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Cómo hacer esquejes en invierno: este método funciona incluso en época de reposo

Con unos cuidados básicos y temperatura estable, muchas plantas pueden multiplicarse también en los meses fríos

Esquejes en agua
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Joana Costa

Editor

Hacer esquejes en invierno puede parecer una misión imposible, sobre todo porque la mayoría de plantas entran en reposo y reducen su actividad. Sin embargo, esta época también permite multiplicar ciertas especies, siempre que se adapte el método al clima frío. 

En general, no se trata de obtener un crecimiento rápido, sino de que el esqueje sobreviva y esté listo para brotar con fuerza a partir de marzo, echando sus primeras raíces durante estas semanas.

Garantizar temperatura y luz

La clave está en elegir bien las plantas y crear un entorno estable. Los esquejes en invierno funcionan siempre que se mantenga la humedad adecuada, la temperatura constante y la luz suficiente. No hace falta calor fuerte: solo evitar los extremos.

El primer paso es seleccionar plantas que toleran bien la multiplicación en meses fríos, como pothos, hiedras, singoniums, incienso, tradescantias o geranios. Estas especies enraízan con facilidad y no necesitan un metabolismo activo para generar raíces nuevas.

Después se escoge un tallo sano, sin signos de plagas ni puntas quemadas, y se corta por debajo de un nudo. Este punto es donde aparecerán las raíces, tanto en agua como en sustrato. Es fundamental usar una herramienta limpia para evitar hongos o bacterias.

El método más sencillo en invierno es la propagación en agua. Colocar el tallo en un vaso transparente permite ver la formación de raíces y controlar el nivel de humedad. Eso sí, la temperatura del agua debe mantenerse estable, lejos de ventanas muy frías o corrientes de aire. Cambiarla cada cinco o siete días evita que pierda oxígeno y se pudra por estancamiento.

Esquejes propagados en agua. Esquejes propagados en agua.

Para quienes prefieren el sustrato, funciona muy bien la mezcla ligera de turba y perlita. El truco está en mantener el sustrato apenas húmedo, nunca empapado. Un esqueje frío y muy mojado tiene pocas probabilidades de sobrevivir al invierno, aunque la especie sea resistente.

Crear un miniinvernadero casero ayuda enormemente en esta época. Una bolsa transparente con agujeros, un tupper o un tarro invertido sobre la maceta mantienen la humedad sin generar condensación excesiva. Es la misma técnica que recomiendan los viveristas para acelerar raíces en climas fríos.

Luz suave pero constante

La luz es otro factor determinante. Los esquejes en invierno necesitan luz suave pero constante, idealmente junto a una ventana luminosa orientada al este o al sur. Evitar el sol directo es imprescindible para no sobrecalentar el miniinvernadero o deshidratar el tallo.

La paciencia es parte del proceso. A diferencia de primavera, donde un esqueje puede enraizar en dos semanas, en invierno puede tardar un mes o incluso más. Lo importante no es la rapidez, sino que el tallo se mantenga turgente y sin síntomas de pudrición.

Es imprescindible diferenciar las especies. Es imprescindible diferenciar las especies.

Otra recomendación clave es no abonar. El esqueje no tiene raíces funcionales y los fertilizantes pueden quemarlo. Lo único necesario en esta etapa es estabilidad: luz, humedad, temperatura y muy poco riego.

Cuando se observen raíces de dos o tres centímetros en agua, o cuando el tallo muestre resistencia si se tira ligeramente en sustrato, el esqueje está listo para crecer en primavera. Trasplantarlo antes solo ralentiza el proceso.

Hacer esquejes en invierno no es imposible: solo requiere adaptar expectativas y crear un entorno más controlado. Con los cuidados adecuados, muchas plantas se multiplican sin problemas y llegan a la nueva temporada listas para crecer.

Foto | Pexels

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