Ángel Blázquez, experto en electrodomésticos: "Un radiador de 2.000 W encendido 6 horas al día son 90 euros al mes; multiplícalo por tres radiadores”

Este profesional da las claves para elegir el radiador, dar calidez en la casa y ahorrar en la factura energética

Ahorro calefacción
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Nacho Viñau Ena

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Aunque al frío le ha costado llegar, el descenso de temperaturas se nota ya en buena parte del país. Y eso ha hecho que comencemos a revisar el aislamiento en casa y que las calefacciones comiencen a funcionar a pleno rendimiento. En este contexto, los radiadores eléctricos vuelven a convertirse en uno de los recursos más socorridos para calentar determinadas estancias sin necesidad de poner en marcha todo el sistema de calefacción. Basta con enchufarlos en el salón, el dormitorio o el cuarto de baño para notar cómo sube la temperatura. 

El problema llega cuando ese confort tiene su reflejo en la factura de la luz, especialmente si recurrimos a ellos durante varias horas al día y en distintas habitaciones. Todos queremos ahorrar, pero al final, muchos no sabemos cómo interpretar o cómo hacer los cálculos para saber qué tipo de radiadores gastan menos y cómo trasladar ese intento de ahorrar a la factura real que pagamos cada mes. Ángel Blázquez, experto en electrodomésticos y eficiencia energética, ha publicado en su canal de Youtube un vídeo esclarecedor al respecto.

El consumo de los radiadores eléctricos puede disparar la factura de la luz

Uno de los errores más habituales al comprar un radiador eléctrico es pensar que, por tener un diseño diferente o incorporar determinadas tecnologías, va a consumir mucho menos que otros modelos. Sin embargo, Blázquez recuerda que la potencia es el dato fundamental para calcular el gasto energético.

El especialista pone como ejemplo un aparato de 2.000 W funcionando durante seis horas al día. La cuenta es sencilla: "Un radiador de 2.000 W encendido 6 horas al día durante 30 días son 360 kWh, unos 90 € al mes. Multiplícalo por tres radiadores y mira la factura", explica el experto.

Blázquez también habla de ciertos reclamos comerciales que pueden llevar a confusión a la hora de elegir un aparato de calefacción. En concreto, cuestiona las promesas de ahorro basadas en supuestos rendimientos extraordinarios: “La gran mentira de 'este radiador tiene un 200% de eficacia...' Mentira. Casi todos los aparatos eléctricos convierten el 100% de la electricidad en calor; la diferencia está en cómo reparten ese calor y cuánto te cuesta tenerlos encendidos”.

Ahorro calefacción

Por eso, antes de dejarse llevar por las características comerciales de un modelo, es importante fijarse en su potencia y en las horas que vamos a necesitar utilizarlo. Como explica Blázquez: "A igual potencia todos gastan lo mismo por hora; lo que cambia es cuánto tiempo los dejas encendidos y a qué temperatura los estás poniendo".

Cómo elegir la potencia adecuada según los metros cuadrados

Otro aspecto que debemos tener en cuenta antes de comprar un radiador es el tamaño de la estancia que queremos calentar. Elegir un aparato con poca potencia puede hacer que necesitemos mantenerlo encendido durante más tiempo, mientras que uno demasiado potente tampoco tiene sentido si la habitación no requiere tanta capacidad calorífica.

Para orientarnos, Blázquez propone una consejo sencillo que tiene en cuenta también el aislamiento de la vivienda: "La regla de oro: en una vivienda bien aislada, necesitas unos 10 m² por cada kilovatio; si tu casa es un colador, divídelo por dos".

Es decir, en una habitación de unos 20 metros cuadrados y con un aislamiento adecuado, un radiador de 2.000 W podría ser suficiente. Si las ventanas dejan escapar el calor o las paredes están mal aisladas, las necesidades de calefacción serán mayores.

Para las estancias más amplias, el especialista plantea distribuir dos radiadores de 1.000 W en extremos opuestos de la habitación en lugar de concentrar toda la potencia en un único aparato de 2.000 W. De esta manera, el calor puede repartirse de forma más homogénea y evitar que unas zonas queden mucho más frías que otras.


El termostato a 20 ºC para evitar gastar de más

Tan importante como elegir bien el radiador es controlar la temperatura a la que lo ponemos. Subir el termostato cada vez que sentimos frío puede parecer una solución rápida, pero ese gesto tiene consecuencias directas sobre el consumo eléctrico.

Según Blázquez, La cruda realidad es que cada grado de más se paga; ponlo en torno de unos 20 grados, la temperatura suficiente para estar cómodo en casa". Además, también resulta útil recurrir a temporizadores o enchufes inteligentes con conexión wifi. 

Estos dispositivos permiten programar el encendido de los radiadores poco antes de llegar a casa y desconectarlos automáticamente cuando ya no vamos a utilizarlos. Así evitamos que permanezcan funcionando durante horas en habitaciones vacías y podemos disfrutar de una temperatura agradable sin tener que mantener la calefacción encendida más tiempo del necesario.

Fotos | Electro Ángel

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