Tomar la decisión de adoptar un perro no es algo baladí, es algo que hay que hay que valorar mucho, porque un perro o cualquier otro animal, tiene sus necesidades y hay que cubrirlas todas. Quienes tenemos animales, deseamos que tengan la mejor vida y sean felices, y estamos en las buenas y en las malas, y eso es algo que hay que tener muy claro.
Entre las muchas necesidades que tiene un perro es darle buenos paseos para que pueda explorar el entorno, y en esto, dejarle olfatear es esencial. También necesita tener su propio espacio, su tranquilidad, y hay que saber comunicarse con ellos para interpretar lo que nos quieren decir o entender si pueden tener dolencias.
Estos son solo algunos ejemplos, por eso, antes de dar el paso, el adiestrador canino Hugo Fernández, ofrece algunas recomendaciones que conviene tener en cuenta antes de incorporar un perro al hogar. Una de las principales es conocer bien las características del animal que se va a adoptar. Puede que nos atraiga una determinada raza o que nos fijemos en aspectos como su tamaño, color o tipo de pelo, pero estos no deberían ser los únicos criterios. Cada perro tiene una personalidad propia, que puede estar condicionada por aspectos como su raza, su edad o las experiencias y la socialización que haya tenido antes de llegar a nuestra familia.
"Lo primero es informarse bien sobre la raza o cruces de razas que puede tener. Muchas veces decimos 'este perro es pequeño, me gusta' y a lo mejor se trata de un Jack Russell, que es incombustible y súper tenaz", comenta Fernández. "Una buena convivencia empieza en la primera toma de decisión, que es qué animal me llevo a casa. Lo primero es investigar. Lo segundo, sería hacerlo acompañado de un profesional. Quien lo hace logra mayor éxito y disfruta desde el principio", explica Hugo
Pero, ¿hasta qué punto importa realmente la raza? Hace unos años, un grupo de investigadores estadounidenses quiso averiguar qué relación existe entre la genética y el comportamiento de los perros. Para ello analizaron a más de más de 2.100 perros canes, tanto de raza pura como mestizos, y recopilaron cerca de 13.400 cuestionarios respondidos por sus propietarios.
Los resultados fueron bastante reveladores: la raza sí tiene cierta influencia sobre la conducta, pero su peso es mucho menor de lo que podría pensarse. Según los investigadores, las diferencias entre razas explican aproximadamente un 9% de la variación observada en el comportamiento de los perros individuales. Es decir, la raza cuenta, pero está lejos de ser el único elemento que determina cómo se comporta cada perro.
Según una de las coautoras del informe, Elinor Karlsson: "La mayoría de los comportamientos que consideramos características de las razas modernas de perros son el resultado de miles de años de evolución, desde el lobo hasta el perro salvaje, pasando por el perro doméstico y, finalmente, por las razas modernas", comunicaba la experta. Una de las cosas más curiosas, es que la capacidad para responder y comprender de los perros a órdenes humanas, tiene una base genética. Pero en cualquier caso, no es una regla fija, e incluso dentro de una misma raza hay muchas variaciones en el comportamiento y personalidad del perro.
Pero más allá de tipo de perros o de razas, la edad es un factor bastante determinante en el comportamiento del animal. Igual que sucede con los humanos, los perros cambian de personalidad, comportamiento y necesidades según la etapa en la que se encuentren. El adiestrador indica que la edad: "Es un factor súper importante, cada edad tiene sus desafíos. Si se trata de un cachorro debemos saber que es una etapa importante, trascendental, que requiere mucho tiempo y contacto con otros perros que estén bien emocionalmente. Pero también debemos pensar en los convenientes, por decirlo de algún modo, que conlleva esa etapa", comenta Fernández.
Por desgracia, adoptar perros adultos o mayores no es lo más habitual, y eso que os aseguro que puede ser de lo más gratificante. A mí no me importa que sean mayores, viejecitos o que no sean de raza, lo único que realmente me importa es ofrecerle una buena vida a ese animal y que tenga todo el cariño, que muy probablemente, no haya recibido antes. El adiestrador destaca que acoger perros de más de seis años es una buena opción, porque ya tienen una personalidad forjada. Incluso adoptar animales ancianos y más tranquilos.
La paciencia es básica
Otro consejo que deja Hugo, es no tener prisa. Más allá de su raza o edad, cada perro tiene su propia personalidad y una forma diferente de relacionarse con las personas y con su entorno. Por eso, el experto recomienda dedicar tiempo a conocerlo y entender cómo es.
Su adaptación a nosotros y a su nuevo hogar también debe ser progresiva. Siempre que sea posible, Fernández aconseja acudir a la protectora antes de la adopción, visitarlo y salir a pasear con él, tanto por la mañana como por la tarde. Y una vez en casa, la recomendación es similar: hay que darle espacio, permitirle explorar, que olfatee y respetar sus tiempos. Adaptarse a una nueva vida lleva un proceso, y el perro necesita tiempo para sentirse seguro y cómodo en su nuevo hogar.
Cuando el perro llega a casa
Aunque vaya a estar con nosotros en casa, desde el momento en que sale de la protectora todo es nuevo y extraño para él. Necesita tiempo para entender dónde está, a dónde va y qué está pasando. Precisamente por eso, como dice el profesional, "hay que tener en cuenta que la vivienda no es solo la casa, es también la escalera, el rellano, la calle… Para mí es importante, antes siquiera de llegar a la vivienda, pasear por fuera con el perro para que vaya conociendo y dejándose conocer", señala Fernández.
Para hacer las cosas bien y de forma orgánica, una vez en casa, el animal debe introducirse de manera progresiva, pero natural. "Que el perro explore tranquilamente, sin forzarlo. A mí me gusta que tenga independencia y permitirle que decida cuándo, dónde y cómo, sin prisas", recomienda el adiestrador.
Perros en pisos sí o no
Si hay una cuestión que suele plantearse la gente, es si un perro debe vivir en un piso o no. En este sentido el experto lo tiene bien claro: "Para mí, rotundamente sí; pero con un 'pero'", responde Fernández. "La persona necesita dedicarle tiempo", insiste Hugo.
"Un perro no tiene por qué estar mal por dormir en un piso si tiene todas las necesidades cubiertas, si tiene la posibilidad de salir a diario e interactuar con otros perros que no son agresivos, si tiene comida natural adecuada a su estilo de vida y si hay una persona a su lado que no lo intimida, no le causa pavor y con el que tiene confianza. En definitiva, que tenga todas sus necesidades cubiertas".
Fotos | Lehoho (Unsplash), susana MaRo en Pexels, Dog lover Stokes en Pexels, Genadi Yakovlev en Pexels
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