Juan Ramón Cardo, el alcalde de un pueblo de Teruel que solo tiene 18 habitantes: "Para captar jóvenes hemos creado apartamentos turísticos para dar apoyo"

Esa suma de pequeñas decisiones es precisamente la que permite que un pueblo siga teniendo futuro

ALCALDE AGUATON
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María Lancha

Editor

En Aguatón, un pequeño municipio de Teruel donde apenas viven 18 personas, mantener las puertas abiertas y evitar que el pueblo pierda vecinos se ha convertido en una forma de vida. Allí, gobernar el Ayuntamiento poco tiene que ver con la imagen tradicional de la política y mucho con el compromiso diario con el lugar en el que se ha nacido, se ha crecido y se ha decidido permanecer.

Juan Ramón Cardo conoce bien esa realidad. Lleva 32 años al frente de la Alcaldía de Aguatón y, durante todo este tiempo, ha visto cómo el municipio ha ido transformándose poco a poco. No habla de grandes revoluciones, sino de pequeñas actuaciones que, juntas, han permitido mejorar el pueblo y mantenerlo vivo.

“Si vives aquí en el pueblo, tienes que comprometerte con él, está en tu forma de vida”, explica en una entrevista a Vive tu pueblo. Su manera de entender el cargo público queda resumida en otra de sus reflexiones: “Los alcaldes de municipios pequeños somos unos voluntarios permanentes”.

Un municipio de apenas 18 habitantes

Cardo lleva más de tres décadas ejerciendo como alcalde de Aguatón, un término municipal de 21,64 kilómetros cuadrados situado en la provincia de Teruel. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), apenas 18 personas residen actualmente allí.

Para el alcalde, sin embargo, las cifras no cuentan toda la historia. Su balance después de tantos años al frente del Consistorio es fundamentalmente positivo. “Aguatón va a mejor, va creciendo y está más arreglado”, asegura.

En un municipio de estas dimensiones, las decisiones que afectan al pueblo se toman, además, de una manera especialmente cercana. Aguatón funciona mediante un consejo abierto, un sistema asambleario en el que los propios vecinos pueden participar en las decisiones municipales, plantear propuestas y expresar sus críticas.

Una fórmula que, según Cardo, facilita que buena parte de las actuaciones cuenten con el respaldo de los habitantes. “Todos los habitantes del pueblo se comprometen con el pueblo, casi el 95% de las cosas que hemos hecho se llevan a cabo por unanimidad”, señala.

Pequeñas actuaciones que cambian un pueblo

Durante estos años, el Ayuntamiento ha impulsado diferentes proyectos destinados a mejorar las infraestructuras y las posibilidades de Aguatón. Algunas de las actuaciones pueden parecer pequeñas desde la perspectiva de una gran ciudad, pero adquieren otra dimensión cuando se desarrollan en un municipio de apenas una veintena de habitantes. “Todo lo que hemos hecho se queda para siempre, son muchas pequeñas cosas que dan contenido a todo lo demás”, explica el alcalde.

Entre los proyectos más importantes recuerda especialmente uno destinado a facilitar la circulación alrededor del casco urbano. “El proyecto más ambicioso que hubo fue conseguir abrir todo el pueblo alrededor para poder circular con todo tipo de maquinaria sin tener que pasar por el centro del pueblo”.

La actividad económica tradicional también ha tenido un espacio destacado en esta estrategia. La agricultura y la ganadería han formado históricamente parte de la identidad de Aguatón y, por ello, el Ayuntamiento ha tratado de generar las condiciones necesarias para que puedan continuar desarrollándose.

“Los apartamentos turísticos también fueron una inversión muy importante, o las naves ganaderas para que pudiera haber ganadería ovina pastando en el municipio”, relata.

