Lo que era una moda a finales de los 90, se vuelve en un auténtico suplicio en pleno 2025. El famoso gotelé, presente en toda casa de vecino, ya no es una moda y sentimos una necesidad innata de quitarlo de cualquier pared que queremos reformar. La tendencia hacia espacios más modernos, luminosos y visualmente despejados ha impulsado a muchos propietarios a deshacerse de este acabado rugoso que dominó la estética de las viviendas durante años.
Sin embargo, retirarlo de manera correcta es fundamental para no dañar la pared y conseguir un acabado profesional. Consciente de las dudas que genera este proceso, el experto en reformas David Sevilleja (@todosobrereformas) detalla cuál es el método más eficaz, sencillo y seguro para transformar por completo cualquier ambiente del hogar.
Detecta primero tu tipo de gotelé
El primer paso, explica Sevilleja, es determinar con precisión el tipo de gotelé que se tiene en la pared, ya que esto condicionará todo el procedimiento. Para hacerlo, basta con humedecer ligeramente la superficie con agua y rascar con una espátula.
Si la textura se desprende fácilmente, se trata de un gotelé al temple, un material más poroso y sencillo de eliminar. Por el contrario, si el relieve permanece intacto tras la prueba, significa que la pared cuenta con una capa plástica que actúa como barrera, haciendo necesaria una técnica de trabajo más exhaustiva. Esta identificación inicial es clave para evitar esfuerzos innecesarios y aplicar el método adecuado desde el inicio.
En el caso de encontrarse con un gotelé plástico, David Sevilleja recomienda recurrir a la jirafa, una lijadora circular especialmente diseñada para desbastar superficies. Gracias a ella es posible rebajar las cabezas del gotelé, suavizando el relieve y permitiendo que, posteriormente, el agua con jabón penetre en las capas inferiores.
Este paso es fundamental, ya que el temple situado bajo la capa plástica necesita humedecerse adecuadamente para desprenderse sin dañar la pared. Una vez que la humedad ha hecho efecto, basta con raspar con delicadeza para ir retirando el material de forma uniforme.
La transformación final
Con el gotelé completamente eliminado, llega el momento de devolver la regularidad a la pared. Para ello, el experto aconseja aplicar una capa fina de temple que permita corregir pequeñas imperfecciones y preparar el soporte. Después, es imprescindible lijar con cuidado hasta conseguir una superficie perfectamente lisa.
Este proceso de nivelado es determinante para que el resultado final sea homogéneo, sin marcas ni texturas que puedan percibirse al tacto o a contraluz. Una vez obtenida una pared lisa, se procede a aplicar una capa de imprimación.
Este producto actúa como un puente adherente, sellando el soporte y favoreciendo que la pintura se extienda de forma uniforme, evitando manchas y diferencias de absorción. Finalmente, solo queda aplicar la pintura elegida y podrás presumir de pared lisa, uniforme y completamente nueva.
Fotografía de portada | Vía @todosobrereformas
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