El recibidor suele ser ese lugar donde dejamos las llaves, el bolso y, con algo de suerte, los zapatos en su sitio. En la casa de Melendi y Julia Nakamatsu, sin embargo, la entrada tiene bastante recorrido. Esta se prolonga hacia un salón abierto y conecta distintos ambientes de la planta baja, de manera que la bienvenida no queda resuelta en unos pocos metros junto a la puerta.
A partir de las fotografías y vídeos compartidos por la pareja en redes sociales, la vivienda combina madera, piedra y cristal en una decoración de líneas contemporáneas. Los revestimientos tienen una presencia importante, mientras que el mobiliario y las obras de arte aparecen como elementos escogidos para acompañar la arquitectura.
Un contraste con la perfilería
La entrada ya presenta esa combinación de materiales tan definitoria, puesg randes piezas de piedra clara, en un beige suave y con textura, rodean una puerta de madera oscura de proporciones generosas. A su lado, un paño estrecho de cristal con perfilería negra introduce un contraste que vuelve a aparecer en otros puntos de la casa.
En el interior, los listones verticales recubren paredes completas y añaden calidez frente al predominio de superficies claras. La madera también llega al techo en algunas zonas, donde la disposición regular de las piezas refuerza la continuidad del revestimiento. La iluminación integrada deja que estas superficies destaquen sin competir con grandes lámparas.
Suelo de tonos claros
El suelo mantiene los tonos claros y la apariencia pétrea, mientras la gama de blancos, beiges, grises y marrones relaciona unos ambientes con otros. Esa paleta neutra permite combinar acabados distintos sin que la planta baja parezca una suma de habitaciones independientes. Los detalles negros aportan contraste, especialmente en los marcos y las estructuras metálicas.
Grandes cristaleras
Las cristaleras de gran formato son uno de los rasgos más llamativos de la zona común. Se extienden desde el suelo hasta el techo y su perfilería negra dibuja una cuadrícula sobre el vidrio.
Además de favorecer la entrada de luz natural, mantienen una relación visual con el exterior y refuerzan la amplitud de un espacio que ya cuenta con pocas divisiones.
Entre los muebles destaca un sillón curvo de color marrón oscuro, con formas envolventes que le dan una presencia casi escultórica. Cerca aparece una escultura negra compuesta por aros de distintos tamaños colocados en vertical. Son dos elementos que introducen curvas en un interior donde abundan las líneas rectas de los listones, los ventanales y los revestimientos.
Arte abstracto
Al fondo, dos obras abstractas de gran tamaño, enmarcadas en negro, ocupan buena parte de una pared. Las acompaña un banco con estructura metálica y asiento oscuro. El conjunto concentra el interés en unas pocas piezas de dimensiones importantes, una elección que encaja con la escala de la estancia y evita fragmentar visualmente las paredes con muchos objetos pequeños.
Las plantas introducen notas verdes entre los materiales minerales y los tonos sobrios. En otra zona, una encimera amplia de piedra clara aparece como punto de reunión familiar. Ese detalle ayuda a entender la distribución: el recibidor se integra en una planta baja donde caben el paso, la conversación y los encuentros cotidianos, con distintos rincones dentro de un mismo espacio conectado.
Fotos | @julianakamatsu/Instagram
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