La vivienda, una de las claves para que lleguen nuevos vecinos

En los pequeños municipios, disponer de una vivienda puede convertirse en uno de los principales obstáculos para quienes se plantean empezar una nueva vida lejos de las ciudades. Aguatón no es una excepción y Cardo identifica precisamente la recuperación del parque de viviendas como uno de los grandes retos pendientes. “Hay un reto que tengo y es que viviendas que están en estados de ruina, conseguir que sean del ayuntamiento y poder hacer nuevas viviendas”, explica.

La idea pasa por recuperar inmuebles que actualmente no cumplen unas condiciones adecuadas y convertirlos en hogares que puedan facilitar la llegada de nuevos residentes. Una cuestión especialmente importante en localidades donde cada nuevo vecino puede marcar una diferencia considerable en el futuro del municipio. A esta dificultad se suma otra: atraer población joven y conseguir que las personas que llegan tengan la posibilidad de asentarse de manera estable.

Apartamentos turísticos

Aguatón ha buscado también fórmulas propias para afrontar este problema. Entre ellas se encuentran los apartamentos turísticos, que Cardo contempla no únicamente como un recurso para quienes visitan el municipio, sino como una herramienta que puede servir de apoyo a quienes estén valorando establecerse allí.

“No hemos sabido captar parejas jóvenes para venirse a vivir al municipio, nosotros tenemos apartamentos turísticos con la idea de dar un apoyo con la regencia de estos apartamentos a gente que podía establecerse en el pueblo”.

Un pueblo para vivir, pero también para trabajar

La despoblación no es un fenómeno nuevo para los habitantes de Aguatón. Durante décadas, muchos jóvenes abandonaron los pequeños municipios para estudiar y buscar oportunidades laborales en las ciudades.

Cardo lo ha vivido personalmente. Asegura ser “la última persona que nací en Aguatón” y recuerda cómo los niños con los que creció fueron marchándose con el paso de los años. “Se fueron y no ha vuelto ninguno”, cuenta.

Pese a ello, nunca ha considerado un error haberse quedado. “Yo no me arrepiento de haberme quedado en el pueblo”, afirma, en referencia a una época en la que el camino hacia la ciudad parecía casi inevitable para quienes querían estudiar y desarrollar una carrera profesional.

Su propia trayectoria ha estado ligada a la agricultura. “Yo soy agricultor de cereal de secano”, explica, una actividad que continúa formando parte de la economía y del paisaje de este rincón de Teruel.

La infancia en un pueblo de 18 habitantes

La despoblación también tiene consecuencias en la vida cotidiana y en las relaciones sociales. Cardo sabe que las ventajas de crecer en un pueblo pueden convivir con determinadas carencias, especialmente cuando se trata de los más pequeños.

Tiene una hija y reconoce que ella experimenta una situación parecida a la que han vivido otras generaciones. “Le gusta el pueblo, pero hay veces que en fin de semana no hay ningún otro niño y se aburre, pero le gusta el pueblo y reconoce sus ventajas”, explica.

Es precisamente esa dualidad la que resume buena parte del desafío de los municipios pequeños: conservar la tranquilidad, el contacto con la naturaleza y la comunidad que ofrece el entorno rural sin renunciar a servicios, oportunidades y relaciones sociales que permitan construir un proyecto de vida a largo plazo.

Un alcalde que también paga de su bolsillo

Mantener un municipio de estas características requiere, además, una implicación que va mucho más allá de las obligaciones administrativas. Cardo asegura que esa dedicación es habitual entre los responsables de las localidades más pequeñas. “La inmensa mayoría de alcaldes de municipios pequeños no cobramos un duro, de hecho ponemos perras de nuestros bolsillos”, afirma.

En su caso, compagina la Alcaldía con su trabajo en el campo. Una combinación que explica, en parte, esa concepción del cargo como una responsabilidad vinculada directamente al lugar en el que vive. “Cada uno su voluntariado lo hace donde quiere y en este caso qué mejor que comprometerte con tu propio pueblo. Son muchos años de satisfacción”, resume.

Fotografía de portada | VIVE TU PUEBLO

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