Cada verano, Ibiza se convierte en el punto de encuentro de futbolistas y rostros conocidos. Sin embargo, Lamine Yamal ha vuelto a decantarse por un destino mucho más tranquilo: Formentera, la única de las cuatro islas pobladas de Baleares que no tiene aeropuerto. Y aunque en verano la isla se pone hasta arriba, lo cierto es que no es el turismo de sol y playa tan masivo como podemos encontrar en las islas vecinas. Además de no tener aeropuerto, la isla ha orientado su oferta turística a un visitante de alto poder adquisitivo, además de tener gran parte de su superficie protegida como espacio natural.
Allí, en este pequeño paraíso, Yamal ha encontrado el escenario perfecto para desconectar en Ses Illetes, una de las playas más espectaculares del Mediterráneo. Situada en el extremo norte de la isla, esta playa forma parte de un espacio natural protegido que conserva intacto su carácter salvaje. Su arena fina y de un blanco luminoso adquiere suaves tonos rosados junto a la orilla, mientras las aguas cristalinas, de un intenso color turquesa, convierten este rincón en uno de los paisajes más impresionantes del litoral balear.
Qué ver en Ses Illetes, Formentera
Uno de los rasgos que hacen única a Ses Illetes es el delicado tono rosado que adquiere parte de su orilla. Este curioso efecto natural se debe a la presencia de diminutos fragmentos de conchas y restos de coral erosionados que, al mezclarse con la arena blanca, crean un sutil degradado de color. El espectáculo alcanza su máximo esplendor al atardecer, cuando la luz cálida del sol se refleja sobre esas pequeñas partículas y tiñe la playa de destellos dorados y rosados, ofreciendo una imagen difícil de olvidar.
Aunque Ses Illetes se encuentra en un entorno natural alejado de los principales núcleos urbanos de Formentera, llegar hasta ella es sencillo. Se puede acceder en bicicleta, scooter o coche de alquiler, dejando el vehículo en el aparcamiento situado a unos 300 metros del arenal. Eso sí, conviene madrugar: durante los meses de verano el aforo del parking se completa con rapidez y, una vez alcanza su capacidad máxima, se restringe el acceso de nuevos vehículos.
Quienes prefieran olvidarse del coche también tienen alternativas cómodas para llegar hasta Ses Illetes. La línea L3 de autobús conecta el puerto de La Savina con la playa en apenas diez minutos, con un billete de ida y vuelta que cuesta 10 euros. Otra posibilidad es tomar un taxi desde el pueblo, un trayecto cuyo precio suele situarse entre los 10 y los 15 euros, dependiendo del punto de partida.
Aunque el acceso a Ses Illetes es libre, hay un detalle que conviene conocer antes de la visita. La playa es pública, pero los vehículos a motor deben abonar una tasa para entrar en el parque natural. El importe oscila entre los 2 y los 4 euros para las motocicletas y entre los 4 y los 6 euros para los coches, en función de la temporada y de la afluencia de visitantes.
Este pago, que se realiza en el punto de control de acceso, se destina íntegramente a la conservación de este valioso espacio natural. Quienes lleguen a pie o en bicicleta, en cambio, pueden acceder gratuitamente.
Dónde comer rico cerca de Ses Illetes, Formentera
Comer barato en Formentera es difícil, pero cerca de Ses Illetes es ya tarea imposible. Los restaurantes que hay en el parque natural son para darse un homenaje en todos los sentidos, gastronómico y económico. Eso a Lamine no le importará mucho, pero a nosotros sí. Por eso, hemos buscado en el pueblo más cercano, La Savina, algunos locales más accesibles (que no baratos). Las sardinas asadas del Café del Lago o la parpatana de atún rojo de Fonda La Savina son exquisitas.
También puedes poner rumbo a Es Caló. Allí, el Can Rafalet sigue siendo una apuesta segura para disfrutar de pescado fresco frente al mar, siendo la opción de muchos locales. Otra buena opción está en Sant Ferran de ses Roques, donde Can Forn mantiene viva la cocina tradicional de la isla en un ambiente sencillo y sin artificios. Ninguno de los dos queda a un paso de la playa, pero el desplazamiento se ve recompensado con una gastronomía mucho más auténtica y ligada al carácter de Formentera.
Qué hacer cerca de Ses Illetes, Formentera
Formentera se recorre con facilidad (en media hora te puedes cruzar la isla), y esa es precisamente una de las razones por las que merece la pena no limitarse a pasar el día en Ses Illetes. La isla invita a descubrir con calma algunos de sus rincones con más encanto, como Sant Francesc Xavier, su pequeña capital (la única población que conserva un pequeño casco histórico, del siglo XVIII), o El Pilar de la Mola, un pueblo de esencia bohemia donde las casas encaladas, las calles tranquilas y el ritmo pausado conservan intacto el sabor mediterráneo. Muy cerca de este pueblo, se puede visitar el faro de la Mola, situado en un acantilado a más de 100 m sobre el mar
El trayecto entre un lugar y otro es parte de la experiencia. A lo largo del recorrido aparecen pequeñas calas de aguas transparentes, miradores con vistas al mar y paisajes que invitan a detenerse sin prisas para disfrutar de la cara más auténtica de la menor de las Pitiusas.
Si prefieres seguir junto al mar, a pocos minutos de Ses Illetes se encuentra la playa de Llevant. Mucho más abierta al viento y normalmente menos concurrida, es una alternativa perfecta para quienes buscan un ambiente todavía más tranquilo sin alejarse del parque natural.
También merece la pena acercarse al puerto de La Savina, la puerta de entrada a Formentera. Además de concentrar la llegada de los ferris procedentes de Ibiza, cuenta con terrazas, restaurantes especializados en pescado y marisco y un agradable paseo junto al puerto deportivo desde el que contemplar la puesta de sol.
Para disfrutar de una de las mejores panorámicas de la isla, una parada imprescindible es el mirador de Formentera, situado en la carretera que asciende hacia La Mola. Desde allí se obtiene una espectacular vista de la estrecha franja de tierra que une las dos grandes plataformas de la isla y del intenso azul del Mediterráneo.
Y si la visita coincide con la tarde, merece la pena reservar unas horas para recorrer el faro de La Mola, uno de los lugares más emblemáticos de Formentera. Encaramado sobre un acantilado de más de un centenar de metros de altura, ofrece unas vistas impresionantes y permite descubrir por qué este rincón inspiró al escritor Julio Verne.
Otra experiencia muy recomendable es recorrer la isla en bicicleta. Formentera dispone de una extensa red de rutas verdes que atraviesan pinares, campos de cultivo, salinas y pequeñas calas, convirtiendo el trayecto en una forma diferente de descubrir el paisaje sin prisas y con un impacto mínimo sobre el entorno.
Después de un día entre aguas cristalinas, dunas protegidas y pueblos de esencia mediterránea, resulta fácil entender por qué Ses Illetes figura cada verano entre las mejores playas de Europa. Un paisaje que ha conquistado a viajeros de todo el mundo y que sigue siendo el refugio elegido por quienes buscan desconectar lejos del bullicio, incluido Lamine Yamal.
Fotografías | @lamineyamal, Alquiler Coches Formentera, Turismo de Formentera, @cafedellago.
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