Emma Guillén, arquitecta: "Ni se te ocurra pegar demasiado el inodoro a la pared del baño si quieres vivir cómodamente"

Una distribución bien estudiada permite que cada estancia sea más cómoda, funcional y visualmente equilibrada

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María Lancha

Editor

A la hora de reformar o construir nuestra propia vivienda, muchas veces nos centramos tanto en los materiales, el estilo o la decoración que perdemos punto de visión en las cosas más prácticas. Y la distribución o la distancias entre los distintos elementos de la casa, es una de ellas.

Una distribución bien planificada no solo mejora la estética de los espacios, sino que también facilita la circulación, aporta sensación de amplitud y hace que cada estancia resulte mucho más práctica. La arquitecta Emma Guillén (@rusem.ma) insiste en que existen medidas mínimas que conviene respetar para evitar errores difíciles de corregir una vez terminada la reforma.

El inodoro necesita espacio

Uno de los fallos más habituales en los baños pequeños consiste en instalar el inodoro demasiado cerca de una pared lateral o del mueble del lavabo con el objetivo de ganar unos centímetros libres. "Ni se te ocurra pegar demasiado el inodoro a la pared del baño si quieres vivir cómodamente", dice la experta.

Según explica, lo recomendable es dejar entre 15 y 20 centímetros de separación respecto al elemento más cercano, siendo 20 centímetros la distancia ideal, ya que permite una mayor libertad de movimiento y hace que el uso del baño resulte mucho más cómodo.

Un pasillo demasiado estrecho 

Los pasillos son zonas de tránsito que muchas veces se reducen al máximo para ganar metros en otras habitaciones. Sin embargo, esta decisión puede provocar el efecto contrario al deseado. Cuando el espacio es insuficiente, desplazarse por la vivienda resulta menos cómodo y, además, el ambiente transmite una sensación constante de estrechez y agobio.

Por ello, Emma Guillén recomienda que el ancho del pasillo ronde los 100 centímetros, una medida que facilita el paso, mejora la circulación y contribuye a que la vivienda se perciba más amplia y equilibrada. "Aparte de complicar la circulación, dará un efecto de agobio, por lo que 100 centímetros será lo correcto", dice.

La distancia entre la mesa y la pared

Otro error frecuente aparece en los comedores. Es habitual colocar la mesa muy pegada a la pared para liberar espacio, pero esta decisión acaba dificultando acciones tan cotidianas como sentarse, levantarse o mover las sillas.

Para garantizar un uso cómodo del comedor, la arquitecta aconseja dejar un mínimo de 90 centímetros entre la mesa y la pared. Si además esa zona funciona como espacio de paso hacia otras estancias, la separación debería aumentar hasta entre 1,10 y 1,20 metros, permitiendo que las personas puedan circular sin obstáculos incluso cuando las sillas están ocupadas.

Fotografía de portada | Vía @rusem.ma | Foto de Michiel van Kaam en Unsplash

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