Así puedes cultivar tomates cherry en casa para conseguir decenas de frutos: trucos que marcan la diferencia

Con algunos cuidados sencillos, esta variedad de tomate puede ofrecer una cosecha abundante incluso en una terraza o un balcón

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Joana Costa

Editor

Los tomates cherry son una de las hortalizas más agradecidas para quienes quieren iniciarse en el huerto urbano. Ocupan poco espacio, producen durante semanas y, con unos cuidados básicos, pueden cultivarse tanto en maceta como directamente en el suelo. 

Además, su sabor dulce y su tamaño hacen que sean perfectos para ensaladas, aperitivos o para comer recién recogidos de la planta. Por ello, si partes de semillas, puedes comprarlas o extraerlas de un tomate cherry bien maduro. 

Extraer las semillas de un tomate

En realidad, es tan sencillo como retirar las semillas de la pulpa, dejarlas un par de días en agua para eliminar la capa gelatinosa que las recubre, lavarlas bien y secarlas completamente antes de guardarlas en un lugar seco hasta el momento de la siembra.

La época ideal para sembrarlos suele situarse entre finales del invierno y la primavera, cuando ya ha pasado el riesgo de heladas, pero ya en pleno verano pueden comprarse matas ya desarrolladas para llegar a tiempo de tener una buena cosechaCinco claves para conseguir una buena cosecha

En realidad, una vez con la planta en mano, gran parte del éxito depende de unos cuidados muy sencillos. Sin embargo, si empiezas de cero, elige un sustrato de calidad. Los tomates necesitan una tierra fértil, ligera y con buen drenaje. Una mezcla de sustrato universal, humus de lombriz o compost y un poco de perlita ayuda a que las raíces se desarrollen con fuerza.

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Después, humedece la tierra antes de sembrar. Regar el semillero previamente evita que el agua desplace las semillas cuando se riega por primera vez. El sustrato debe quedar húmedo, pero nunca encharcado.

No hay que enterrar demasiado las semillas. Son muy pequeñas y basta con cubrirlas con una fina capa de tierra. Si quedan demasiado profundas, la germinación será más lenta y difícil.

Al principio, mantén una humedad constante. Durante los primeros días es importante que el sustrato no llegue a secarse. Lo más práctico es utilizar un pulverizador, que humedece la superficie sin mover las semillas ni compactar la tierra.

Una vez desarrollada la mata, hay que darles mucho sol, pues los tomates cherry necesitan entre seis y ocho horas de luz solar directa al día para crecer con vigor y producir frutos abundantes.

Cuidados para una buena cosecha

Cuando una tomatera cherry ya ha alcanzado un buen tamaño, los cuidados cambian. En esta fase, el objetivo deja de ser que la planta siga creciendo y pasa a ser conseguir el mayor número posible de frutos. 

Para lograrlo, les preciso mantener un riego regular, evitando tanto los periodos de sequía como los excesos de agua, ya que los cambios bruscos pueden provocar que los tomates se agrieten y reducir la producción.

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Otro aspecto importante es la nutrición. Durante la floración y la formación de los frutos conviene utilizar un fertilizante con mayor contenido en potasio y moderar el aporte de nitrógeno, que favorece el crecimiento de hojas en detrimento de los tomates. 

Limpieza de hojas

También es aconsejable retirar las hojas amarillas o las que quedan cerca del suelo para mejorar la ventilación y disminuir el riesgo de enfermedades, protegiendo así a la planta.

La poda también puede marcar la diferencia. En las variedades de crecimiento indeterminado, eliminar los chupones (los brotes que aparecen entre el tallo principal y las ramas) ayuda a que la planta concentre su energía en producir más racimos de tomates. Además, recoger los frutos en cuanto alcanzan su punto de maduración estimula la aparición de nuevas flores y prolonga la cosecha durante más tiempo.

Otro truco utilizado por muchos horticultores consiste en despuntar la planta cuando ya ha desarrollado varios racimos. Al cortar el extremo del tallo principal, la tomatera deja de invertir energía en seguir creciendo y la dirige a engordar y madurar los frutos que ya tiene. 

Si a estos cuidados se suma una exposición de al menos seis horas diarias de sol directo, las probabilidades de disfrutar de una cosecha abundante aumentan de forma considerable.

Fotos | En Pexels: Thể Phạm, Ralph y Doğan Alpaslan Demir.

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