Todo el mundo suspira por ella: la buganvilla ha dominado durante años fachadas mediterráneas, patios encalados y terrazas soleadas. Es vistosa, ibicenca, resistente y casi fotogénica por naturaleza. Pero no es la única capaz de cubrir un muro con una explosión de color en pocos meses.
Quien busque una trepadora de crecimiento rápido y efecto inmediato tiene otra opción igual de llamativa: la bignonia, también conocida como Campsis radicans o trompeta trepadora. Una planta que, cuando se instala en el lugar adecuado, no pasa desapercibida.
Con forma de trompeta
Su principal atractivo son, según los especialistas de El Nou Garden, sus flores en forma de trompeta, generalmente en tonos anaranjados o rojizos, que aparecen en abundancia durante el verano. Frente al aire más mediterráneo de la buganvilla, la bignonia ofrece un aspecto algo más exuberante, casi tropical.
Crecimiento vigoroso
La bignonia destaca por su capacidad de trepar con fuerza gracias a sus raíces adventicias, que se adhieren a muros y estructuras. En poco tiempo puede cubrir pérgolas, celosías o vallas, generando sombra natural y un fondo verde denso.
Es una planta resistente, tolera bien el calor y soporta periodos de sequía una vez establecida. Eso sí, necesita sol abundante para florecer con intensidad. En zonas demasiado sombrías crecerá, pero con menos flores.
Conviene plantarla en primavera, cuando el riesgo de heladas haya pasado, y ofrecerle un soporte sólido desde el principio. Su vigor exige cierta planificación: no es la mejor elección para espacios muy reducidos o estructuras frágiles.
Trompeta trepadora
Dónde colocarla para que luzca mejor
En jardines amplios funciona especialmente bien para cubrir muros poco atractivos o crear pantallas vegetales que aporten privacidad. En terrazas grandes puede acompañar pérgolas de madera o hierro, creando un espacio fresco y sombreado durante los meses más cálidos.
El riego debe ser regular durante el primer año para favorecer un buen enraizamiento. Después, se vuelve bastante autónoma. Una poda ligera a finales del invierno ayudará a controlar su expansión y estimular una floración más abundante.
Trompeta trepadora (detalle)
Además de su valor ornamental, sus flores atraen abejas y otros polinizadores, aportando vida al entorno. Si la buganvilla es un clásico consolidado, la bignonia es esa alternativa vigorosa que transforma un espacio exterior con la misma contundencia, pero con un carácter diferente.
Foto | Pexels
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