Durante décadas, las ventanas han cumplido una función casi invisible en los hogares españoles, dejar pasar la luz, ventilar y aislar del exterior. Sin embargo, el diseño de interiores actual está cambiando esa mirada funcional para convertirlas en auténticos elementos protagonistas.
La nueva (aunque no del todo desconocida) tendencia que vuelve con fuerza es clara, cerramientos tipo mirador y balcones acristalados, una solución muy popular en los años 80 que hoy regresa reinterpretada con materiales contemporáneos, tecnología avanzada y una estética mucho más cuidada.
Lejos de los estándares minimalistas que han dominado el interiorismo reciente, esta corriente apuesta por espacios con más carácter, personalidad y confort, donde la arquitectura interior dialoga con la luz, las vistas y el confort de la vida cotidiana.
El regreso de los miradores
Los miradores acristalados y balcones cerrados fueron habituales en muchas viviendas urbanas de finales del siglo XX. Su objetivo era claro, ganar metros útiles, proteger del frío o del ruido y aprovechar mejor la luz natural. Con el tiempo, quedaron asociados a soluciones poco estéticas o mal integradas.
Hoy, esa percepción cambia por completo. La nueva generación de cerramientos recupera la idea, pero la eleva hacia perfiles más finos, grandes superficies de vidrio, sistemas correderos o plegables y un diseño que se integra de forma natural en la arquitectura de la vivienda.
Una de las principales razones de su éxito es la sensación de amplitud que generan. Un mirador bien diseñado puede transformar un salón convencional en un espacio luminoso, acogedor y versátil que se convierte en una cómoda zona de lectura, comedor informal, rincón de trabajo o incluso pequeño invernadero urbano.
Además, los avances en aislamiento térmico y acústico hacen que estos cerramientos no solo sean estéticos, sino también eficientes. Vidrios de control solar, doble o triple acristalamiento y carpinterías de alta calidad permiten disfrutar de luz natural sin renunciar al confort, incluso en climas extremos o en viviendas situadas en zonas ruidosas.
Cómo integrar esta tendencia en hogares actuales
Adoptar esta tendencia no implica necesariamente una gran reforma, pero sí una planificación cuidada. Estas son algunas claves para llevarla a cabo con éxito:
- Elegir perfiles discretos. El aluminio o el acero con líneas finas permiten que el vidrio sea el verdadero protagonista.
- Mantener coherencia interior. El cerramiento debe dialogar con el estilo del resto de la casa, ya sea contemporáneo, clásico o ecléctico.
- Pensar en el uso real del espacio. Antes de cerrar un balcón o crear un mirador, conviene definir su función para adaptar iluminación, mobiliario y textiles.
- Cuidar la transición interior-exterior. Cortinas ligeras, estores técnicos o incluso bancos integrados ayudan a suavizar el conjunto.
Fotografía de portada | Isabel López-Quesada
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