La casa de Pedralbes que recupera el ladrillo como alma del espacio: así se transforma una vivienda familiar de 190 metros

La reforma de Cometa Architects conecta la memoria brutalista del edificio con una forma más cálida y contemporánea de habitar

Fachada de una casa de ladrillo
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Joana Costa

Editor

En pleno barrio barcelonés de Pedralbes, entre jardines silenciosos, fincas residenciales y esa Barcelona que todavía conserva ecos de su mejor arquitectura del siglo XX, una vivienda familiar ha sido reinterpretada desde la raíz. El proyecto, firmado por Cometa Architects, parte de una idea tan sencilla como poderosa: escuchar el edificio antes de transformarlo. 

Según explica el propio estudio en su publicación de Instagram, la intervención busca dialogar con el carácter modernista y brutalista del entorno, en una zona de alto poder adquisitivo donde conviven villas arboladas y la huella arquitectónica de la ciudad.  

La vivienda había quedado atrapada en una reforma interior de los años ochenta que poco tenía que ver con la fuerza exterior del inmueble. La decisión fue radical: revelar la estructura de hormigón, devolviendo protagonismo a la arquitectura original y construyendo desde ahí una nueva narrativa doméstica.  

Ladrillo oscuro artesanal

El gesto más reconocible de la reforma es el gran volumen central revestido de ladrillo oscuro artesanal. No es solo una pieza decorativa: organiza la vida cotidiana de la casa. Divide cocina y salón, integra una vinoteca en uno de sus lados y oculta el televisor en el otro, resolviendo dos de las grandes obsesiones de cualquier reforma contemporánea sin romper la armonía del espacio.

La cocina se integra con el salón. La cocina se integra con el salón.

Según recoge el estudio, este elemento nace precisamente de la voluntad de reinterpretar la cultura material catalana y de rendir homenaje al propio edificio, cuya fachada exterior también está resuelta en ladrillo visto. En lugar del clásico acabado terracota, se opta por un tono más profundo, casi volcánico, que aporta una presencia escultórica y serena. 

Brutalismo y calma

Lo interesante es cómo esta contundencia se equilibra con una atmósfera mucho más suave. Microcemento, madera, carpinterías integradas y una paleta de tonos calmados convierten el interior en un espacio fluido, donde el brutalismo deja de ser áspero para volverse doméstico. Hay fuerza visual, sí, pero también una clara voluntad de confort.

Detalle de la cocina, con tonos oscuros y una vinoteca. Detalle de la cocina, con tonos oscuros y una vinoteca.

El propio post del estudio insiste en esa idea de equilibrio entre tradición y modernidad: una casa que no renuncia a la memoria arquitectónica del lugar, pero que se adapta por completo a la vida actual de una familia. Esa tensión entre lo estructural y lo emocional es, probablemente, el mayor acierto del proyecto. 

Detalle de la barra de la cocina. Detalle de la barra de la cocina.

Más que una reforma espectacular, esta vivienda destaca por cómo convierte un material tan cotidiano como el ladrillo en el hilo conductor de toda la experiencia doméstica. En una época dominada por interiores blancos y asépticos, esta casa de Pedralbes parece recordar que la textura, la memoria y la materia siguen siendo capaces de contar historias.

Fotos | En Pexels: Suzy Hazelwood y @cometa_architects/Instagram

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