Hay plantas que pasan casi desapercibidas durante buena parte del año y que, cuando llega el verano, se convierten en las auténticas protagonistas de terrazas, balcones y jardines. Sus flores aportan color, ayudan a crear rincones más frescos y transforman cualquier espacio exterior sin necesidad de grandes cambios decorativos.
Eso sí, no todas soportan igual de bien el calor o la intensa radiación solar propia de esta época. Elegir especies adaptadas a las altas temperaturas es clave para disfrutar de un exterior bonito durante toda la temporada estival sin complicarse demasiado con los cuidados.
La cala, la planta de flor más elegante para decorar la terraza
Entre las novedades que Lidl lanza este lunes en su sección de jardín destaca una de esas plantas que nunca pasan de moda: las calas. una especie que llama la atención por sus inconfundibles flores en forma de copa y por el toque elegante que aporta tanto a terrazas como a jardines o incluso al interior de casa si cuenta con suficiente luz.
La mayoría la identifica por sus clásicas flores blancas, aunque también existen variedades en tonos amarillos, rosas, naranjas o morados. En realidad, esa característica "copa" blanca no es una flor como tal, sino una espata, una hoja modificada que envuelve el espádice amarillo, donde se encuentran las auténticas flores de la planta.
Calas variadas
Además de su espectacular floración, la cala destaca por su follaje. Sus hojas son grandes, de un verde intenso y brillante, con una característica forma de flecha que mantiene el atractivo de la planta incluso cuando no está en flor. Con el tiempo puede formar matas densas y muy decorativas, ideales para llenar de presencia cualquier rincón exterior.
La floración suele producirse desde finales de la primavera hasta bien entrado el verano, dependiendo del clima y de las condiciones de cultivo, precisamente cuando más apetece disfrutar de terrazas y jardines.
Cómo cuidar una cala para que florezca durante más tiempo
Aunque es una planta bastante agradecida, conviene seguir unas pautas básicas para mantenerla en perfecto estado durante los meses de calor. Lo más importante es colocarla en un lugar muy luminoso. Agradece varias horas de sol, aunque en las zonas donde el verano es especialmente intenso conviene protegerla del sol directo durante las horas centrales del día para evitar que las hojas y las flores se quemen.
El riego también resulta fundamental. Durante la época de crecimiento y floración necesita que el sustrato permanezca ligeramente húmedo, sin llegar a encharcarse. Si está cultivada en maceta, es imprescindible que esta cuente con un buen drenaje para evitar que el exceso de agua dañe el rizoma.
Respecto al sustrato, lo ideal es utilizar uno rico en materia orgánica y con buena capacidad para retener la humedad sin apelmazarse. Durante la floración también puede aplicarse un fertilizante específico para plantas de flor siguiendo las indicaciones del fabricante, ya que favorecerá una producción más abundante de flores.
Por último, retirar las flores marchitas y las hojas amarillas ayuda a que la planta concentre su energía en seguir creciendo y floreciendo, además de mantener un aspecto mucho más cuidado durante todo el verano.
Fotografías | Jonathan Borba para Pexels, Lidl, Deluar Hossain para Pexels
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