas las plagas buscan exactamente lo mismo. En el caso de los mosquitos, uno de los principales factores que favorecen su reproducción es la presencia de agua acumulada.
Por eso conviene revisar terrazas, balcones, patios y jardines después de los días de lluvia, así como cualquier recipiente que pueda retener agua. Macetas, platos bajo las plantas, cubos, recipientes decorativos o determinados elementos del mobiliario exterior pueden convertirse, sin pretenderlo, en pequeños focos de proliferación.
La recomendación de García Howlett es clara: “evitar acumulaciones de agua” que puedan actuar como lugares de cría. En una vivienda con espacio exterior, esta revisión debería formar parte del mantenimiento habitual, especialmente durante los periodos de temperaturas elevadas.
¿Funcionan los remedios caseros contra las plagas?
Internet está lleno de trucos domésticos para mantener alejados a los insectos; productos de limpieza, aromas, plantas, mezclas caseras o diferentes sistemas de captura. Algunos pueden resultar útiles como medidas complementarias cuando se trata de una presencia puntual.
Sin embargo, el problema cambia cuando la plaga ya está asentada. García Howlett señala que los remedios domésticos pueden ser apropiados “cuando el problema es puntual o incipiente”. En esos casos, recomienda medidas como “extremar la limpieza, eliminar fuentes de agua y alimento y colocar trampas como mosquiteras”.
La situación es diferente cuando los ejemplares aparecen de manera recurrente o en cantidades cada vez mayores. En ese escenario, intentar solucionar el problema únicamente con productos adquiridos para uso doméstico puede no ser suficiente. De hecho, el especialista advierte de que “su uso indiscriminado entraña riesgos y puede retrasar la solución” cuando existe una infestación establecida.
Las señales que indican que el problema va a más
Hay determinados indicios que pueden ayudarnos a distinguir entre una aparición aislada y una situación que requiere una intervención más especializada.
Entre las señales que menciona el experto se encuentran las apariciones repetidas o numerosas, que la plaga reaparezca después de haber utilizado remedios domésticos, la existencia de nidos o zonas de reproducción y que el problema también se haya detectado en otras viviendas o establecimientos próximos.
Este último aspecto resulta especialmente relevante en edificios residenciales. En una comunidad de vecinos, una plaga no siempre queda limitada a un único piso: puede desplazarse a través de determinadas instalaciones y zonas comunes. Por este motivo, el director general de ANECPLA considera recomendable que las comunidades de propietarios desarrollen “programas preventivos de control con profesionales”.
Fotografía de portada | Foto de Erik Karits en Unsplash | Manuel García Howlett
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