En el universo de la decoración, las paredes blancas suelen considerarse un lienzo en blanco cargado de posibilidades, juego y mucha creatividad. Sin embargo, a veces ese minimalismo inicial puede resultar demasiado simple para quienes buscan un toque de distinción sin necesidad de obras, polvo ni grandes presupuestos.
En este contexto, la creadora y experta en lifestyle Laura Giraldo (@mylovelyhome) lo tiene claro, existe un recurso tan sencillo como impactante que puede elevar por completo la estética de un ambiente. ¿Su recomendación estrella? Las molduras adhesivas.
Un revestimiento fácil, rápido y muy sorprendente
“¿Conocías las molduras adhesivas?”, plantea Laura Giraldo mientras muestra una pared completamente renovada. Estas piezas, fabricadas en materiales ligeros y flexibles, se adhieren directamente sobre la superficie sin necesidad de perforar ni pintar. “Son un revestimiento fácil de instalar y su resultado es demasiado wow”, afirma.
El proceso es tan intuitivo que cualquiera puede aplicarlas. Basta un adhesivo adecuado, un calibre o nivel para asegurarse de que queden perfectamente rectas y, en cuestión de minutos, una pared completamente lisa puede transformarse en un espacio elegante y sofisticado. “Si tu pared es blanca como la mía”, explica Giraldo, “no te hace falta pintarlas. Solo tendrás que pegarlas y automáticamente tu pared habrá cobrado mucha más vida”.
El resultado es un estilo clásico contemporáneo que añade relieve, profundidad y un toque de diseño sin saturar visualmente el ambiente. Perfectas para salones, recibidores o dormitorios, las molduras adhesivas se han convertido en uno de los recursos más utilizados por interioristas para actualizar espacios sin obras.
Otras ideas
Aunque las molduras adhesivas se han ganado un protagonismo indiscutible, no son la única opción para transformar paredes neutras en superficies llenas de personalidad. Estas son otras alternativas que aportan un aire sofisticado sin renunciar a la sencillez.
Paneles de listones o lamas decorativas
Los listones de madera naturales o en acabado mate blanco continúan imponiéndose en la decoración contemporánea. Aportan verticalidad, textura y una sensación de calidez instantánea. Se pueden instalar como un módulo detrás del sofá o cubrir una pared completa para lograr un efecto escultural. Además, existen versiones adhesivas para evitar obras.
Papeles pintados de efecto textil
El wallpaper de inspiración textil es ideal para quienes buscan una elegancia suave. Tonos arena, gris claro o nude aportan un relieve visual que rompe la monotonía del blanco sin perder luminosidad. Los diseños de lino, rafia o lona tejida son especialmente apropiados para ambientes nórdicos o mediterráneos.
Paneles 3D ligeros
Los revestimientos 3D hexagonales, ondulados o geométricos permiten añadir movimiento y volumen a cualquier estancia. Fabricados en materiales livianos, se instalan con adhesivo y pueden mantenerse en blanco para preservar la estética minimalista, o pintarse posteriormente para crear contrastes.
Marcos vacíos o composiciones tonales
Otra forma elegante de intervenir las paredes es mediante composiciones de marcos monocromáticos, todos en blanco pero de distintos tamaños o formas. Esta técnica juega con la profundidad sin añadir color y aporta un toque artístico muy sutil.
Pinturas decorativas con textura
Si se busca un cambio más sutil pero igualmente sofisticado, las pinturas minerales o con acabado microcemento en blanco roto pueden aportar textura sin abandonar los tonos neutros. La luz incide de manera distinta en estas superficies, generando sombras suaves y un efecto artesanal.
Fotografía de portada | Laura Giraldo
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